Alguna vez Roberto Matta, escribió la expresión “Venceremos” pronunciada por la izquierda de los años 60 y 70 en la forma “Ven-seremos”. La modificación escritural no puede ser leída como un simple juego de palabras, aunque lo sea. Como sabemos, Matta no era más que un niño juguetón. Al desplazar “venceremos” por “ven-seremos”, Matta subvierte la gramática con la que frecuentemente la izquierda hablaba: el léxico de la hegemonía. En su gesto, Matta desarticula el “venceremos”, en el entendido que ya no funciona como una expresión que defina a una obra que orienta sus esfuerzos a la conquista de un territorio para así incrustar la bandera roja sobre una burguesía vencida. El “venceremos” será el mandato orientado a la realización de una obra. Sin embargo, la subversión operada por Matta, trastoca tal gramática y nos abre al “ven-seremos” que ya no designa la obra de una conquista sino el afecto de un común. “Ven” invita a otro sin el cual no podríamos “ser” –dice la nueva expresión. Por eso, el “ser” aquí comprometido no es el término unívoco de la metafísica, sino uno atravesado por otro que siempre lo compone. Así, el “ser” no calza consigo mismo, y no puede ser “uno” sino siempre múltiple.
Filosofía
Aldo Bombardiere Castro / Jara y Kast: la izquierda ante un escenario neofascista
Filosofía, PolíticaAl parecer hemos llegado a un punto muerto a nivel planetario. Un punto donde la vida misma, los mundos, los cuerpos y la imaginación parecen quedar subsumidos por la transparencia e infinitud de las redes algorítmicas y de las estructuras y flujos de dominación que de ellas emanan. Redes, por cierto, que han sido extendidas por la cibernética y los dispositivos de control, autoritarismos, supremacismo y diversos modos de extractivismos, dando cuenta de una nueva ola de aceleración, crecientemente neofascista, del sistema productivo del en su fase financiera neoliberal. Nada de esto, por cierto, escapa a la realidad nacional.
Las elecciones presidenciales de las próximas semanas poseen una significación especial. Por un lado, si hasta hace unos meses la victoria del neofascista de Kast era inminente mientras hoy yace en duda; por otro lado, podríamos decir que el triunfo de la lógica neofascista ya se ha efectuado, con todas las propiedades esenciales de un hecho consumado.
Rodrigo Karmy / El encuentro
Filosofía, PolíticaLa derrota ya no es inminente. Es un hecho. Aún no se asume, pero es real. No se trata de “derrotismo” como de “realismo” mínimo para abordar lo que viene. La derrota se consumó el 4 de septiembre de 2022 con el triunfo del Rechazo sobre el nuevo texto Constitucional y, desde ahí, dejó a un gobierno trunco que, en virtud de aquella derrota, se mimetizó con la racionalidad política de los últimos 30 años. Una derrota “constituyente” que solo la derecha puede dar “salida”. “Salida” que será “entrada” a un nuevo ciclo político donde la mínima democracia liberal –si la hubo- y el devenir del capital ya no calzarán más. Pero, a diferencia de lo que sueña la derecha, cuyo triunfo supuestamente coincide con la expansión trumpista sobre el continente y la descarada intervención sobre Venezuela, esta nueva derecha, recomposición de la UDI en la forma de “Republicanos”, constituirá la vanguardia no de la hegemonía estadounidense que viene, sino del nuevo orden chino que ya está. Eso significa: el triunfalismo del kastismo, en rigor, es engañoso porque no constituye el triunfo estadounidense sobre la región, sino el de su despedida final situando definitivamente a la silenciosa China a la cabeza del planeta. Kast es chino. Y no le importa porque sea estadounidense o chino es equivalente, es capital.
Mauro Salazar J. / Bio-familia Parisi. Modernización y biopolítica de capital
Filosofía, PolíticaHay que pensar la máquina parental como biopolítica del capital. La «bio-familia» del modelo terciario nunca tuvo rostro, pero se alzó como un proyecto voluptuoso (1990). Es la escisión llevada hasta sus últimas consecuencias. Hasta ese punto donde la intimidad se disuelve en la transacción que pretende ser intimidad. Una bio-familia no está en algún lugar específico, sino en cada esquina. Eco y recoveco de los rictus urbanos. En la madrugada cuando el padre regresa de su viaje pagado con cuotas infinitas y la madre lo recibe con la pregunta que ya es costumbre: «¿cuánto ganaste?» En la cocina donde los hijos comen en silencio, cada uno mirando su celular, cada uno calculando qué objeto poseerá mañana. En la alcoba donde la pareja hace el amor pensando en la cuota del siguiente viaje, donde el goce se convierte en cifra, donde la caricia es apenas el movimiento hacia la siguiente compra.
Dionisio Espejo Paredes / Fronteras interiores. Biopolítica y usos del miedo en la construcción del «otro» arabe-musulmán
Filosofía, Política1. Violencia Estructural y Construcción del Otro
Este escrito analiza la continuidad histórica de la violencia contra poblaciones musulmanas, desde el genocidio de Srebrenica (1995) hasta la ofensiva en Gaza (2024), mostrándola como manifestación de una estructura profunda en la política occidental. A través de un enfoque interdisciplinar que combina filosofía política, estudios culturales y teoría crítica, se identifica un patrón recurrente de deshumanización y complicidad internacional. Intentamos identificar cómo la islamofobia opera como mecanismo estructural en la construcción identitaria europea, actualizando viejos arquetipos del «enemigo otomano» en figuras contemporáneas como el «inmigrante ilegal» o el «terrorista».
Tratamos de descubrir la instrumentalización política del miedo como herramienta de dominación, examinando sus raíces filosóficas —desde el platonismo hasta el nihilismo contemporáneo— y su manifestación en regímenes emocionales que favorecen el autoritarismo. Frente a esta realidad, el queremos contraponer la esperanza activa y el pensamiento crítico como antídotos necesarios para desmontar estas estructuras de violencia. El análisis concluye que solo mediante una reapropiación del proyecto ilustrado y el reconocimiento ético del otro puede construirse una política auténticamente emancipadora.
Partiendo del marco teórico de la experiencia del shock (Benjamin, Adorno, Klein) y la construcción del «Gran Otro» (Žižek), se examina cómo la islamofobia opera como tecnología biopolítica que gestiona el miedo y legitima la exclusión. El estudio establece tres ejes analíticos principales, en primer lugar la continuidad genocida desde Bosnia hasta Palestina, en segundo puesto los usos políticos del miedo como herramienta de dominación, y en tercer lugar la genealogía histórica de la islamofobia en la construcción identitaria europea. Queda en evidencia cómo el poder contemporáneo moviliza pasiones fóbicas mediante estrategias de shock permanente, donde la figura del musulmán encarna sucesivamente al «turco interior», al «terrorista» y al «inmigrante amenazante». Frente a esta economía afectiva del miedo, se propone la esperanza como categoría política emancipadora, capaz de desmontar los dispositivos de dominación emocional.
Javier Agüero Águila / Soberanía, guerra y violencia plástica
Filosofía, PolíticaComencemos con la siguiente cita de Horacio Potel:
No hay un centro, ni un original que funde las repeticiones, no existe el antepasado primordial, el origen primigenio. No hay origen que pueda servir para identificar el original del suplemento, ni para dominar su diseminación. Lo que reemplaza al centro-origen es una prótesis, un parásito, un suplemento1
¿Qué es lo que nos dice Potel cuando indica que no existe algo así como un origen que funde las repeticiones? Se piensa que no habría un punto de partida, una economía absoluta que aglutine al pasado, que condense un presente y que repercuta en un futuro dándole forma. El origen siempre remitirá a otro y es imposible rastrear su primer impulso. Si pensamos en la guerra, ésta no tendría ni ascendencia ni descendencia, no obstante, parece heredarse a sí misma reproduciéndose en un incesante espiral histórico.
