Cansu Nur Simsek / Preocupaciones medioambientales en los mundos virtuales: experiencia interactiva de la vida efímera más allá de las fronteras

Arte, Estética, Filosofía, Política

El aleteo de las mariposas más allá de las fronteras (2016) es una instalación digital interactiva de un colectivo artístico interdisciplinar teamLab con sede en Japón. El título de la obra suscita preguntas e implicaciones críticas como, por ejemplo, ¿están las mariposas o los participantes más allá de las fronteras de las tecnologías digitales en esta obra? ¿Cómo y por qué se configuran estas fronteras? Si consideramos las mariposas digitales como el sustituto de la naturaleza, ¿quién tiene el control sobre la naturaleza más allá de las fronteras, la tecnología digital o el ser humano? La obra sitúa al cuerpo humano no sólo como parte de su entorno natural, sino también como factor dominante para modelar el futuro de la naturaleza, así como el de la obra. Los participantes se vuelven gradualmente más conscientes de sus comportamientos, que repercuten en la continuidad y el bienestar del entorno natural, a través de la experiencia de la interacción íntima con la obra de arte, en particular con su tacto físico. Al construir una instalación de naturaleza digitalizada, los artistas crean una experiencia no para priorizar el sentido ilusorio de la visualidad, sino para aumentar y manipular la conciencia social del entorno natural. Esta obra de arte multimedia presenta una experiencia excepcional y oportuna con sus comentarios sobre el giro ecológico contemporáneo a través del entrelazamiento de los seres humanos, la naturaleza y la tecnología.

Carlos del Valle y Mauro Salazar J. / La kastización del mundo. Octubrismo y parto Republicano

Filosofía, Política

La razón fundamental que explica esto es que hoy no tenemos un presidente. Sebastián Piñera es una figura fantasmal, ronda los pasillos de La Moneda y de cuando en cuando aparece con declaraciones desafortunadas y lamentos extemporáneos. Pero su liderazgo es inexistente y su capacidad de dirección ejecutiva ausente” El Líbero, marzo de 2020.

A semanas del apabullante estallido electoral en favor del Partido Republicano se agolpan una serie de textos e imágenes que nos llevan a ocuparnos de las incertidumbres de diciembre (2023). Todo transcurre una vez que los elencos de la post-transición experimentan una drástica reducción demográfica y un vacío discursivo-programático. ¿Fin de ciclo? Aludimos a una orfandad hermenéutica, donde ni siquiera el “tiro de gracia” que le propinó Repúblicano al clivaje PPD/DC -Concertación-, pudo ser capitalizado por un campo de izquierdas (AP) sin disputa ideológica, relatos, ni potencia imaginal. El bullado proyecto que encabeza José Antonio Kast (JAK) y los enigmas de su sociodemografía, de innegable inserción en un sentido común nihilista y colérico, obligan a sopesar sigilosamente las posiciones o nudos ideológicos que harían plausible un nuevo «pacto social» (texto Constitucional) con una socialdemocracia absorbida en la administración y capturada en la gestión. Lo último agravado por obra y gracia del propio partido que lidera JAK y su promesa refundacional que se avalancha para disputar la hegemonía de la política post-transicional.

Aldo Bombardiere Castro / Copamiento

Filosofía, Política

Resulta sintomático notar cómo durante estos últimos años la -así llamada- esfera de opinión pública se ha caracterizado por un acelerado copamiento discursivo. Si, según el sueño del liberalismo habermassiano, la opinión pública moderna estaba destinada a constituir un terreno capaz de garantizar tanto la discusión y la deliberación racional, como el ejercicio y perfeccionamiento del Estado de Derecho, de la libertad de expresión y de una cultura democrática al amparo del ideal de la autonomía subjetiva, durante la última década tal sueño ha quedado definitivamente sepultado. La opinión pública, en tanto esfera presuntamente autónoma y posibilitante del ejercicio de la propia autonomía subjetiva, ya no va más: ha extraviado -en caso de alguna vez haber contado con ellas- sus propias condiciones de posibilidad: el carácter crítico de la racionalidad.

Gerardo Muñoz / El eclipse de la clemencia

Filosofía, Política

El último correo que recibí de mi amigo, el filósofo Emilio Ichikawa (1962-2021, antes de fallecer decía lo siguiente: “Eres clemente, creo que esa palabra ya ni se usa”. En efecto, la clemencia (o ser clemente) ha caído en desuso terminal en nuestro presente. Uno imagina algunas de las razones que han contribuido a la desaparición de la clemencia en un mundo que ahora aparece enteramente gobernado por la fuerza. Es notable cómo para Séneca en su tratado De Clementia (55 d.C.) el alcance de esta noción remitía a la estabilización del vínculo político (vinculum) en momentos de desintegración social. Dirigiéndose a los gobernantes romanos, Séneca argumentaba que el poder estatal nunca puede ser autosuficiente; también había un requisito irrenunciable en la clementia necesaria para tratar con los miembros más débiles del lazo social (membris languentibus) [1]. En las discusiones jurídicas contemporáneas, la clemencia no sólo ha desaparecido como práctica, sino que se ha incorporado a la función ejecutiva de la potestad de indulto; y que, como hemos visto en los últimos años en Estados Unidos, se ha convertido en una mero trueque político en favor de los poderosos, mas nunca de los más débiles de la sociedad.

Giorgio Agamben / La guerra en Galizia

Filosofía, Política

Algunas regiones del centro de Europa han sido borradas del mapa. Una de ellas -no es la única- es Galizia, que hoy coincide en gran medida con el territorio en el que se ha librado una desgraciada guerra durante más de un año. Hasta el final de la Primera Guerra Mundial, Galizia era la provincia más alejada del Imperio austrohúngaro, fronteriza con Rusia.

Gabriel Giorgi / Dar el salto. Odio y mutación

Filosofía, Política

La discusión sobre la relevancia del odio como afecto político en las democracias contemporáneas tiene, creo, una función fundamental: la de trazar un registro sensible —en los tonos, las expresiones, los gestos y las voces— de la mutación, a escala global, de las derechas en ultraderechas. Plantear el odio como un afecto propio de lo que se denomina, erróneamente, «polarización» de las sociedades o, al menos, del arco político es equívoco, por la sencilla razón de que tal polarización no existe1. Lo que vemos sucederse desde Trump hasta Vox es la fuga de las derechas hacia las ultraderechas: el odio nombra y le da resonancia afectiva a eso. Dar el salto a la ultraderecha: esa es la postal móvil de los últimos años, y que se conjuga en los lenguajes y las formas expresivas bajo el signo del odio. «Odio» es la herramienta —ciertamente limitada— para mapear esa mutación que tuvo lugar bajo nuestra mirada y que reconfiguró las esferas públicas y la posibilidad misma de la vida pública en muchas sociedades.