La paradoja que Andreas Malm señala en su texto –por qué no se sabotean las infraestructuras que incineran el planeta mientras en otras épocas todo cambio real contuvo formas de violencia– esconde una verdad más profunda sobre la sacralización de la propiedad en nuestra época. Hemos llegado a un punto en que la destrucción del mundo es considerada más tolerable que la destrucción de una valla, en que el incendio planetario resulta más aceptable que el incendio de un oleoducto. Esta inversión monstruosa –donde lo que mata es protegido y lo que podría salvar es criminalizado– constituye quizás el síntoma más evidente de una civilización que ha elegido su propia extinción antes que tocar el ídolo de la propiedad privada. Malm recuerda que Jessica Reznicek y Ruby Montoya, las dos mujeres que sabotearon el Dakota Access Pipeline, actuaron con lo que ellas llamaron «manos amorosas y firmes». Hay algo profundamente conmovedor en esta imagen: manos que destruyen por amor, que desmantelan la máquina de muerte con la misma ternura con que se curaría una herida. Es precisamente lo contrario del cinismo de Roy Scranton, quien desde su experiencia como soldado en Irak proyecta sobre el mundo entero su propia incapacidad de imaginar otra cosa que no sea la destrucción. El fatalismo climático –esa nueva forma de estoicismo para ricos que predica aprender a morir mientras continúan volando en jets privados– es quizás la última ideología del capitalismo tardío: ya no promete el paraíso sino que nos enseña a aceptar el infierno.
Política
Constanza Thümler / Aquello que no se puede callar. Un comentario a Artefactualidad de las imágenes de Alejandra Castillo
Estética, Filosofía, PolíticaQuisiera agradecer la invitación a comentar el texto “Artefactualidad de las imágenes” de Alejandra Castillo. Un texto que nos habla del poder transformador de las imágenes, invocando una exigencia, tomar posición. Desde mi lugar como directora y actriz, reconozco en el teatro el carácter acontecimental y severo en torno a las imágenes. Lo que hacemos en el teatro es pasar al acto en imágenes. Se trataría, diría la profesora Francesca Lombardo, de destapar la escena1. Nuestro ejercicio en el teatro es revelar la escena que no se alcanza a nombrar, y sin embargo, en una doble latencia, se curva contra nosotros y nos arroja aquello que no se puede callar. No aquello que nos pertenece, sino a lo que pertenecemos y excede nuestra comprensión.
Andrea Di Gesu / Bloquons tout
Filosofía, PolíticaEl movimiento Bloquons tout (bloqueémoslo todo), protagonista de la gran jornada de movilización del pasado 10 de septiembre, se configura como enésimo episodio —queda por ver cuán significativo— del ciclo de luchas y movimientos sociales que ha atravesado Francia desde 2016 (movilización contra la Loi Travail, Nuit Débout, Gilets Jaunes, movimiento contra la reforma de las pensiones de 2023) y que en gran medida coincide con los años de la presidencia de Macron (iniciada en 2017). Los distintos movimientos de este ciclo pueden caracterizarse en general como una gran, obstinada y prolongada reacción de una parte importante de la sociedad francesa al ambicioso proyecto de reestructuración neoliberal del país llevado adelante en estos años por la “Macronie” de manera cada vez más autoritaria: Bloquons tout no es una excepción.
Giorgio Agamben / Moneda y memoria
Filosofía, PolíticaMoneta, el término latino del que deriva el nuestro, proviene de moneo, «recordar, pensar», y era originalmente la traducción del griego Mnemosyne, que significa «memoria». Moneta se convirtió así en Roma en el nombre del templo en el que se celebraba a la diosa de la memoria y se acuñaba la moneda. Es a partir de este nexo etimológico entre la moneda y la memoria que deberíamos considerar el resurgimiento actual de los debates sobre la abolición de la moneda única europea y la recuperación por parte de cada país de su moneda tradicional. Bajo la urgente cuestión «monetaria» se esconde una cuestión no menos urgente de memoria, es decir, nada menos que el redescubrimiento de la memoria propia de cada uno de los países europeos que, al renunciar a la soberanía sobre su moneda, han abdicado sin darse cuenta, en cierto modo, también de su patrimonio de recuerdos. Si la moneda es ante todo el lugar de la memoria, si en la moneda, en cuanto que puede pagar todo y sustituir todo, está en juego para el individuo y para la colectividad el recuerdo del pasado y de los muertos, no es de extrañar entonces que en la ruptura de la relación entre pasado y presente que define nuestro tiempo surja con ineludible urgencia el problema monetario. Cuando un ilustre economista declara que la única forma que tiene Francia (como quizás cualquier país europeo) de salir de su crisis es recuperar la autoridad sobre su moneda, en realidad está sugiriendo a ese país que recupere la relación con su propia memoria. La crisis de la comunidad europea y de su moneda, que ya está a las puertas, es una crisis de la memoria, y la memoria —no hay que olvidarlo— es para cada país un lugar eminentemente político. No hay política sin memoria, pero la memoria europea es tan inconsistente como su moneda única.
Miguel Ángel Hermosilla / Notas acerca de La fisura posthegemónica de Gerardo Muñoz
Filosofía, PolíticaQue crepuscular, extraño y viejo se ha vuelto el mudo, y a pesar de la sombra que occidente proyecta sobre él, no tuvimos jamás un horizonte tan amplio”. Nietzsche. La gaya ciencia.
La pregunta ineludible planteada en el libro La fisura posthegemonica de Gerardo Muñoz (DobleAEditores, 2025), es si es posible pensar la cuestión del común desprendida de toda soberanía, es decir pensar un “habitar el mundo” y un devenir de lo político des- sujetado de todo relato teológico y de la centralidad metafísica de lo propio- apropiante, que se juega en el rendimiento de toda hegemonía, “entendida esta como principio rector del pensamiento político moderno”. Así, para comprender los procesos políticos de los últimos veinte años en América Latina, incluidos la clausura y cierre de los ciclos progresistas y el surgimiento de las nuevas derechas en el mundo, sería necesario revisitar la tesitura de estas emergencia políticas, a luz de lo que el autor del texto deja esbozado como una teoría general de la legitimación y la hegemonía1, pensada como una reposición técnica, instrumental y política de lo teorizado por Gramsci y que Mouffe y Laclau problematizaron como articulación post marxista del poder, luego de la suspensión del gran sujeto político revolucionario del paradigma nacional popular totalizante .
Tariq Anwar / Ecofascismo
Filosofía, PolíticaQuienes hoy invocan la salvación de la naturaleza mientras cultivan secretamente el sueño de la purificación étnica no hacen sino repetir el gesto más antiguo del poder: declarar sagrado aquello que pretenden poseer en exclusiva. El ecofascismo, lejos de ser una aberración o un accidente de la historia, constituye la posibilidad siempre latente que habita en el corazón mismo del ambientalismo cuando éste se desprende de toda crítica al dominio. Existe un parentesco secreto —que pocos quieren reconocer— entre el jardinero que elimina las malas hierbas para preservar la pureza de su jardín y el político que habla de invasiones migratorias como amenaza al ecosistema nacional. Ambos comparten la misma ilusión fatal: creer que la naturaleza posee un orden originario que debe ser restaurado, sin advertir que ese supuesto orden natural ha sido siempre el producto de la violencia humana que decide qué debe vivir y qué debe morir.
