Felipe Valdés Sepúlveda / Lo chileno de Ruiz. Lengua, humor, melancolía

Cine, Estética, Filosofía

El sentido del humor y la melancolía son propios de lo chileno.1 Raúl Ruiz

Lengua

Días de campo (2004) o La recta provincia (2007) son dos películas en las que aparece con especial nitidez lo chileno de Ruiz. Sus imágenes no buscan producir una identificación inmediata con aquello que muestran, por el contrario, portan consigo una singular forma de comunicación, o de no-comunicación, propia de una relación particular con la lengua. En nuestra lectura, lo chileno no constituye un tema de su cine sino una práctica del lenguaje en la cual humor y melancolía encuentran un lugar común. Frente a la hospitalidad y la fascinación que suele producir el cine hollywoodense, las imágenes de Ruiz desorientan o, como escribe Walter Benjamin, parecen asaltar armadas a mitad del camino arrebatando las convicciones2.

Toni D’angela / La fábrica de lo sensible

Estética, Filosofía

Bergson, en el incipit de Materia y memoria (1898), invitaba al lector a un experimento mental. Al principio estamos como ante imágenes, no hay más que imágenes y nosotros no somos más que una de esas imágenes. Ese experimento es ahora el entramado de las relaciones sociales materiales inervadas por la virtualidad.

En un libro, denso pero ágil, de 2017, El supermercado de lo visible, Peter Szendy – en años en los que se reafirma la necesidad de una iconología, a partir del libro seminal de W.J.T. Mitchell de 1986 – propone una iconomía, una estrategia que interconecta iconología y economía política, ya que el campo de la aistêsis en general, y no solo el particular de las artes y las imágenes en movimiento, está atravesado e investido por la «mercantilización de la visibilidad», aunque la visibilidad no agota la sensación en general. Quizás Debord y Godard, de algún modo, anticiparon y practicaron este híbrido de eikôn y oikonomia, pero puede interesarnos relativamente. Lo que importa es que Szendy observa cuánto, y desde hace tiempo, la sensibilidad es cada vez más «intercambista». Como sabía el Aristóteles del De anima, es un intercambio. La sensación es medianía, es el evento, el umbral que se configura una vez como sensible, una vez como sintiente, una vez como cuerpo, una vez como cuerpo. Este intercambio hoy está marcado y duplicado por aquel intercambio no solo y no tanto de mercancías, sino de imágenes y añadamos imágenes visuales y sonoras. En resumen, la sensibilidad en la edad del inconsciente digital y del biocapitalismo de las plataformas se configura como intercambio al cuadrado. Szendy cita a ese Marx que leía a Aristóteles y que sabía que la sensibilidad es el producto de la fábrica del mundo y hoy esa fábrica está desterritorializada. Vivimos en la edad del «supermarché sensible de nos sensations» que, recuerda oportunamente Szendy citando a Marx, está sobredeterminado – y Althusser es más que necesario para comprender estos procesos de interpelación del sensorio – por la vida material que es condicionante. El joven Marx (el de los Manuscritos de 1844) al que se refiere Szendy, escribe que es la Bildung, la formación-fabricación de la sensibilidad, es el Arbeit de la historia mundial. Antes incluso de Benjamin, McLuhan o David Cronenberg, Marx recuerda que los cinco sentidos son el trabajo de una fabricación. Este «supermercado sensible» que tiene su base real en las políticas extractivas y neoextractivas de explotación del capitaloceno, es a la vez un efecto y un volante de la lógica apropiadora del capital.

Mauro Salazar J. / IA e hipótesis comunista

Estética, Filosofía, Política

«En una sociedad comunista no hay pintores, pero hay hombres que, entre otras cosas, también pintan». La ideología Alemana.1845

Cuando Terry Eagleton sitúa lo estético como el territorio donde la ideología burguesa administra sus propias fisuras, no describe un dominio autónomo del gusto ni un refugio de la sensibilidad. Describe un dispositivo. Lo estético, y con él la escritura, su forma más disciplinada, aparece como aquello que permite a un orden social nombrar su propio malestar sin tener que resolverlo. La literatura no flota por encima del trabajo; es, ella misma, una manera de trabajar, y por eso mismo una manera de ser separado del propio hacer. Ahí empieza la tesis que interesa retomar: la escritura (sin negar su densidad como fuente de movilidad, prestigio y diferenciación social) no es el estricto afuera de la alienación, sino uno de sus laboratorios más pulidos, el lugar donde el sufrimiento de la división del trabajo se vuelve «forma», se vuelve «estilo», y en ese volverse forma queda, paradójicamente, neutralizado.

Dionisio Espejo / Música, cultura de masas y resistencia: una cartografía del conflicto sonoro

Estética, Filosofía, Música, Sonido

Este ensayo propone una reflexión filosófica sobre la música como práctica cultural y política, alejándose de una comprensión puramente estética o historiográfica. Su tesis central sostiene que la modernidad ha desplazado progresivamente la música desde el ámbito de la presencia y del acontecimiento compartido hacia el de la representación, la reproducción técnica y la mercancía. A partir del diálogo con la crítica de la industria cultural —especialmente con Walter Benjamin, Theodor W. Adorno y Guy Debord—, así como con una concepción de la música entendida como praxis, se analiza el modo en que las transformaciones tecnológicas y económicas han modificado no solo las formas de producción y circulación musical, sino también las condiciones mismas de la escucha y de la experiencia comunitaria. El recorrido abarca desde las controversias estéticas de la modernidad hasta la cultura de masas y la inteligencia artificial, defendiendo que la cuestión decisiva no reside en la innovación técnica, sino en la sustitución del acontecimiento musical por su representación. Frente a esta dinámica, el ensayo reivindica la música como una práctica de presencia, conocimiento y resistencia cultural, capaz de constituir comunidad y de preservar espacios de creación no subordinados a la lógica del mercado.

Mauro Salazar J. / Suite Piazzolla (04 de Julio)

Estética, Filosofía, Política

Escuchas nómades

Los devenires de Piazzolla no dibujan una biografía: trazan una trama de enjambres donde lo popular, los saberes expertos y las artes contemporáneas se rozan sin pacificarse. En esa trama, el bandoneón (órgano portátil entregado al vibratum) opera como revuelta anti-hermenéutica que desacata la modernidad de los sentidos fijos (‘estéticas del marco’) y quiebra su primer confinamiento nacional-popular. De un lado, el Doble A: la técnica como ontología; del otro, una tecnología que se sustrae a la metafísica del significado para organizar la economía de los cuerpos por efectos rítmicos y sensibles. El instrumento, en su infraestructura de soporte parlante, diagrama la experiencia de la danza desde la semántica del fuelle y no desde el axioma que sutura baile y letra en un mismo contrato de sentido. Hay ahí un parecido de familia con cierto materialismo mediático que piensa los soportes antes que los mensajes, y que no se deja reducir a ninguna «astucia de la razón»1.

Aldo Bombardiere Castro / Europa, Latinoamérica y Estados Unidos. Tres casos de música nacionalista en torno a la noción de patria

Estética, Filosofía, Música, Política

La música no requiere de imágenes. Ella, en su esencial caudal de sucesiones sin sucesos, excede la clausura de la lógica representacionalista. Sin embargo, esto no significa que pueda, de manera circunstancial, contener o donar o despertar imágenes. Exceder no es carecer, sino superar el reduccionismo de la efectividad de los elementos meramente donados. Tales elementos, tales imágenes que la música suscita en nuestra imaginación, sólo puede ser posible, gracias a su esencia imaginal, sin nunca agotarse en la mera imaginación reproductiva ni en las imágenes que de ésta se desprenden. Caudal de sucesiones sin sucesos necesarios, sucesiones sin sucesos determinantes pero, no obstante, capaz de suscitar a ojos de nuestra consciencia una polifonía de imágenes. El acto contingente de suscitar imágenes que se puede desencadenar en la experiencia musical no resiste restricciones ni ataduras. Fuente absoluta y esencial desde la cual pueden llegar a fluir imágenes infinitas y polimorfas, abiertas a la irrefrenable exposición del devenir, fuente de imágenes innecesarias, pero, sin embargo, siempre posibles más allá de la mera facultad imaginativa, la música resuena como la imagen de lo irrepresentable.