Aldo Bombardiere Castro / Divagaciones: Hechos, posmodernidad, historia

Filosofía, Política

Hechos

¿Dónde reside la fuerza de los hechos sino en la rigidez de aquella mirada que nosotros, casi sin saberlo y durante siglos, hemos ido proyectando sobre ellos? ¿Acaso aún los hechos son capaces de hablar por sí mismos? ¿Aún son capaces de decir algo diferente de lo que dicen -nunca terminan de decir- las palabras? Y sí, si pudieran aportar algo distinto que las palabras, ¿acaso los hechos no estarían condicionados, desde su inicio, por la experiencia de la primera persona que los vivencia, ejecuta o padece? Y en ese mismo sentido, ceñido a la vivencia en primera persona, ¿acaso no sería más apropiado hablar de la singularidad de la experiencia antes que de la fuerza demostrativa, y hasta probatoria, de un hecho? Pero, al contrario, si los hechos nunca pudiesen decir con claridad algo distintos a lo que dicen las palabras, entonces ¿para qué hablar de hechos, por un lado, y de palabras, por otro? Tal vez en la misma noción de “hecho”, y sobre todo de “hecho histórico”, siempre esté existiendo de antemano una configuración lingüística, una suerte de a priori hermenéutico: como si cuando afirmamos que “los hechos históricos nos han dado la razón”, tal razón, en realidad, no estuviese siendo dirimida por un supuesto tribunal de los hechos, sino por el de una razón en sombras, solapada y hasta siniestra, la cual, incluso sin proponérselo, ha forjado el concepto de “hecho” bajo el inadmisible criterio de su propio interés y beneficio, de su propia imagen en difusa semejanza.

Gerardo Muñoz / Pierre Bonnard, o cuando la pintura se aferra al mundo

Arte, Estética, Filosofía

Volver hoy a la pintura de Pierre Bonnard tiene algo de experiencia enrarecida e inconspicua, incluso cuando reaparece en las cuidadas paredes de un museo. Se debe celebrar que la Philips Collection (Washington DC) haya acogido la nutrida muestra “Bonnard’s Worlds” que saliendo de los parámetros de las cronologías, se propone un ejercicio taxativo de pensar cada cuadro de Bonnard como un pequeño mundo sinuoso y autosuficiente. La relación entre pintura y mundo en este momento cumbre de la pintura francesa – ese gran acontecimiento de Occidente junto a la inserción de la filosofía griega y al subjetivismo del romanticismo alemán – no goza de una extraviada contingencia, sino que es seña de todo un momento histórico acotado. Ese momento civilizatorio es la legibilidad productiva de la sensibilidad moderna. Probablemente un momento histórico donde aferrarse al mundo, o a la idea de mundo en todo lo que irradian los sentidos, se conjuraba como una posibilidad unificadora de la experiencia del arte pictórico. Obviamente, ya no estamos en ese mundo, y nuestra separación con el colorido íntimo y los reflejos de una timidez desvaneciente del pincel de Bonnard es muestra de una devastación acelerada e irreversible. Ante las telas de Bonnard – cuya secuencia se ordena mediante el desplazamiento de geográficas exteriores que se abren ante nosotros como ventanas al interior de nuestra morada – nos atrapa la idea de que somos testigos de una última imagen del mundo; esto es, que el pintor ha decidido entregarnos el mundo justamente porque éste se ha perdido, o bien porque está en camino a ser perdido muy pronto. La pintura es, entonces, revelación y encantamiento de lo que ha sido.

Miguel Ángel Hermosilla / La caída de la crítica y el estallido de la universidad: Una lectura del genocidio en Palestina

Filosofía, Política

Vino con todos sus ungüentos

Vino fingiéndose la luz,

Vino con átomos sangrientos,

Vino demócrata y con cruz.

La virgen de Occidente.

A propósito del fin de la Universidad moderna, que describe Karmy, en La Universidad estallada. Palestina y el devenir de las humanidades, y la desesperación impotente del juicio, la crítica y del discurso universitario respecto de la explosión- implosión de la academia, que muestra el fin de una frontera entre un interior/ exterior, expresada en el agotamiento del vínculo moderno entre inteligencia universitaria y mundo social, que habría sido establecido por la soberanización del pensamiento en la Universidad estatal moderna soberana, a decir de Thayer, en “La crisis no moderna de la universidad moderna”, y las nuevas formas de hegemón financiero fundado por las políticas neoliberales a partir de los setentas en gran parte de las sociedades contemporáneas. Nos proponemos aquí , entonces, a partir de un cierta modalidad de diálogo con el texto de Karmy, interrogar la aporía analítica de pensar el estatuto de la crítica y su relación con la axiomática del capitalismo global integrado, atendiendo a la pregunta; ¿de cuán universitario es también el capital financiero, en tanto que tecnología y administración académica del pensamiento? . En ese escenario discursivo, la discusión que Karmy abre respecto de la implosión de la razón universitaria, en el contexto de la violencia genocida del fascismo sionista en Palestina, nos invita a pensar y problematizar, también: ¿Cuál es el lugar de la universidad y la crítica hoy?, ¿qué derroteros espistémicos le esperan al pensamiento, en el paradigma de lo que podríamos denominar; “la caída de la crítica en la facticidad de la violencia equivalencial?”.

Giorgio Agamben / El toro de Pasífae y la técnica

Filosofía, Política

En el mito de Pasífae, la mujer que se hace construir por Dédalo una vaca artificial para aparearse con un toro, es legítimo ver un paradigma de la tecnología. En esta perspectiva, la tecnología aparece como el dispositivo a través del cual el hombre intenta alcanzar -o volver a alcanzar- la animalidad. Pero éste es precisamente el riesgo que corre hoy la humanidad a través de la hipertrofia tecnológica. La inteligencia artificial, a la que la tecnología parece querer confiar su resultado extremo, pretende producir una inteligencia que, como el instinto animal, funcione por sí misma, por así decirlo, sin la intervención de un sujeto pensante. Es la vaca dedálica a través de la cual la inteligencia humana cree poder aparearse felizmente con el instinto del toro, convirtiéndose o volviéndose a convertir en animal. Y no es de extrañar que de esta unión nazca un ser monstruoso, con cuerpo humano y cabeza taurina, el Minotauro, que es encerrado en un laberinto y alimentado con carne humana.

Ronit Lentin​ / El genocidio no es una metáfora: reflexiones sobre Gaza y la negación del genocidio

Política

La pregunta que hay que hacerse es… ¿hasta cuándo vamos a negar que los gritos de la población de Gaza… están directamente relacionados con las políticas del gobierno israelí y no con los gritos de las víctimas del nazismo? (Edward Said, 1994)

Lo que estamos viviendo aquí en Gaza no es una guerra, sino un genocidio… La guerra es entre países que tienen ejércitos, armas y fuerzas aéreas. La guerra no se libra contra 2,3 millones de civiles que viven en un área de 360 kilómetros cuadrados y llevan más de diecisiete años sitiados (Ruwaida Amer, 2 de noviembre de 2023)

Un mes después del ataque genocida israelí contra Gaza, el ministro Amichai Eliahu hizo un llamamiento para lanzar una bomba nuclear sobre Gaza, afirmando que «Gaza tiene que dejar de existir… (Los gazatíes) no pueden vivir en esta tierra». Más tarde se retractó, diciendo que era «sólo metafórico». Pero el genocidio no es una metáfora, tomando prestado el ensayo de Eve Tuck y Wayne Yang, «La descolonización no es una metáfora».

Javier Agüero Águila / Amar al mundo

Filosofía

El relámpago no era más que una luz ordinaria, ¿Acaso nada podrá mantenerte aquí, mi amor. Leonard Cohen)

¿Y si el mundo fuera el amor? ¿El amor de alguien hacia un otro que en búsqueda de una cierta justica termina por abrazar al mundo, se recoge en él, se acoge y se confunde con él? Nos referimos a todo el amor del mundo que es el mundo; un mundo que contiene la promesa de amar incondicionalmente, más allá de toda muerte, de toda vida y en la sobrevida1, a ella, a él y a nosotros (en latín del pronombre personal “nos” y del adjetivo en plural “otros”; en latín, también, con el sufijo “ter” se forma el posesivo noster, nostra, nostrum. Puntualmente se entiende en su etimología como “yo y otros más”, es decir amar en singular y en plural tanto como se pueda, por lo tanto, amar a la vez todo lo que sea posible amar). ¿Pero este amor que es el mundo es una posibilidad para ir, directamente, al amor mismo? en el sentido de la rectitud –droiture2–, en otras palabras, a esa zona donde se juega sin condiciones la justicia, la responsabilidad, la hospitalidad, la herencia, el otro, en fin, todas figuras de amor en el mundo y a partir de las cuales se nos exige una respuesta, también, política.