Giorgio Agamben / ¿Dónde estamos?

Filosofía, Política

En el infierno. Cualquier discurso que no parta de esta conciencia carece simplemente de fundamento. Los círculos en los que nos encontramos no están dispuestos verticalmente, sino esparcidos por el mundo. Dondequiera que los hombres se asocian, producen infierno. Los círculos y los abismos están por todas partes a nuestro alrededor, y reconocemos, como en los caprichos de Goya, a los monstruos y demonios que los gobiernan.

Mauricio Amar / Lo que los líderes del mundo quisieran

Filosofía, Política

Lo que los líderes del mundo quisieran es que los palestinos fuesen masacrados sin ofrecer resistencia. Tal vez ahí sí podrían sentir lástima, incluso llorar al ver a los niños mutilados y ciegos, tal vez así verían la inhumanidad del sionismo, sólo para corroborar que el curso de la historia, el patrimonio cultural de la humanidad, lleva escrito con sangre el nombre de los vencedores. El problema de los palestinos, para estos líderes, es que su existencia consista en resistencia. Que más allá de todos los despliegues de sus aparatos de muerte, sus cuerpos se levantan una y otra vez. Cierto, mutilados. Cierto, ciegos. Pero erguidos. Este es un problema grave, porque a fin de cuentas lo que los palestinos hacen es crear una nueva imagen acerca de qué es lo que puede un cuerpo.

Rudy Iván Pradenas / Fiat ars – pereat mundus: el fascismo en las alturas (fragmento 1)

Estética, Filosofía, Política

“Decían de él que era el más inteligente de su promoción, también el más impulsivo. Podía pilotar sin problemas un Hawker Hunter o un helicóptero de combate, pero lo que más le gustaba era recoger el viejo avión cargado de humo, remontar los cielos vacíos de la patria y escribir con letras enormes sus pesadillas, que también eran nuestras pesadillas, hasta que el viento las deshacía. (…) Cuando los periodistas le preguntaron, a su regreso, cuál había sido el mayor (peligro), contestó que atravesar el silencio. (…) El silencio es como el canto de las sirenas de Ulises, dijo, pero si lo atraviesas como un hombre ya nada malo puede ocurrir” (196). Roberto Bolaño, sin duda uno de los mejores retratistas del fascismo chileno, narra la historia del poeta nazi vanguardista Ramírez Hoffman. En la narración que cierra su libro La literatura nazi en América, este poeta y aviador adepto a la dictadura escribe poemas en el cielo utilizando los nombres de las poetas de izquierda que ha asesinado.

Dionisio Espejo / Diagnosticando el crimen: el uso del concepto de «banalidad del mal» a propósito de Gaza

Filosofía, Política

1. La masacre de Gaza no es una más. Pocas veces, con anterioridad, un acontecimiento de este tipo se ha encontrado con unos medios donde se fabrica la realidad y un público que ya no distingue entre lo privado y lo público, o entre apariencia y realidad, y donde, gracias a esas tecnologías de la comunicación, el otro se ha convertido en puro instrumento, medio y no fin, que permite promocionarse en la carrera hacia la precaria fama mediática de los individuos. Arendt nunca habría imaginado hasta que punto la «banalidad» se podría haber convertido en la esencia de la moderna cultura de masas del siglo XXI.

La imagen creada por IA de Trump y Netanyahu tumbados cerca de una piscina en una “Riviera de Oriente Medio”—es decir, una Gaza convertida en resort de lujo—(este video fue compartido por Trump en sus redes sociales en febrero de 2025) alcanza toda su fuerza cuando se confronta con las imágenes reales de las masacres en Gaza. Ese choque entre la realidad, la muerte en las calles de la ciudad y la delirante planificación urbanística futura constituye un ejemplo visible de lo que Hannah Arendt denominó «banalidad del mal» (Arendt, Eichmann en Jerusalén). Y esa banalización del mal podemos localizarla en muchos individuos, incluso en un sistema de alianzas internacionales, se amparan en ella, es su coartada para no mirar directamente a la destrucción y la muerte, para minimizarla, para justificarla entre de un banal argumentario.

Gerardo Muñoz / Suplemento a texto de Amar sobre Gaza y el derecho internacional

Filosofía, Política

En un reciente texto titulado Gaza y el derecho internacional, Mauricio Amar cuestiona la vigencia del derecho internacional con respecto a continua destrucción de Gaza y concluye con una notable afirmación: “El derecho internacional sigue funcionando porque cumple un rol, pero como era evidente, a pesar de esa secreta esperanza, su centro ha sido siempre vacío”. Me gustaría agregar una breve adenda a esta tesis para así contribuir a la precisión analítica que exige el tema. En primer lugar, es fundamental subrayar que la génesis del derecho internacional de la posguerra y la usurpación del territorio palestino son unidades contrapuestas en un sentido específico: esto es, que la fundación de un nuevo estado soberano en 1948 tiene lugar en un momento histórico en el que ya la “toma de tierras” había sido ilegalizada por el propio derecho internacional mediante el Pacto de Kellogs (1928). El mismo Kojéve – que terminaría siendo un funcionario de la política fiscal francesa en el incipiente mercado europeo – en su momento llegó a decirle a Carl Schmitt que la imagen del futuro no sería la de expansiones y asentamientos territoriales, sino la de una paz administrada y homogénea de grandes espacios con la finalidad del consumo y la producción [1]. Esta era la convicción de las élites occidentales de la posguerra.

Tariq Anwar / No incendiará a los otros quien no arde él mismo

Filosofía, Política

El fascismo no consiste simplemente en el dominio de las masas a través de la violencia o la ideología, sino ante todo en la producción meticulosa de un encantamiento colectivo. Su particularidad más inquietante no es el control que ejerce, sino la perfección casi litúrgica de las técnicas a través de las cuales genera fascinación. Y sin embargo, precisamente en esta perfección se esconde su secreto más oscuro. Ya Quintiliano, en sus Institutiones Oratoriae, había captado la esencia de todo dispositivo de poder que opera a través de la palabra: el orador no puede incendiar a los otros si no arde él mismo. «No incendiará a los otros quien no arde él mismo» (VI, 2, 26-27). Pero lo que el rétor romano presentaba como una regla del arte oratoria – esta necesidad de que el hablante produzca en sí mismo el afecto que quiere transmitir – se vuelve en el fascismo algo más siniestro: una zona indistinta en la que la ficción y la autenticidad, la máscara y el rostro se confunden irremediablemente.