La cultura visual que crea el género académico y el movimiento sociopolítico indexado como educación inclusiva, articula formas para visualizar aquello que no ha sido nombrado, visibilizado y representado. Por tanto, su cultura visual parte del reconocimiento que, sí, es posible representar lo irrepresentable. Este acto, de naturaleza profundamente sociopolítica reconoce en el registro de lo irrepresentable la tarea de des-objetualizar la existencia del Otro, subyugada a una pragmática epistemológica de la abyección (Ocampo, 2020). Esta es la fuerza operante de las ontologías ortopédicas, normativas o, también, llamadas, discrecionales. En ellas, cada sujeto es convertido en un objeto de conocimiento, cuya experiencia es representada a través de criterios que reducen la experiencia humana a mecanismos que la objetivizan y la explican a través de criterios diagnósticos que maximizan la interpretación de sus patologías y disfunciones que, en el terreno pedagógico, se expresa a través de la ideología de la anormalidad, la defectología, etc. No olvidemos que, la matriz de esencialismos-individualismos habita en el corazón de la ontología discreta. En esta oportunidad, me he propuesto explorar algunos argumentos claves para explicar cómo y porqué desfigurar la inclusión –específicamente, sus tecnologías de regulación ontológicas–, pues, reconozco en dicha empresa, la posibilidad de fracturar efectivamente el repertorio de elementos que definen lo sensible.
Biopolítica
Giorgio Agamben / El toro de Pasífae y la técnica
Filosofía, PolíticaEn el mito de Pasífae, la mujer que se hace construir por Dédalo una vaca artificial para aparearse con un toro, es legítimo ver un paradigma de la tecnología. En esta perspectiva, la tecnología aparece como el dispositivo a través del cual el hombre intenta alcanzar -o volver a alcanzar- la animalidad. Pero éste es precisamente el riesgo que corre hoy la humanidad a través de la hipertrofia tecnológica. La inteligencia artificial, a la que la tecnología parece querer confiar su resultado extremo, pretende producir una inteligencia que, como el instinto animal, funcione por sí misma, por así decirlo, sin la intervención de un sujeto pensante. Es la vaca dedálica a través de la cual la inteligencia humana cree poder aparearse felizmente con el instinto del toro, convirtiéndose o volviéndose a convertir en animal. Y no es de extrañar que de esta unión nazca un ser monstruoso, con cuerpo humano y cabeza taurina, el Minotauro, que es encerrado en un laberinto y alimentado con carne humana.
Mauro Salazar J. / Inteligencia Artificial y Gobernanza de los Riesgos. Desafíos teóricos y políticos. Flavia Costa. Doctorado en Comunicación (UFRO)
Filosofía, PolíticaLa expansión de las inteligencias artificiales (IA) está generando transformaciones aluvionales. A partir sobre todo del desarrollo y la puesta en disponibilidad masiva de modelos de lenguaje grandes como ChatGPT o LaMDA, se ha producido un impacto radical hacia un nueva geopolítica. Los riesgos señalados por la literatura en relación con la escala meso son: los sesgos, los datos inadecuados o mal interpretados, la suplantación de identidad, el deep fake o la desinformación (ya provenga de humanos o de máquinas), la vigilancia, la manipulación del comportamiento y la securitización del conocimiento (que significa que el conocimiento experto queda en manos de cada vez menos personas). En todos los casos hablamos de riesgos para la calidad democrática que están siendo investigados desde perspectivas, disciplinas y ámbitos poco comunicados entre sí.
Giorgio Agamben / Dios, hombre, animal
FilosofíaCuando Nietzsche, hace casi ciento cincuenta años, formuló su diagnóstico sobre la muerte de Dios, pensó que este acontecimiento sin precedentes cambiaría fundamentalmente la existencia de los hombres sobre la tierra. «¿Hacia dónde vamos ahora? – escribió- ¿no es la nuestra una continua caída a pique? […] ¿Sigue habiendo un alto y un bajo? ¿No vagamos por una nada infinita?». Y Kirilov, el personaje de los Demonios, cuyas palabras Nietzsche había meditado detenidamente, pensaba en la muerte de Dios con el mismo sentido pathos y extraía de ella como consecuencia necesaria la emancipación de una voluntad sin más límites y, al mismo tiempo, sin sentido y suicida: «Si Dios está ahí, yo soy Dios… Si Dios está ahí, toda voluntad es suya y yo no puedo escapar a su voluntad. Si Dios no está, toda la voluntad es mía y me veo obligado a afirmar mi libre albedrío… Me veo obligado a pegarme un tiro, porque la expresión más plena de mi libre albedrío es matarme».
Nadine Sayegh / Cómo Israel utiliza el biopoder y la necropolítica para controlar los cuerpos palestinos
Filosofía, PolíticaLa violencia contra los palestinos es una experiencia constante desde hace más de 70 años, pero el gobierno israelí ejerce un tipo particular de violencia contra ellos.
Biopoder es lo que el filósofo francés Michael Foucault utilizó para describir el modo en que «el Estado» controla la vida de sus ciudadanos a través de diferentes instituciones, como hospitales (centros psiquiátricos), prisiones, burocracia, control de fronteras/identidad y otros mecanismos.
De este modo, el Estado se hace con el control efectivo del cuerpo vivo mediante una combinación de fuerte vigilancia y regulación que puede dictar dónde, cuándo y cómo una persona utiliza su ser.
Mauro Salazar J. y Carlos del Valle R. / Enemización y nuevos colonialismos. Más allá del malestar
Filosofía, PolíticaLos estados de insurgencia, intifada y revuelta nos demandan una nueva categorización que busca trastocar las complacencias habermasianas del malaise, como así mismo, la conflictividad “anestesiante” de los Think Tank. Ello también se extiende a los agonismos crítico-liberales que hoy ficcionan disputas entre adversarios. Tal necesidad, se funda en un agotamiento categorial del programa moderno y el tiempo histórico concebido como sustancia o fuerza teleológica. De allí, la necesidad de revisar los silogismos del orden y reubicar el mal-estar, más allá de su vocación pedagogizante, donde destacan las fisuras de la modernización chilena y su extensión regional (1990-2019). El malaise, y su impronta elital, se asemeja a una democracia para “domesticar cuerpos” y producir dispositivos biomédicos. En cambio, el momento actual, reclama otros utillajes, aquellos que deben responder a los “trastornos geopolíticos del Antropoceno” que implica descifrar un cúmulo de nuevas incertezas socio-epistémicas en medio de destructividades primarias, sedimentaciones, o potenciales guerras como figuras constitutivas de todo conflicto.
