Giorgio Agamben / Sobre la identidad

Filosofía

Kojève expresó una vez en forma de advertencia una crítica de la identidad sobre la cual es necesario reflexionar: «Sé aquello que nunca podrás llegar a ser». El error de quienes buscan una identidad es querer convertirse en lo que ya son. Lo que simplemente somos no es una identidad, es una experiencia originaria siempre en curso, que continuamente se nos escapa entre las manos y por eso nunca podemos llegar a ser. Y sin embargo, la sociedad en la que vivimos no hace más que atribuirnos una identidad que, con mayor o menor convicción, terminamos asumiendo. Esta identidad –en el fondo lo sabemos perfectamente– es necesariamente postiza y quien quiere verdaderamente convertirse en lo que es corre el riesgo –como le ocurrió a Nietzsche y como, aunque en medida menos evidente, le sucede a casi todos– de caer en la locura. Sabio, es decir sin identidad, es quien es siempre sin nunca llegar a ser: pero esto es precisamente lo que hoy las sociedades llamadas civiles consideran como extraño y rechazan hacia los márgenes, cuando no buscan pura y simplemente eliminarlo.

Javier Agüero Águila / La cesantía y las flores

Filosofía

La cesantía no es la falta de horarios. No va de timbrar o no timbrar; no es la organización de tu día o de la desesperación de “no tener nada que hacer”. En ningún caso se trata solo de extrañar el sueldo de fin de mes que veías pasar como una ráfaga de viento frío y que te llevaba, de inmediato, a esperar que el mes termine para que viniera la misma ráfaga y despuntara otra vez el ciclo.

La cesantía no es la “desvinculación” (una de las palabras-fetiche más sediciosas que pueda existir, sobre todo si después le viene el predicado “… por necesidades de la empresa”, haciendo sonreír socarrón al sadismo vestido de santo).

No. La cesantía no es perder un “círculo” de personas con las que te relacionabas diariamente pero que, después de que te sacaron, no puedes sino percibirlos como fantasmas y ni siquiera tienes la certeza de que alguna vez existieron y permanecen ahí, en tu recuerdo, diferidos, envueltos en vapor y en sueños, en medio de la niebla; y sus rostros comienzan a desaparecer y te das cuenta que, de plano, ya no existen más, o al menos tal como lo hacían ahí, en las oficinas, en las reuniones, en algún cigarrillo de patio o en una discusión que no siempre terminaba bien, pero era.

Gonzalo Jara Townsend / La derecha en busca de su mito en el siglo XXI: un análisis desde el modelo maquina mitología

Filosofía, Política

Introducción

En este trabajo se analizan algunos materiales presentes en las derechas para la elaboración de mitos políticos en el siglo XXI. Para ello, se utilizará el “modelo máquina mitológica”, que permitirá observar cómo se manifiestan los lugares comunes, la memoria, la orfandad y el aceleracionismo en este proceso. Con el fin de ejemplificar la configuración del mito político en la derecha contemporánea, se trabajará con dos autores de la región chilena: Hugo Herrera y Axel Kaiser. Del primero, se analizará un fragmento de la segunda edición de Octubre en Chile (2021); del segundo, un pasaje de su libro La fatal ignorancia (2014).

En primer lugar, en ambos autores se advierte un romanticismo que se manifiesta en el intento de recuperar un pasado idealizado, donde los artilugios metafísicos se transforman en herramientas para reconstruir una mística perdida. En un momento difuso, esa mística habría otorgado a un determinado espacio de creencias un espíritu único e incomparable, reservado a cierto grupo de seres humanos. Este impulso se sostiene en la comprensión -o invención- de una tradición o de una historia extraviada, lo que les permite habitar en un conflicto permanente contra todo aquello que se le opone.

Aldo Bombardiere Castro / Segunda divagación acerca de la máquina: noción-esperanza

Estética, Filosofía, Política

Si en el texto anterior, Primera divagación acerca de la máquina: imagen-musgo, nos interrogamos por la imagen primigenia que nos despierta la noción de máquina, ahora elaboraremos esa misma pregunta, empero, en términos invertidos.

En efecto, ya no empezando por lo más cercano, por la imagen, sino terminando por lo más lejano, ¿cuál es la primera noción que nos despierta la imagen de una máquina, sino aquella marcada por la planificación, esto es, por el poder administrativo de diseñar, calcular, pronosticar, producir, reproducir y distribuir porciones de lo real, bajo cuyo marco el mundo ha de reducirse al planisferio de su desmundanización?

Javier Agüero Águila / La escena no-originaria (la última puesta de sol)

Estética, Filosofía, Política


Sobre Antropoceno como fin de diseño de Alejandra Castillo, La Cebra, Buenos Aires, 2025

Pese a todo

Sostenía el historiador Fernand Braudel en sus Escritos sobre la historia: “Esta vez no era cuestión, únicamente, de reescribir”1. La frase, en principio, puede parecer simple; puramente descriptiva en su idea de escritura. Sin embargo, la cuestión va más de fondo si se asume que lo que buscaba decir Braudel es que hay en el hoy, en el suyo o en el nuestro, una urgencia (una exigencia si se quiere) que es la de volver a mirar una y otra vez, sin dejar que el espiral descanse, los flujos de la historia, sus movimientos imprevisibles; la historia como devenir de lo acontecimental pero a la vez de lo contingente que jamás será solo cacofonía de sí mismo. El presente nunca se repite, apenas puede tener una traducción o emparentarse con el pasado –que bien podría ser la eco venido de un antes que se transcribe como la actualización de una sola voz–; el presente no como una reescritura o incluso como una simple escritura, sino como un ejercicio soberbio, desbalanceado y que se precipita evitando el mosaico iconoclasta, el nimbo que busca cubrir con su aureola santa la precisión de los relatos sobre lo que fue, lo que es y de ahí en más. Al fin, todo pasaría por escribir sobre el mundo a pesar de la escritura misma, escribir en el palimpsesto –huella sobre huella–; verterse en lo arcano, en lo secreto que va, ahí, siempre siendo, sensualizando (pensamos aquí en Condillac) nuestras intuiciones o boicoteando las verdades que siempre serán transitorias y definidas al paso por las hegemonías políticas, estéticas y entonces hermenéuticas. Deberíamos saber, a priori, que “[…] cualquier tipo de huella tiene vocación de ser archivada”2. Así se abre un pórtico que deja traslucir aquella zona en que la escritura puede tener un efecto, un tempo, y expandirse en la insondable región de lo que aún no se archiva; lo que todavía no es palabra oficial, logos, regla, repetición del canon: “fin de diseño”.

Julio Cortés Morales / ¿La histeria se repite? Los “nuevos fascismos” como tragedia y farsa al mismo tiempo

Filosofía, Política

“Apelar a que la gente abandone sus ilusiones sobre su condición es apelar a que abandone una condición que requiere ilusiones”. Marx, Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel.

1.- Dice la leyenda que el profesor Karl Marx corrigió al viejo maestro Hegel en cuanto a que si bien parece cierto que da la impresión de que varios personajes y acontecimientos “se repiten en la historia”, o es como si “ocurrieran dos veces”, el barbón de Tréveris agregó que esto ocurría “la primera vez como tragedia y la segunda como comedia” (o “farsa”, según la traducción).

Habiendo superado el paradigma lineal/evolucionista de la Historia (con mayúscula) (en mi caso, gracias al compañero Walter Benjamin), podríamos poner en duda el orden de estas “repeticiones” aparentes: bien podría pasar que ocurra primero la farsa y posteriormente la tragedia. Me atrevo a sospechar que la historia (con minúscula) ofrece varios ejemplos de eso. O también podría pasar que la historia proporcione momentos como el actual, que cada vez parece más una repetición permanente y tragicómica de varias formas de contrarrevolución y momentos reaccionarios previos, articulados y potenciados como una mega-pesadilla en “el cerebro de los vivos”.

Vivimos indudablemente un momento ultra-reaccionario a nivel global, que parece adoptar la forma de una contrarrevolución permanente1. La “izquierda” parece haber desaparecido del mapa: el “progresismo” chileno gobierna como cualquier derecha: ofrecían una nueva Constitución, pero nos legaron una nueva Ley Antiterrorista2. Los escasos grupitos revolucionistas3 que quedan parecen más ocupados de tomar partido en los “campos” de “imperialismos” enfrentados “geopolíticamente” entre Oriente y Occidente, Norte y Sur global. El “realismo capitalista” los afecta también a ellos: ya nadie cree en serio que China sea comunista o Corea del Norte socialista, y es evidente que el régimen cubano, Maduro y Ortega no son baluartes de la lucha anticolonial comparables a Mariguella, Guevara o Fanon. Pero no importa, ahí siguen con su “apoyo crítico” a estos regímenes que ya ni siquiera podrían denominarse como de “socialismo real”, dándole a la gente la idea de que en eso consiste ser de izquierda y luchar por el socialismo: creo que este es el mejor regalo que le han hecho hasta ahora a la derecha global (y local).