Migrar sin someterse a prefijo: no in-migrar ni e-migrar. Las migraciones, pensadas radicalmente, parecieran constituir más que un simple fenómeno derivado de factores económicos, políticos o humanitarios. No sólo pertenecen al reino de lo explicable. En ellas, más bien, se insinuaría un sobresentido y una estructura (quizás también móvil) ontológica de la historia y del movimiento natural. A la sombra de la faz óntica, donde los fenómenos se desenvuelven y reproducen bajo determinaciones causales, voluntarias, perceptibles y codificables, la historia tatuada sobre el rostro migrante permite entrever una realidad liberada de todo marco explicativo: el devenir deviniente de la vida.
Filosofía política
Alberto Canseco / Matrices y marcos: dos figuras del funcionamiento de las normas en la obra de Judith Butler
Filosofía, PolíticaLos conceptos de “matriz de inteligibilidad” y de “marco (frame)”, de etapas diferentes del pensamiento de la filósofa feminista Judith Butler, parecen converger en muchas de sus aristas a tal punto que por momentos pareciera que se podrían usar indistintamente. La pregunta que guía este artículo, sin embargo, tiene que ver con la posible novedad que supone utilizar el último concepto, lo cual apunta a las divergencias entre nociones. Pretendo responder a esa pregunta a través de un estudio de las fuentes que la misma Butler utiliza para formular la idea de “marco”, y poner en evidencia aquello que se gana en la propuesta butleriana a partir de dicha noción. Espero que las diferencias aparezcan, además, de manera más clara en la crítica a un fenómeno cultural específico: la pornografía en tanto marco y en tanto elemento de la matriz heterosexual.
Silvana Vignale / Nancy y su intruso
FilosofíaLas y los franceses tienen una manera peculiar y directa de anunciar la muerte de alguien: est mort. En el caso de Jean-Luc Nancy, eso suena también de modo peculiar, cuando él mismo ha reflexionado no tanto sobre el umbral del que nadie puede ser testigo para proferir palabra, sino del cuerpo y la posibilidad de una sobrevida, especialmente en su ensayo El intruso.
“Yo he recibido, entonces, el corazón de otro”.1 Así comienza el texto en el que relata la experiencia de ser trasplantado de corazón. Escritura que lejos de ser una crónica, se convierte en una intervención del pensamiento sobre nosotros mismos –sospecho que no podía hacerlo de otro modo–. Tampoco podía ser de otra manera que el texto que sigue, no fuera escrito por mí sino en el marco de un seminario titulado “Políticas del cuerpo” –quizás pueda advertirse su tono pedagógico y las derivas de algunos tópicos que serían posteriormente retomados–. Había quedado en el archivo de mi computadora, quizás porque consideraba que no era lo suficientemente académico para ser publicado. Pero Nancy, como Gilles Deleuze, como Jacques Derrida, como Michel Foucault, son aquellos a quienes debo el animarme a publicar sobre lo que escribo: fundamentalmente, pensando que no hay un público lector, sino el encuentro con otros, el entramado de un texto que se escribe, circulando entre singularidades de diferentes edades y geografías.
Rodrigo Uribe Otaíza / Cartografías III. La pax araucana
Filosofía, PolíticaHabita al lenguaje, desplegante en sus tecnologías del dialogo. Se imbuye del inmenso párrafo dotado de mitologías políticas poderosas, de liturgias intransitivas, de rituales no intensos. Logo o no logo. Palabra o verbo. Una vez los militares salieron a la calle en el 18 de octubre del 2019, la marcha de los fusiles, los comandos de escritorio, no han dejado de derramar ríos de tinta roja por calles tuertas. La fotografía política recalcó al lapsus compartido que recordaba a un Sebastián Pinochet al mando. Vendaval contra el barco, timón apretado por brazos cortos y tiesos, velas desplegadas. Ahí donde la digitalidad se definía por el mundo dentro de mundos, por el enjambre infinito de una red de redes1, su gesta política reiteró el discreto justificativo frugal: gran crisis dada dentro de la época general de las crisis2. Erección del gran epitafio político de la transición, su criminología, su letarguismo ilustrado. Cifra elemental, de palacios monetarios dentro de una democracia presupuestaria. Todo ha sido convocado por la pregunta por el origen de su archivo: ¿es el Estado de Sitio una alternativa política? ¿Puede retomarse la relación original entre violencia legal y extracción productiva?
Rodrigo Uribe Otaíza / Cartografías II. En la boca de los legalistas
Filosofía, PolíticaLa transición nunca de dejó de ser un burdel en el que figuras de televisión y policías hacían el amor. Un motel de arquitectura multicultural, con pilares neoclásicos, techos góticos y paredes barrocas. Una estructura repleta de luces de neón, clamando vacancia mientras los relieves de los muros forma el claroscuro de una poderosa crítica cabalística y mesiánica. El terror, la mentira y el abismo no dejan de estar a la base de la fuerza que ordena a la letra en su página, en la intensidad que comanda que la caligrafía devenga gramática. Y así, en el perpendicular suelo que sostiene a este burdel, vemos una extraña simpatía. Pequeña, perversa simpatía. Es esta la que mantiene a un fundamento político en ciernes. ¿Podrá el Nuevo Pacto Social, alguna vez siquiera, ir más allá del deseo refundacional de Carabineros de Chile?
Julien Coupat / Engrenages, ficción policial
Estética, Filosofía, PolíticaLos días 28 y 29 de marzo de 2013 tuvo lugar, por iniciativa del CNRS, en un auditorio del arrondisement XIV de París, uno de esos coloquios sin objeto, a través de los cuales el aburrimiento académico intenta distraerse entre dos bostezos. Su título, en una resolución salvaje –“La policía entre ficción y no-ficción”- sonaba como una garantía de que se haría lo posible por no formular la más mínima idea, y que se mantendría educadamente en ese intervalo del discurso donde la neutralidad disputa con la nada. Para darle un poco más de picante al largo túnel de banalidades que se anunciaba, los organizadores habían sazonado el programa con una tarde de proyección-debate “entorno al caso de Tarnac”, que en la época daba de qué hablar en las crónicas, y cuya instrucción aún estaba lejos de cerrarse. Debían intervenir allí David Dufresne, Éric de Barahir, comisario de policía y co-guionista de la serie Engrenages y el juez antiterrorista Gilbert Thiel, que se volvió en esos momentos actor y consultante para la misma serie.
