Gonzalo Jara Townsend / Apuntes sobre el tiempo de la revuelta y sus implicaciones en la revolución y la reacción desde Furio Jesi

Filosofía, Política

El encanto de la revuelta radica ante todo en su inmediatez e inevitabilidad: debe suceder de manera ineludible. El tiempo está suspendido: lo que es, es de una vez por todas. Al igual que en la alquimia, si el experimento falla, significa que no se era lo suficientemente consciente y puro. Habrá otra suspensión del tiempo, mil otras suspensiones del tiempo, y tal vez alguna vez se será lo suficientemente consciente y puro. Furio Jesi, Lectura del barco ebrio de Rimbaud.

Existe un debate pendiente sobre el fenómeno de la revuelta, que debe ir más allá de su lectura romántica que se centra en los “afectos”. Para abordarlo, es necesario releer a Furio Jesi desde una perspectiva política, evitando la interpretación que lo separa completamente de la revolución o la reacción. Para comenzar, podríamos aseverar que la revuelta no puede entenderse como suspensión mágica del “tiempo histórico”, ni como un fenómeno explicable por una causa única o un origen determinado.

Desde un enfoque crítico, la revuelta debe ser analizada a partir de sus consecuencias concretas y posibles, no desde explicaciones causales abstractas. Buscar un “origen” —como el “neoliberalismo” o la “desigualdad”— simplifica un fenómeno complejo y limita su comprensión. En este sentido, se debe aceptar que la revuelta rompe con la lógica lineal de “causa” y “efecto”, exigiendo una evaluación “situada” en el tiempo y el espacio, que permita un análisis dinámico y no esencialista de su acontecer.

Mauro Salazar J. / Una glosa a «Un espejo trizado». Circuitos y posiciones de las modernidades Ensayo sobre cultura, política y modernidad periférica. (FLACSO, 1988)

Filosofía, Política

I. Cómo se rompió el espejo

Hay un momento en la historia intelectual de Chile donde la pregunta por la cultura deja de poder formularse en los términos heredados, no porque los términos se hayan agotado por desgaste conceptual, sino porque la violencia los rompió desde afuera, los devolvió fragmentados, obligó a su rearticulación desde los bordes. Ese momento no es un instante puntual sino una lenta acumulación de fracturas superpuestas: el golpe de 1973, los años de silencio administrado por la dictadura, la emergencia de centros académicos privados como espacios de resistencia intersticial y, sobre todo, el largo proceso que en la segunda mitad de los años setenta y durante toda la década de los ochenta se denominará, con imprecisión productiva, «renovación socialista». En ese cruce de heridas y reformulaciones —donde la herida no es metáfora sino condición material de la escritura—, la obra de José Joaquín Brunner, y en particular el volumen de ensayos reunidos bajo el título «Un espejo trizado» (FLACSO, 1988), emerge como uno de los ejercicios más sostenidos de reconfiguración del análisis cultural en el cono sur latinoamericano.

La renovación socialista no fue un movimiento homogéneo ni produjo un programa articulado. Fue, antes que nada, un proceso de duelo intelectual: el duelo por la derrota del proyecto de la Unidad Popular, por la imposibilidad de sostener la teleología revolucionaria, por la erosión de los grandes relatos que habían organizado la política de izquierdas desde los años sesenta. El duelo no como estado sino como trabajo: la labor oblicua de quien debe seguir pensando con los fragmentos de lo que ya no puede sostenerse entero. En ese contexto, el marxismo deja de ser un instrumento de certeza científica para convertirse en un campo de interrogación abierta. La pregunta que se abre, y que Brunner asume con una urgencia que la escritura cifra pero no disimula, es ésta: si la revolución fracasó, si el paradigma leninista había mostrado sus límites operativos y sus efectos perversos, ¿desde qué lugar analítico puede pensarse la sociedad, la cultura, la política chilena? ¿Con qué herramientas conceptuales, extraídas de qué tradiciones, producidas bajo qué presiones institucionales?

Gonzalo Delamaza / Ensayando. Reflexiones sobre No-Literal. Ensayos de filosofía en órbita de Javier Agüero Águila

Filosofía, Política

El libro

Un libro bellamente realizado, un libro diverso, un libro breve. Una escritura que propone pistas y las sigue, con ayuda de algunos predilectos, Derrida y Deleuze, entre ellos. Un libro sorprendentemente manufacturado en Villa Alegre, según dice su pie de imprenta. ¿Cuándo antes se imprimieron textos en Villa Alegre? Seguramente cuando existiría algún periódico local que hoy nadie recuerda.1 Para mi ese pueblo está asociado a la chicha dulce y a un encuentro fortuito de hace unos treinta años: entré a un negocio y me encontré “a boca de jarro” con la imponente figura de Sergio Onofre Jarpa vestido (disfrazado) de huaso. Fue una imagen luciferina, se los aseguro. Este libro, a su modo, la conjura un tanto. Le agrega matices a la chicha y al diablo de Villa Alegre.

Pero Javier Agüero ha escrito y publicado varios volúmenes con palabras propias y acopiando las de otros en entrevistas, citas, referencias y demás. Y debo decir que publicó un libro que me hubiese gustado hacer a mi: Conversaciones sobre un Chile que no fue. También tiene un programa de radio, escribe columnas en medios diversos y junto con eso lleva adelante un programa de investigación filosófica consistente. Dialoga e intercambia permanentemente con colegas de otros países. Este libro ya ha sido referenciado por varios filósofos y filósofas, al parecer más dialogantes que los cientistas sociales. Todo ello lo ha hecho radicado primero en Maule y ahora en su natal Osorno. Hoy le estreché la mano por primera vez, pero nuestros intercambios virtuales hacen que lo aprecie como una persona amablemente seria, nada grave a pesar de su filosofar ilustrado, nada pretencioso a pesar de su formación académica francófona y deconstructivista, más bien propensa a eso. Y haciendo lo mismo que muestra el libro: proponer pistas tratando de seguirlas. Sin agotarlas. Como invitando a seguir pensando.

Comunismo Acéfalo / Más allá de la burocracia y el culto a la acción: Notas sobre la protesta y la imposición del orden social

Filosofía, Política

“¡Un oasis de horror en medio de un desierto de tedio!” Charles Baudelaire

Introducción

El acelerado ritmo que ha marcado los anuncios de las medidas económicas de la actual administración vuelve difícil estar constantemente al tanto de cada una. Muchos se han referido a esto cómo una estrategia que busca saturar los medios y desorientar a la oposición, lo que Steve Banon (el ex-estratega de Trump) ha denominado “inundar la zona”1. La rápida reducción de apoyo popular hacia Kast y su gobierno (del 50% al 43%) no parece de importarles, después de todo a sus ojos el apoyo del “pueblo” fue necesario para llegar a la Moneda, pero el que perdure o no durante el gobierno, es algo meramente accesorio. 

No podemos comprender la estrategia de Estado del nuevo gobierno, sin dar cuenta de sus fundamentos en un ideario conservador, antiigualitario y antiilustrado cuyas inspiraciones trazan una línea desde Diego Portales a Jaime Guzmán. Para el nuevo gobierno es preferible que la democracia liberal y sus fundamentos queden progresivamente al margen, —pero siempre con el cuidado de no romper con ella formalmente—, para, en su lugar, imponer un orden social implacable que no tema hacer uso constante de la fuerza represiva del Estado, y que permita la proliferación de la ganancia por parte de los grandes conglomerados empresariales del país.

Giorgio Agamben / Quem Deus vult perdere dementat

Filosofía, Política

Conviene reflexionar sobre un hecho tan increíble que se intenta a toda costa apartarlo, y es que el Estado que se declara el más poderoso del mundo lleva años gobernado por hombres que son técnicamente dementes. No se trata de dar así una forma extrema a un juicio político: que Trump —como sin duda Biden antes que él— deba ser considerado demente en el sentido patológico del término es una evidencia ya compartida por muchos psiquiatras, y que cualquiera que observe su modo de expresarse no puede dejar de compartir.Va de suyo que lo que aquí nos interesa no es el caso clínico de los individuos llamados Trump y Biden; más bien, la pregunta que no podemos dejar de plantearnos es: ¿cuál es el significado histórico del hecho de que un país como Estados Unidos —que en cierto modo está al frente de todo Occidente— sea gobernado por un enfermo mental? ¿Qué radical decadencia espiritual y moral, antes aún que política, puede haber conducido a una consecuencia extrema semejante?Que el destino de Occidente estuviera marcado por el nihilismo es algo que Nietzsche ya había diagnosticado hace más de un siglo junto con la muerte de Dios; pero que el nihilismo tuviera que adoptar la forma de la demencia no era algo descontado. Quizá sea de algún modo por compasión y piedad por lo que Dios, que quiere perder a Occidente, lo conduce a su fin no en la conciencia y la responsabilidad, sino en la inconsciencia y la locura.

Mauro Salazar J. / La Cultura Autoritaria en Chile de José Joaquín Brunner (FLACSO, 1981). (Preguntas, tensiones)

Filosofía, Política

«El hecho de que este libro esté abierto por «un otro» proveniente de otra área y que, en el interior de estas páginas, se junte con el estudio de José Joaquín Brunner, al margen de la visión estrictamente parcial que este preámbulo pueda presentar, hace que finalmente sea un panorama común el que emerja; allí es donde se ve el cielo y donde están las pampas y las aldeas. Es en ese panorama, a fin de cuentas, el terreno que nos une, donde los proyectos se desgarran o completan y donde se percibe el peligro. La vida misma.» Raúl Zurita, mayo de 1981.

1. Introducción: el problema y la tesis

Hay textos que no simplemente describen una época sino que son, ellos mismos, síntomas de la fractura que intentan nombrar. La Cultura Autoritaria en Chile (Brunner, 1981, FLACSO) es uno de esos documentos en los que el pensamiento crítico latinoamericano —acorralado, desplazado, operando desde los márgenes que el régimen militar le dejaba disponibles— procuró articular un diagnóstico de la condición cultural impuesta a partir del golpe del 11 de septiembre de 1973 (Brunner, 1981). Producido en el interior mismo de la dictadura, el texto de Brunner no es una denuncia exterior al sistema que analiza sino una operación intelectual ejecutada desde dentro de sus condiciones de posibilidad: una escritura que descompone el andamiaje ideológico de la dominación usando categorías gramscianas, semióticas y materialistas que el propio régimen pretendía suprimir (Garretón, 1983; Williams, 1977).

El problema que este artículo se propone examinar puede formularse con precisión: ¿cuál es la tesis central de Brunner (1981), cuáles son sus estrategias de demostración, cuáles sus límites analíticos y cuál su vigencia para comprender las nuevas formas de dominación cultural en el presente de la ultraderecha latinoamericana? La hipótesis de lectura que lo organiza es la siguiente: el autoritarismo chileno no opera únicamente por la vía de la coerción física sino que constituye un proyecto sistemático de reconversión del campo de las representaciones —un proyecto cuya eficacia histórica reside en la destrucción de la capacidad de los sectores subalternos de concebirse a sí mismos como sujetos con un proyecto histórico propio (Brunner, 1981, p. 10)— y ese proyecto sobrevivió a la democratización formal de 1990, instalándose en la democracia como su núcleo duro no dicho (Tironi, 1990). Las páginas que siguen demuestran esa hipótesis en nueve momentos articulados.