Luis Barrientos Lagos / De poetas y críticos, armados hasta los dientes

Literatura
Sobre Molina, de Guillermo Enrique Fernández, Editorial Desbordes, Santiago, 2022.

Habérselas con “Molina, la literatura chilena soy yo” de Guillermo Enrique Fernández es habérselas con un poema cíclico, signado por un asunto indefectible en una seguidilla de fragmentos o segmentos sobrada y compulsivamente discursivos, esto es, que se configuran al

modo de una peroración o una textualización de cariz raciocinante. El mega/asunto que recorre el rosario de fragmentos aglutinados en esta obra es un personajillo sui generis que los escritores de la generación del 50, entre otros, sindican devocionalmente como un gurú y un admirable adalid. Se trata de Eduardo Molina Ventura, lector voraz e impenitente, de monstruosa erudición, según indican sus testigos y secuaces. Por lo demás, un dandy dedicado sin restricción al diletantismo y al entrometimiento en todo ámbito de la cultura. Últimamente, un hombre de letras hasta el tuétano, al parecer insuflado de una irrestricta disponibilidad de ocio, hablantín comensal y contertulio hechizante de la vinosa y mítica bohemia de la generación ya mencionada.

Tariq Anwar / Recuerdos del cuerpo

Literatura

El recuerdo es borroso, no tan nítido como quisiera, pero quizá más claro de lo que un recuerdo común se asienta. Veo cuerpos, principalmente humanos, pero también formas míticas, perros siendo alzados por miles de brazos. Los cuerpos llevan pañuelos, algunos morados, otros verdes y hay un cetro en torno al cual estos cuerpos giran, se mueven, trepan y se confunden luego con muchos colores. No logro dar con toda la escena. Pareciera haber gases, que hacen del día una mezcla de rojos, amarillos, verdes y mucho gris. Hay sonidos también. Si fuerzo un poco la memoria, aparecen cantos. No parece ser un sueño, porque en ellos, cuando aparece alguien y me dice “despierta” ocurre que ya estoy despertando. Pero aquí los cantos indicaban un despertar y mi propio cuerpo, en vez de levantarse se dejaba llevar por una fuerza gravitatoria. Recuerdo haber sentido picazón en los ojos. Recuerdo haber visto delante de mí, bastante más lejos, otros cuerpos que formaban un muro. Eran cientos y uno solo. Recuerdo haber abrazado sin conocer biografías. Estar en movimiento y luego parado, caminando y luego corriendo. Escucho todavía el sonido de balas que no alcanzaban a quitar la alegría. Golpes de palos sobre los cuerpos que extrañamente creaban rostros sonrientes que en un segundo se mostraban para desaparecer pronto entre rostros indefinibles, rostros humanos, rostros de perros. Recuerdo que la fuerza de atracción me llevó hasta el centro que reunía los cuerpos y se me aparece fugazmente la imagen de un flujo ascendente que terminaba con colores vivos y cambiantes. Recuerdo y a ratos olvido, porque la imagen es borrosa. Quizá el humo no sólo es parte del recuerdo, sino que es la propia memoria difuminándose. Quizá el humo es la fuerza del olvido que habita la memoria cuando esta es melancolía.

Joaquín Pérez Arancibia / Huidobro, lo virtual y nuestro devenir

Literatura

Andrés Morales, poeta y crítico, señaló en un antiguo programa cultural, palabras más o menos, que la potencia creativa de Vicente Huidobro alcanza un nivel tal que lograba crea(ciona)r un mundo virtual. Uno que estaba totalmente mudado de aquel viejo cascarón que tozudamente seguía pesando, incluso en los años 30, al mundo por entonces actual. Un mundo que parecía crear toda una tangente en la aparente linealidad de la historia, que desperdigaba fronteras en cada nuevo canto, siendo, por supuesto, el clímax máximo aquel Canto VII, donde ya todo parece reducirse a espasmos eléctricos de lenguaje (si es que por lenguaje podemos comprender aquella asociatividad de letras que sin arraigo en fonema alguno conocido, pudo constituir ese misterioso e inentendible Canto VII, lugar donde residen todas nuestras aprehensiones y todas nuestras admiraciones por aquel poeta y mago).

Aldo Bombardiere Castro / Palabras e imágenes. Tres divagaciones imaginativas

Estética, Filosofía, Literatura

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Rebotan y circulan. Tras algunos días, las palabras se van haciendo carne, pero también excarnándose, remitiéndonos a otros lares que exceden su propia referencia. Las escuchamos o vemos en una pantalla antes de dormir y, como si se tratase de un hechizo, vuelven al día siguiente, a las semanas, en cualquier lugar, adheridas al filo de un vidrio, contaminando el el vapor aséptico de una ducha desterrada o en el furtivo silencio que se posa sobre el almuerzo familiar. La psiquis no conoce de interiores y exteriores, de compartimentos y correspondencias. Pareciera que la intensidad y pluralidad insinuada en los bordes de una imagen o las constelaciones trazadas por un cúmulo de palabras, siempre fuesen más que una asociación azarosa o arbitraria, dependiente de la casualidad o de la mera voluntad, pero -y he ahí su vértigo y fascinación- sólo nos parece eso: nunca lo podremos comprobar. Como si el “como si” fuese la aparición de nuestra propia imagen. He ahí, tal vez, el sentir el sentido.

Alessandra Carnaroli / Instagrameable

Literatura

querida d tuvimos el baby shower en este lugar increíble un campamento con carpas indias las luces un globo aerostático al final salió que es un niño el sexo lo tuvimos que poner en el colorido de la crema ella cortó el pastel y zas inmediatamente salió una crema azul todos aplaudieron se hicieron la foto con la puesta de sol la ropa elegante la pasta de azúcar entre los dientes giulia que quería hacerlo en la playa quería proyectar el color en las rocas cambió de opinión después de esa tragedia cosas que te angustian arruina la fiesta mejor la tarta la cabalgata las linternas

una cosa que no se puede describir una emoción el padre lloró no se puede entender si fue por el niño la continuación del apellido o todas las cosas que tienes que perder con un hijo es decir compras un hijo y pierdes el fútbol la antena tienes que hacer un coche más ancho con el asiento del coche que suena si lo cierras por error de todos modos te hemos etiquetado en los cuentos no digas que la crema parece semen por favor

Álvaro Luque Amo / Coraje de la verdad y escritura autobiográfica en «La muerte del padre» de Karl Ove Knausgård

Filosofía, Literatura

El siguiente trabajo analiza el carácter autobiográfico de La muerte del padre, obra de Karl Ove Knausgård. Partiendo de las tesis de Manuel Alberca y Michel Foucault, se puede interpretar esta obra como un texto que se ajusta al concepto establecido por Lejeune, relacionado con el pacto pragmático entre autor y lector, para la definición de autobiografía. A ello se le añade la posibilidad de emplear la idea foucaultiana del coraje de la verdad para establecer una diferenciación entre las etiquetas de autobiografía y autoficción, que se llevará a cabo a partir del análisis de La muerte del padre.