En el otoño de 2020, discutimos un libro de Rodrigo Karmy titulado Intifada: una topología de la imaginación popular (2020), que reparaba en las implicaciones que conllevan las formas de las revueltas contemporáneas para la imaginación común. Se ha dicho con buenas razones que los controles administrativo-sanitarios desplegados durante la pandemia de COVID-19 neutralizaron el ascenso de revueltas surgidas del descontento experiencial al interior del tejido social. El desgaste y la domesticación de la experiencia probaron, al menos por ahora, su eficacia sigilosa así como su éxito unilateral. Sin embargo, lo que algunos de nosotros no vimos en ese momento fue que esta energía de contención prolongada también se estaba aplicando a la sustancia misma del lenguaje. Esto ahora se ha hecho ostensible, a raíz de los recientes acontecimientos en los campus universitarios donde autoridades administrativas, escritores de opinión y analistas legales han sugerido que una palabra en particular, “intifada”, debería proscribirse y borrarse de la vida universitaria. No vale la pena considerar aquí la etimología, el alcance semántico o el despliegue político de este término —para esto ya existe la elegante y densa articulación del término elaborada por Karmy.
Filosofía
Giorgio Agamben / ¿Soy armenio, soy italiano?
FilosofíaMi relación con Armenia -ante todo con la lengua armenia- tiene algo de íntimo y de legendario. Hace muchos años, Gianfranco Contini, un filólogo al que tenía y tengo en la más alta estima, me dijo que el apellido Agamben es sin duda de origen armenio. El apellido armenio Aganbeghyan se acortaría a Agamben, al igual que el apellido italiano Gianni deriva del armenio Gianighyan. Esto me lo confirmó más tarde, no sin cierta sorna, un monje del convento de la Isola degli Armeni de Venecia. En las tradiciones de mi familia, sin embargo, no había rastro de tal origen y el nombre -que somos los únicos que lo tenemos en Italia- se explicaba de otras formas más fantásticas, tal vez inventadas para ocultar el origen exótico.
Gerardo Muñoz / La mano de Olympia
Estética, FilosofíaUna tarde en compañía de Olympia (1863) de Edouard Manet. No es un secreto a voces que se trata de la tela que inaugura la modernidad pictórica, y por lo tanto es una forma de desfiguración premeditada (effacement) del triunfo epocal en el que seguimos alojados. Nuestra proximidad con ella es de tal grado que se vuelve dura la tarea de imaginar el efecto hostil que llegó a suscitar en el Salón de 1865 en París. Aquella historia ha sido ampliamente documentada por las mejores plumas de la historiografía de arte. Si bien no nos interpela directamente a los espectadores, el gran cuadro de Manet registra un umbral en la autopercepción simbólica del arcano moderno. Escribo arcano con énfasis para recordar la temprana descripción de Paul Valéry, quien escribía sobre el cuadro lo siguiente: “[Olympia] recoge el poder público y la presencia de un arcano miserable de la Sociedad, lo impuro par excellence desde una postura que desde una cándida ignorancia no conoce vergüenza ni pudor. En su absoluta desnudez, [Manet] nos recuerda de los remanentes del barbarismo primitivo y de la animalidad ritual que subyace a la rutina de la prostitución en las grandes metrópolis” [1]. Y si todo arcano es fundamento y origen, entonces Olympia es el develamiento de un patetismo corpóreo que pone en evidencia la aurora del nuevo mundo social y su recaída a la domesticación de la propia mirada hacia el mundo. Para Valéry esto suponía la antesala del horror de un colapso civilizatorio; para nosotros, quienes vivimos en el fin de la secuencia moderna, es la entrada al mundo de la legibilidad y del intercambio adaptado a la fuerza abstracta del ascenso del ser social.
Giorgio Agamben / Furias soñadoras | Marco Lucchi / Furore che sogna
Estética, Filosofía, Música, PolíticaEn el Museo Nacional Romano, en el Palacio Altemps, hay una cabeza de mármol que, según la tradición, representa a una Furia durmiendo. Ojos cerrados, mechones de pelo despeinados en frente y mejilla, labios apenas separados, el rostro de la Furia -si es que se trata de una Furia, ya sea Aletto, Megera o Tisifón- descansa tranquilamente sobre una almohada de mármol oscuro, como si soñara.
Aldo Bombardiere Castro / Gaza: las imágenes contra el cliché
Filosofía, PolíticaDesde el 7 de octubre, con ocasión de la intensificación genocida del proceso de colonial israelí contra el pueblo palestino, hemos recibido un irrefrenable caudal de imágenes, vibraciones y espantos a través de las redes sociales. Esos registros, tomados de primera fuente por periodistas palestinos y afines a la resistencia, han debido surcar un doble cerco mediático: tanto el de la censura propia de las pautas editoriales de los grandes medios de comunicación, como el de la intervención sobre los algoritmos de redes sociales.
Mauricio Amar / Gaza. Representación, imaginación y poder
Filosofía, Política¿Qué significa representar? Probablemente, cuando hablamos de representación, es necesario también traer a primer lugar a la imaginación. Esa capacidad individual y colectiva, a partir de la cual construimos relaciones entre imágenes, desde donde podemos crear, reformar y reordenar el mundo. Es a través de la imaginación que los otros se nos aparecen de una determinada manera y, por tanto, somos capaces de interpretarlos. Pero la misma imaginación no es una facultad aislada, sino que más bien está inserta en relaciones de poder que condicionan sus posibilidades. No se trata simplemente de que el poder delimite absolutamente las posibilidades de la imaginación, sino más bien condiciona los recursos a partir de los cuales la imaginación actúa.
