Rodrigo Verdugo / Poemas de Anuncio, XIII Parte

Poesía

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Bajo una dorada gloria

el mar es besado por muertos

polen que se disputan los dioses,

semen que se disputan los barcos.

Me estrello contra tu templo

antes que un cóndor ciego

conquiste a una golondrina.

El mar besa dioses

que lo van besando

y la suma de todos esos besos

son el oleaje que al atardecer

contemplarán todas

las parejas que vendrán.

Monica Ferrando / Cuatro entradas sobre la chôra

Estética, Filosofía

1 de Abril. Sin imaginación no hay pensamiento de la «chôra» .

En la tercera especie, en la que es el devenir visible el que acontece incesantemente, son las imágenes, es decir, el resultado de la imitación (mimèmata). El nombre de esta «tercera especie» fue, según Aristóteles, el de hyle, término nunca utilizado por Platón salvo en el sentido de «materia para la construcción» (69b) y adoptado, en cambio, por Aristóteles como sinónimo de chôra (Física 209b, 11-16). La concepción de esta tercera especie definida por Platón como «difícil e incierta» (49a) resplandece en la Enéada III de Plotino a propósito de la idea de «grandeza», donde «materia» e imaginación parecen superponerse, revelándose en la virtud omniabarcante del alma, en la que sólo las formas acceden a la palabra, que sigue siendo el único anclaje firme de las ideas despertadas por ella. Leemos en Plotino: “Tampoco se identificará con la Magnitud misma, porque la Magnitud es una Forma, y no algo receptivo. Además, la Magnitud es magnitud por sí misma, no magnitud de un modo determinado. Sólo que, como la Magnitud sita en la Inteligencia o en el Alma desea tomar magnitud, por eso dio poder a los seres que sienten una especie de deseo de imitarla, aspirando a ella o poniéndose en marcha hacia ella, para que inyectasen en otra cosa su propio sentimiento. En consecuencia, en el curso de su manifestación progresiva, la Magnitud hizo que la pequeñez de la materia emprendiese el mismo curso en dirección, justamente, a esa misma magnitud. […] El color proviene de un principio que no es color, y la cualidad sensible, de un principio que no es cualidad; más por el hecho mismo de manifestarse, tomaron un nombre que les viene de sus principios. Pues lo mismo le sucede a la magnitud, la cual proviene también de un principio que no es magnitud o lo es meramente de nombre. Es que las referidas manifestaciones son consideradas como intermedias entre la materia misma y la forma misma. Se manifiestan porque provienen de allá pero son engañosas porque el sujeto en que se manifiestan no es real. Ahora bien, las cosas particulares toman magnitud porque se dilatan en virtud de la potencia de las imágenes que se reflejan y se hacen sitio, mas se dilatan en todas direcciones sin violencia porque el universo existe por la materia. Cada imagen determina una dilatación proporcional a su potencia, y esta potencia la posee como propia, pero la recibe de allá. La causa de la aparente magnitud de la materia estriba en el reflejamiento de la Magnitud, y ésa es la magnitud refleja, la magnitud de aquí. Mas la materia, sobre la cual la magnitud se ve obligada a coextenderse, se brinda a ello toda a la vez y en todas partes. Esto se debe a que es materia y materia de algo determinado, pero no algo determinado» (Enéadas, III, 6, 17-35). Al mostrar que está empujando a la materia hacia un estado de absoluta pasividad que podría preludiar peligrosamente la res extensa cartesiana, Plotino revela esa inseparabilidad de la chôra de las imágenes y del poder de la imaginación, así como lo demuestran los pasajes del Timeo en los que la palabra, partiendo de su aspecto propiamente literal, sigue siendo el punto crucial e inatacable de todo discurso sobre la naturaleza de las cosas.

Nicolás Ried Soto / “Palestina”, la palabra. El concepto de crítica de Judith Butler

Filosofía, Política

1. De los cuentos conocidos hasta ahora, no hay uno donde Franz Kafka haya escrito la palabra “Palestina”. Esa palabra, sin embargo, no está ausente en su obra: en la primera carta que le envía a Felice Bauer, a quien conoció en casa de Max Brod el año 1912, Kafka rememora su encuentro y confirma la promesa mutua de viajar a Palestina. En la carta se presenta nuevamente y le recuerda el movimiento de sus manos: primero, le pasó fotografías de un viaje; luego, sus manos cogieron las de ella; finalmente, esas mismas manos son las que escribieron la carta. En una misiva posterior, Kafka vuelve al asunto de Palestina y le escribe a Felice: «Surgió el tema del viaje a Palestina, y entonces me tendió usted la mano, o más bien fui yo quien la atrajo, en virtud de una inspiración».

Emiliano Sacchi / Foucault, la experiencia colonial y el racismo. Notas para descolonizar el archivo

Filosofía, Política

Como ha sostenido a Achile Mbembe el descentramiento o la provincialización de Europa abre nuevas posibilidades para el pensamiento crítico. Interrogarse por la potencialidad del pensamiento foucaulteano para dar cuenta de nuestra actualidad, y particularmente desde Latinoamérica, implica partir de este hecho fundamental. En este contexto, caracterizado por el devenir negro del mundo, y a partir de las críticas formuladas por diversos autores de las perspectivas de- y pos-coloniales, se ha abierto la pregunta por el carácter eurocéntrico del pensamiento de Michel Foucault. Así como Nancy Fraser ha señalado la “morada oculta” de Marx y ha extraído de ella una crítica radical del capitalismo, consideramos que es necesario, señalar la “morada oculta” de la genealogía del poder en Foucault. En ese sentido, el artículo interroga la elisión de la experiencia colonial en la arqueo-genealogía del Hombre moderno, en las genealogías de las tecnologías de poder disciplinarias y biopolíticas, cómo en la analítica de la gubernamentalidad neoliberal. Finalmente, el trabajo busca reconocer la potencialidad del pensamiento foucaultiano y señalar, al mismo tiempo, la necesidad de descolonizar su archivo.

Simón Royo Hernández / Ontología anárquica y anarquismo político

Filosofía, Política

«Yo digo: todas las criaturas son un ser». Maestro Eckhart El fruto de la nada. Sermon 5: El anillo del ser

Por ontología se entiende la parte de la filosofía que estudia el ser en cuanto ser, lo que las cosas son en general. Si ese estudio se realiza de forma jerárquica, situando de manera vertical unos seres por encima de otros, hasta llegar al ser supremo o identificar el ser que sería fundamento de los demás seres, estaremos ante una ontología del arché, de los principios y los fines, de lo que gobierna sobre lo que es gobernado. Mientras que, si se realiza ese estudio de forma no jerárquica, situando de manera horizontal, en el mismo plano, a todos los seres, llegando a vislumbrar los modos de relación de unos seres con otros, estaremos en una ontología an-arché o anárquica, sin principios, fines ni jerarquías, mostrando las reglas de cooperación y equilibrio entre los seres, su ayuda mutua.

Bruno Duplant y Seth Nehil / The memory of things

Música, Sonido

Los materiales sonoros de The memory of things parecen surgir de un tiempo que no existe, o que aún no ha existido.

Lo importante no son los recuerdos en sí, sino la forma en que los conectamos: los enredamos, los tejemos, los clasificamos por intervalos improbables, a veces inauditos. Se cruzan orillas y se trazan caminos. Nuestra atención se fija en el ruido que se oye justo detrás de nosotros.

Los recuerdos de las cosas forman una cápsula del tiempo. Construimos una estructura memorial y sonora apilando una capa del presente sobre otra.