Giorgio Agamben / El toro de Pasífae y la técnica

Filosofía, Política

En el mito de Pasífae, la mujer que se hace construir por Dédalo una vaca artificial para aparearse con un toro, es legítimo ver un paradigma de la tecnología. En esta perspectiva, la tecnología aparece como el dispositivo a través del cual el hombre intenta alcanzar -o volver a alcanzar- la animalidad. Pero éste es precisamente el riesgo que corre hoy la humanidad a través de la hipertrofia tecnológica. La inteligencia artificial, a la que la tecnología parece querer confiar su resultado extremo, pretende producir una inteligencia que, como el instinto animal, funcione por sí misma, por así decirlo, sin la intervención de un sujeto pensante. Es la vaca dedálica a través de la cual la inteligencia humana cree poder aparearse felizmente con el instinto del toro, convirtiéndose o volviéndose a convertir en animal. Y no es de extrañar que de esta unión nazca un ser monstruoso, con cuerpo humano y cabeza taurina, el Minotauro, que es encerrado en un laberinto y alimentado con carne humana.

Javier Agüero Águila / Amar al mundo

Filosofía

El relámpago no era más que una luz ordinaria, ¿Acaso nada podrá mantenerte aquí, mi amor. Leonard Cohen)

¿Y si el mundo fuera el amor? ¿El amor de alguien hacia un otro que en búsqueda de una cierta justica termina por abrazar al mundo, se recoge en él, se acoge y se confunde con él? Nos referimos a todo el amor del mundo que es el mundo; un mundo que contiene la promesa de amar incondicionalmente, más allá de toda muerte, de toda vida y en la sobrevida1, a ella, a él y a nosotros (en latín del pronombre personal “nos” y del adjetivo en plural “otros”; en latín, también, con el sufijo “ter” se forma el posesivo noster, nostra, nostrum. Puntualmente se entiende en su etimología como “yo y otros más”, es decir amar en singular y en plural tanto como se pueda, por lo tanto, amar a la vez todo lo que sea posible amar). ¿Pero este amor que es el mundo es una posibilidad para ir, directamente, al amor mismo? en el sentido de la rectitud –droiture2–, en otras palabras, a esa zona donde se juega sin condiciones la justicia, la responsabilidad, la hospitalidad, la herencia, el otro, en fin, todas figuras de amor en el mundo y a partir de las cuales se nos exige una respuesta, también, política.

Chiara Mammarella / Tenemos de pensamiento sólo lo que hemos imaginado y amado. Una perspectiva sobre el concepto de «imagen» entre Cavalcanti y Agamben

Estética, Filosofía

Dondequiera que se dirija la mirada hoy en día, el dominio de las imágenes parece imponerse.

Es a ellos a quienes uno mira para orientarse, para entender las cosas de un modo más inmediato y sencillo, para rescatar lugares y rostros del agujero negro del olvido, para encontrar un reflejo en el que espejarse, cristalización final de un yo que, altivo, desea verse tanto como ser visto.

La gente recurre a las imágenes hasta tal punto que acaba por adorarlas, a veces hasta el punto de confundirlas con la realidad -la pesadilla de la sociedad del espectáculo actual- o, en sentido contrario, odiarlas, encontrando en ellas la contrapartida figurada de las palabras «engaño» y «ficción».

Giorgio Agamben / Sobre las cosas que-no-son

Filosofía

Cristina Campo escribió una vez: «¿qué otra cosa existe realmente en este mundo sino lo que no es de este mundo?». Lo más probable es que se trate de una cita de Juan 18:36, donde Jesús declara a Pilato: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado por mí, para que yo no fuera entregado a los judíos. Ahora bien, mi reino no es de este mundo». Es entonces decisivo cuestionar el sentido y el modo de existencia de lo que no es de este mundo. Esto es lo que hace Pilato, quien, como queriendo comprender el estatuto de esta realeza especial, le pregunta inmediatamente: «¿Así que tú eres rey?». La respuesta de Jesús, para quien sepa entenderla, ofrece una primera indicación del significado de un reino que existe, pero que no es de este mundo: «Tú dices que yo soy rey. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad». Y en este punto, Pilato formula la infame pregunta, que Nietzsche llamó «la broma más sutil de todos los tiempos»: «¿qué es la verdad?». El reino que no es de este mundo exige que demos testimonio de su verdad, y lo que Pilatos no comprende es que algo puede ser verdadero sin existir en el mundo. Es decir, que hay cosas que de alguna manera existen pero que no pueden ser objeto de un juicio jurídico sobre la verdad o no verdad de los hechos, como lo que está en cuestión en el juicio que Pilatos está llevando a cabo.

Javier Agüero Águila / Badiou lee a Beckett (todo lo demás es divino)

Estética, Filosofía

La intención sería no es solo dar cuenta de lo que Alain Badiou piensa y escribe sobre Samuel Beckett, sino que intuir, ahí donde sea posible, la singularidad de la reflexión del filósofo francés que se desliza desde la lectura que hace y la admiración que profesa por la obra del escritor irlandés. Esa singularidad revela lo que un filósofo-escritor (novelista, dramaturgo, poeta) como Badiou, desde el momento en que descubre la obra de Samuel Beckett, puede advertir sobre la belleza y el amor, por ejemplo.

Giorgio Agamben / La invención del enemigo

Filosofía, Política

Creo que muchos se han preguntado por qué Occidente, y en particular los países europeos, al cambiar radicalmente la política que habían seguido durante las últimas décadas, decidieron de repente convertir a Rusia en su enemigo mortal. En realidad, una respuesta es muy posible. La historia demuestra que cuando, por la razón que sea, fallan los principios que aseguran la propia identidad, la invención de un enemigo es el dispositivo que permite -aunque sea de forma precaria y, en última instancia, ruinosa- hacerle frente. Esto es precisamente lo que está ocurriendo ante nuestros ojos. Es evidente que Europa ha abandonado todo aquello en lo que creía desde hace siglos -o, al menos, creía creer: su Dios, la libertad, la igualdad, la democracia, la justicia. Si la religión -con la que Europa solía identificarse- ya no es creída ni siquiera por los sacerdotes, también la política ha perdido hace tiempo su capacidad de guiar la vida de las personas y los pueblos. La economía y la ciencia, que han ocupado su lugar, no son en absoluto capaces de garantizar una identidad que no adopte la forma de un algoritmo. La invención de un enemigo contra el que luchar por cualquier medio es, a estas alturas, la única manera de colmar la angustia creciente ante todo aquello en lo que ya no se cree. Y ciertamente no es una prueba de imaginación haber elegido como enemigo al que durante cuarenta años, desde la fundación de la OTAN (1949) hasta la caída del Muro de Berlín (1989), permitió que la llamada Guerra Fría, que parecía, al menos en Europa, haber desaparecido definitivamente, se desarrollara sobre todo el planeta.