Giorgio Agamben / Bilingüismo y pensamiento

Filosofía, Política

Vivimos en nuestra lengua como ciegos que caminan al borde de un abismo… la lengua está preñada de catástrofes y llegará el día en que se volverá contra quienes la hablan. G. Scholem

Todos los pueblos de la tierra se hallan hoy suspendidos sobre el abismo de su lengua. Algunos se están hundiendo, otros están ya casi sumergidos y, creyendo usar la lengua, son en cambio, sin darse cuenta, usados por ella. Así los judíos, que han transformado su lengua sagrada en una lengua instrumental de uso, son como larvas en los infiernos que deben beber sangre para poder hablar. Mientras estaba confinada en la esfera separada del culto, esta les proporcionaba un lugar sustraído a la lógica de las necesidades económicas, técnicas y políticas, con las cuales se medían en las lenguas que tomaban prestadas de los pueblos entre los que vivían. También a los cristianos el latín les ofreció durante largo tiempo un espacio en el que la palabra no era solamente un instrumento de información y de comunicación, en el que se podía rezar y no intercambiar mensajes. El bilingüismo podía ser también interno a la lengua, como en la Grecia clásica, en la que la lengua de Homero —la lengua de la poesía— transmitía un patrimonio ético que podía de algún modo orientar los comportamientos de quienes hablaban cada día dialectos diversos y cambiantes.

Giorgio Agamben / Minúscula y mayúscula

Filosofía, Sin categoría

Me ha pasado en el pasado escribir con mayúscula una palabra a la que quería dar una importancia o un significado particular. Ahora sé que me equivocaba. Es mejor ver todo en minúscula, la mayúscula impide ver. E impide entender, casi como si, una vez subrayada la prioridad o la importancia, comprender ya no fuera necesario. Más en general, si algo —aunque sea el término dios, o, peor aún, la palabra estado— necesita la mayúscula, significa que no se cree lo suficiente en su primacía. Como ha escrito maravillosamente la poeta griega Kikì Dimulà: «Si la lluvia cae en mayúscula / la miro; si cae en minúscula / la amo». En minúscula vemos, en minúscula vivimos y, si dios y el estado no nos lo imponen, sin mayúsculas nos iremos de esta minúscula y amable tierra.

Entrevista a Paula Cucurella / Sobre Rabia / Pena. Poesía migrante

Poesía

En Ficción de la razón, conversamos con Paula Cucurella, que acaba de editar la antología de poesía migrante Rabia / Pena en la casa editorial DobleAEditores.

Ficción de la razón: Paula, considerando el contexto mundial de auge de diversas formas de fascismos y la creciente persecución a los inmigrantes, cuestión que en Estados Unidos ha llegado a un nivel delirante, ¿qué significa como gesto la publicación de Rabia / Pena?

Paula Cucurella: La expansión del fascismo nos hace convivir con cosas profundamente contradictorias. En Estados Unidos, donde vivo y trabajo, conviven un nacionalismo agresivo —sostenido en mitologías de origen, políticas identitarias divisorias y discriminatorias y discursos de “defensa” de la nación— con una economía globalizante de libre mercado que necesita entrar en todas las economías locales, precarizarlas y desestabilizarlas, y luego desentenderse de las consecuencias de esa intervención.

En este contexto, se produce una situación muy sintomática: comunidades migrantes que llegaron hace cien años, ya asentadas en las economías locales, discriminan a las migraciones recientes invocando su “originariedad”, que fundamentalmente significa simplemente haber “llegado antes”. Esta es una de las grandes contradicciones del fascismo que vemos hoy, pero que también reconocemos en sus expresiones históricas. Lo peor es que nada nos garantiza que los migrantes de hoy en todo el mundo no harán lo mismo con les migrantes del futuro.

Gerardo Muñoz / Seeleenlärm o ruido del alma

Filosofía

En una carta escrita en 1969 a su amiga Mary McCarthy, Hannah Arendt ofrece una descripción llamativa de la condición solitaria del pensamiento en el lenguaje: “El diálogo silencioso del pensamiento transcurre entre yo y mí mismo, pero no entre dos yoes. En el pensamiento uno está sin yo —sin edad, sin atributos psicológicos, no en absoluto como dices que ‘realmente eres’ [1].” Pensar, continúa afirmando, pone en crisis toda identidad y el sinsentido, de modo que la búsqueda interior puede plegarse “hacia afuera” en el mundo. Arendt señala de inmediato que el pasaje de la interioridad a la exterioridad no expresa un propósito fijo; es más bien un movimiento mediante el cual “las palabras pasan a formar parte del mundo”. Puede decirse que el pensamiento expresa el entrar en relación entre el lenguaje y el mundo.

Gerardo Muñoz / Ha pasado un ángel

Arte, Filosofía

En español existe una expresión maravillosa, ya un poco pasada de moda en nuestros tiempos, para expresar la naturaleza de un silencio repentino: «ha pasado un ángel». La frase se usa comúnmente cuando un silencio se impone en medio de una conversación, lo que provoca incomodidad y vergüenza entre los interlocutores. Es casi como si el ángel invisible le recordara a los humanos que la comunicación se basa tanto en las palabras como en el silencio; y que la sombra del silencio, tarde o temprano, es capaz de interrumpir la práctica comunicativa. Según historiadores y lexicógrafos hispanos, el origen de esta expresión en castellano sigue siendo un enigma, ya que, aunque se usó en la modernidad temprana, no tiene una versión latinizada, y sus orígenes se remontan a la antigüedad griega. De hecho, Plutarco señala en su De garrulitate que siempre que en una conversación se produce silencio se dice que ha entrado Hermes [1]. El ángel, por lo tanto, representa la no presencia del lenguaje en el lenguaje, al igual que el ícono es la sublimación de la presencia en toda representación pictórica.

Alejandra Castillo / El teatro de Ernesto Orellana y su doble

Estética, Filosofía

Un número, una cifra, una fecha. Una notación numérica breve que detiene el tiempo, lo paraliza en un año, 1984. ¿Cuántos años hay en un año, cuántas vidas en él? Una a una se superponen historias, memorias, fechas ineludibles. En una sola cifra se superponen incontables vidas, algunas recordadas, muchas otras que se olvidan.

1984, año de la distopía de Orwell. 1984, primer paciente confirmado con VIH en Chile, su nombre es Edmundo Rodríguez. 1984, nacimiento de Ernesto Orellana, dramaturgo, director de teatro chileno, activista de la disidencia sexual. En esa superposición de vidas se trama la obra teatral Edmundo, un relato íntimo que en la forma de un monólogo da cuerpo y vida a la documentación del primer caso del VIH en Chile que la prensa amarillista del período llamó “cáncer gay” en exacta superposición con el “cáncer marxista” con el que la dictadura cívico militar de Pinochet nominaba a la militancia de izquierda.