
Conversación de Ficción de la razón con Diego Valeriano a propósito de su libro Eduqué a mi hija para una invasión zombie. «Experiencia y Metrópoli”.
Hoy 4 de septiembre, 15:30 PM (Buenos Aires), 14:30 PM (Santiago)

Conversación de Ficción de la razón con Diego Valeriano a propósito de su libro Eduqué a mi hija para una invasión zombie. «Experiencia y Metrópoli”.
Hoy 4 de septiembre, 15:30 PM (Buenos Aires), 14:30 PM (Santiago)
Sin duda la muerte es una de las situaciones que genera más angustia en el ser humano aunque en ocasiones este se niegue a aceptarlo y que, al mismo tiempo, provoca gran expectación al no saber con certeza si hay algo así como un más allá después que nuestras funciones vitales cesan. Al respecto, célebre es la frase de Epicuro que señala lo siguiente: “Así pues, el mal que más pone los pelos de punta, la muerte, no va nada con nosotros, justamente porque cuando existimos nosotros la muerte no está presente, y cuando la muerte está presente entonces nosotros no existimos” (Epicuro, 2012: 88). En la cita ya podemos apreciar el carácter paradójico que presenta la muerte, pues cuando esta nos sobreviene ya no existimos para poder dar cuenta de ella. En este sentido, la muerte no debería preocuparnos tal y como pensaba Epicuro, ya que la muerte es por antonomasia privación del sentir y ahí donde ya no hay sensación tampoco hay dolor. Entonces, pensar en la muerte parece ser algo irrelevante y poco inteligente más en tiempos de pandemia cuando lo que necesitamos es no sumar más angustia al actual estado de incertidumbre que predomina debido a la propagación del COVID-19 en todo el mundo. Pero, ¿no es precisamente en tiempos de pandemia en que la muerte ha estado más vigente que nunca en nuestras conciencias?
El siguiente ensayo introduce algunos aspectos de lo que denomino discurso de la victimización. Teniendo en cuenta su carácter introductorio el lector deberá comprender que las interpretaciones vertidas adquieren el status de una tentativa, de un tanteo siempre pasible de ser revisado o reinterpretado. Una versión preliminar de este texto fue expuesta en el XIX Congreso Nacional de Filosofía (AFRA), realizado en diciembre del 2019 en la ciudad de Mar del Plata.
Publicado el 8 de agosto en Antinomie
Bernard Stiegler nos deja, con sólo sesenta y ocho años.
Aquellos que lo conocieron recordarán su profunda humanidad, combinada con una sorprendente y viva inteligencia. Stiegler sabía cómo ir por la vida sin olvidar nunca la pregunta fundamental: ¿qué es lo que realmente hace que valga la pena vivir la vida? También había dado esta pregunta como título de uno de sus libros, convirtiéndola en una afirmación.
En Ficción de la razón presentamos el disco No Tienen Necesidad de Hacerlo de G-Cero, recientemente lanzado por el sello chileno Pueblo Nuevo.
Greyhead aka “G-cero”, nos ofrece su nuevo EP “No Tienen Necesidad de Hacerlo”, presentado originalmente a cuadras de Plaza Dignidad(*) en octubre de 2019, en medio del estallido social Chileno y en colaboración, otorgando ayuda, aliento y desahogo a quienes lo necesitaban para seguir en pie.
Desde que fue el golpe de militar realizado por EE.UU. y las fuerzas armadas de Chile en 1973 contra la Unidad Popular del Presidente Allende, ya no hubo más libertades para el pueblo. Crearon una nueva constitución, inventaron las AFP´s e Isapres, precarizaron el trabajo instaurando un sistema económico neoliberal que privatizó absolutamente todo, en un contexto de terrorismo de estado con tortura, desaparición y exilio.
El más reciente libro de Sergio Vilallobos-Rumunott está escrito desde la urgencia, y por esta razón es una intervención que constituye un esfuerzo de primer orden por localizar la organización contemporánea de la dominación. Esto pareciera ser algo menor, resuelto y axiomático, pero en realidad es uno de los problemas que más tristeza genera en algunos. La incapacidad de desarrollar una analítica a la altura de los tiempos paga el alto precio de compensaciones morales. En primer lugar, Asedios al fascismo (DobleAEditores, 2020) es una contribución que dibuja lo que pudiéramos llamar la geometría de la crítica-metafísica de los dispositivos del poder. En segundo lugar, es una intervención eminentemente política, ya que no busca enmendar o sustituir categorías o conceptos, sino afectar la densidad misma de lo que entendemos por política. Como no hay necesidad de desglosar el libro, voy a aprovechar su gesto para discutir dos de sus vectores. Como sabemos, la grandeza de los libros no se encuentra en el rigorismo neutral de sus argumentos, sino en la manera en que perfora el sentido común. Ese es el estilo: una fuerza que libera procesos de verdad contra el absolutismo de la realidad que nos acecha.