Quien busque a Guido Cavalcanti en Wikipedia, lo encontrará definido como «un poeta y filósofo italiano del siglo XIII» (y más adelante, en la «entrada», se recuerda la definición que de él hizo Boccaccio: «el mejor erudito que tuvo el mundo»). Y ello a pesar de que ninguna de sus obras doctrinales -si es que compuso alguna- ha llegado hasta nosotros. Pero no es necesario; es la sustancia de su poesía la que es filosófica: en un nivel que sólo alcanzará el discípulo que lo «echará del nido», Dante, y luego Leopardi. Una «línea» que de nuestra tradición literaria es la columna vertebral, como podemos ver, pero que en términos cuantitativos siempre ha sido muy minoritaria. El problema es que la koinè idealista (empezando, si nos fijamos bien, por el propio Hegel, el poeta refoulé…) siempre ha mantenido en gran desconsideración lo que Heidegger llamaría «pensamiento poético»: una koinè encarnada por nosotros de una vez por todas por el «alcalde de la literatura italiana» (como le insultó Manganelli), De Sanctis, que alabó a Cavalcanti a pesar de sus intereses filosóficos. Pero, más o menos declarada, aún hoy prevalece, para la poesía que se hace, la concepción de que los autores como Guido son «artistas y poetas sin quererlo ni saberlo»: una tesis que, según Gianfranco Contini, debería ser «más o menos derribada».
Filosofía
Matías Soich / Figuras del Oriente en Mil mesetas y ¿Qué es la filosofía?: del I Ching y el pintor–poeta chino al pensamiento por figuras y el devenir imperceptible
FilosofíaEste trabajo desarrolla algunas «figuras del Oriente» presentes en la obra de Deleuze y Guattari: en primer lugar, los hexagramas del Libro de los Cambios como un caso límite entre el pensamiento por figuras y el pensamiento por conceptos, y entre sabiduría y filosofía; en segundo lugar, los paisajes «típicamente» orientales y occidentales que pueblan Mil mesetas y ¿Qué es la filosofía?; por último, la figura del pintor–poeta chino como realizador del devenir–imperceptible. El objetivo es explorar las resonancias conceptuales entre ambos autores y el pensamiento oriental, especialmente en cuanto a la articulación entre ontología y ética.
Paula Cucurella / El deseo en el Asedio. Un comentario a Asedios al Fascismo de Sergio Villalobos-Ruminott
Filosofía, PolíticaPor meses, he buscado una imagen o una frase para hablar de Asedios al Fascismo. La dificultad del ejercicio reside en parte en el deseo de encontrar la frase justa, la palabra justa, algo que no se pueda parafrasear, pero que a la vez explique sintéticamente una articulación compleja, dónde las partes, su función y justificación, no obedecen ni preceden un todo, que no obstante bosquejan. De modo provisional, la articulación del libro no es tan distinta de un imaginado reloj compuesto de muchos relojes; donde algunos corren más rápido que otros, no obstante, la máquina marcha. Es probable que la imagen no sea brillante, pero si me permiten explicarla, al menos, tal vez, crean que es persuasiva.
Aldo Bombardiere Castro / Tocar los ojos
Estética, Filosofía, PolíticaA Juan Manuel Garrido, en lo íntimo de las distancias.
Imaginemos la escena.
Pudo haber sucedido ayer o hace algunos años. Podría haber sido en una calle céntrica, desgarrada en medio de la histeria de un lunes por la mañana o bajo la estela de un atardecer cansino. Lo importante es imaginar, es ver la calle. Y más importante aún: lo indispensable consiste en ver a los cuerpos arropados, desplazándose por una vereda extensa y concurrida, pero la cual les permite moverse con soltura, dejando espacio suficientes (¿para qué?) entre ellos. Se dirigen al trabajo o las casas. Se dirigen hacia donde van y desde donde vuelven. La luz es tenue. Las cabezas gachas apuntan hacia los celulares, los autos y las micros se deslizan vestidos de colores pasajeros, las fragancias o hedores no son decisivas ni tampoco, pese al constante ruido de fondo, irrumpen sonidos estruendosos. Pareciera que nada resalta sobre el indiferente conglomerado de un único mar, de una atmósfera inundada por el ritmo monocorde del apremio o la cadencia declinante de la fatiga. Esa es la tonalidad ambiental con que se escriben las mañanas o las tardes en los espacios de tránsito, en las calles. Sin embargo, de golpe, algo deja de suceder: la sucesión se crispa; atraviesa una interrupción. Cada cuerpo cree que su cuerpo es su cuerpo, y sólo gracias y también en contra de tal creencia -aunque en ese momento dicha creencia tan sólo se respire de manera atemática inconsciente, imprecisa e impresionista-, es posible que la continuidad se interrumpa. Al levantar la cabeza para cruzar la calle, unos ojos se encuentran con otros ojos, clavan a otros ojos: un par de ojos tocan a otro par de ojos. Estalla la vergüenza acerca y distancia lo ajeno y lo propio. El encuentro, en realidad, es un golpe. Acto seguido, los ojos huyen girando la cabeza donde sea. No han necesitado buscarse, no han querido verse, ni siquiera ellos mismos sabían que estaban allí. Su propia visibilidad les estaba espontáneamente velada, les era invisible: sólo pudieron saberse ahí en la medida que otros ojos, tan ciegos como ellos mismos, los delataron. Y aún así no se ven. Les es imposible verse a sí mismos. Nada saben de sí.
Pietro Montani y Marco Maggi / Refigurar para autenticar
Ciencia, Filosofía, PolíticaMarco Maggi: L’immaginazione intermediale (La imaginación intermedial), un ensayo de 2010 que acaba de reeditar Meltemi, se abría con un análisis de las imágenes de la masacre de Beslán, ciudad de Osetia del Norte donde, tras un atentado terrorista y la posterior intervención de las fuerzas especiales rusas, murieron 386 personas, 186 de ellas niños. En esas páginas, usted razonaba sobre la mediación estética adoptada para hacer frente a la necesidad de testificar o, en sus palabras, sobre la «refiguración» puesta en marcha para «autentificar» las imágenes. Más de una década después, en el mismo cuadrante geopolítico, la guerra se libra, con una intensidad sin precedentes, también en el terreno de las imágenes. Las atrocidades cometidas contra la población civil ucraniana rebotan de un rincón a otro de la red, exhibidas para despertar la indignación y la intervención o descalificadas sistemáticamente como falsas.
Marcelo Raffin / Michel Foucault y la Revolución Iraní: reflexiones en torno de la sublevación, la resistencia y la política
Filosofía, PolíticaEste artículo analiza la interpretación que Michel Foucault propuso de la Revolución Iraní, es decir, de los levantamientos y las sublevaciones populares que tuvieron lugar en Irán en 1978 y de sus derivas en la formación de la República Islámica en 1979, con el fin de sistematizar el pensamiento del filósofo sobre esta cuestión y de profundizar en una matriz sumamente potente en su producción que, lamentablemente, ha sido eclipsada, en parte, por las críticas apresuradas y superficiales que recibió. A tal fin, se procederá al examen de los núcleos problemáticos y las categorías conceptuales centrales que surgen de lo que se puede denominar el dossier Irán de Foucault (entre otros, el poder, la política, la sublevación, la resistencia, los movimientos sociopolíticos, la revolución, la subjetividad, la historia, la religión como factor político, la espiritualidad política, la voluntad y la relación modernidad-tradición) que dan cuenta de la relación entre el sujeto, la política y la historia. Asimismo, se pondrán en evidencia los ejes principales en juego en dicha lectura a partir de su vinculación con las investigaciones y las líneas de trabajo que Foucault se encuentra desarrollando en ese momento, en particular, con la relación que establece entre la vida, el gobierno y la verdad y la redefinición del problema del poder en términos del problema del gobierno, que le permitirá desplegar ese aspecto de sus análisis del poder y la política relacionado con la resistencia, la libertad y la crítica del presente. Finalmente, se propondrá una evaluación en perspectiva, destacando los alcances y las potencialidades, de las ideas foucaultianas sobre esos acontecimientos.
