Secreto a voces. Territorio acorralado. Palabras vacías, principios sin horizonte. Todo abunda en la hacienda vocal de nuestro presidente don Patrón. La larga gesta de nuestra historia agreste. Un Barros Luco, aceitoso y pelado. Los intrascendentes. Siempre los intrascendentes, los don nadie, los que se creen mucha cosa. Chile adolece de sí mismo, porque tiene pesadillas de unidad, tolerancia y paz. Le teme a la violencia. Pobre bebé acorralado. Pobre ovejita con colmillos. Las cunitas de oro de su breve ilustración derogada, sin seguridades.
Filosofía
Aldo Bombardiere Castro / Migrar: una ontología afectiva
Filosofía, PolíticaMigrar sin someterse a prefijo: no in-migrar ni e-migrar. Las migraciones, pensadas radicalmente, parecieran constituir más que un simple fenómeno derivado de factores económicos, políticos o humanitarios. No sólo pertenecen al reino de lo explicable. En ellas, más bien, se insinuaría un sobresentido y una estructura (quizás también móvil) ontológica de la historia y del movimiento natural. A la sombra de la faz óntica, donde los fenómenos se desenvuelven y reproducen bajo determinaciones causales, voluntarias, perceptibles y codificables, la historia tatuada sobre el rostro migrante permite entrever una realidad liberada de todo marco explicativo: el devenir deviniente de la vida.
Claudia Aguilar / El modo infinito que es un individuo. La faz de todo el universo en la filosofía de Spinoza
FilosofíaEl análisis de los modos infinitos spinozianos ha sido muy variado. Mi intención es resaltar la pertinencia de los modos infinitos sin negar su peculiaridad, es decir, sin confundirlos tanto con los modos finitos como con la sustancia. La hipótesis que me interesa defender es, en primer lugar, que los modos infinitos son eternos y no sempiternos. En segundo lugar, que los modos infinitos, en particular la faz de todo el universo, son imprescindibles a la hora de pensar las relaciones parte-todo, sustancia-modos, sustancia-modos finitos e, incluso, las relaciones intramodales.
Alberto Canseco / Matrices y marcos: dos figuras del funcionamiento de las normas en la obra de Judith Butler
Filosofía, PolíticaLos conceptos de “matriz de inteligibilidad” y de “marco (frame)”, de etapas diferentes del pensamiento de la filósofa feminista Judith Butler, parecen converger en muchas de sus aristas a tal punto que por momentos pareciera que se podrían usar indistintamente. La pregunta que guía este artículo, sin embargo, tiene que ver con la posible novedad que supone utilizar el último concepto, lo cual apunta a las divergencias entre nociones. Pretendo responder a esa pregunta a través de un estudio de las fuentes que la misma Butler utiliza para formular la idea de “marco”, y poner en evidencia aquello que se gana en la propuesta butleriana a partir de dicha noción. Espero que las diferencias aparezcan, además, de manera más clara en la crítica a un fenómeno cultural específico: la pornografía en tanto marco y en tanto elemento de la matriz heterosexual.
Mariana Carrizo / Una analítica del poder desde el Sur Global: los aportes de Achille Mbembe para una genealogía situada del racismo
Filosofía, PolíticaEl presente artículo partió de las siguientes inquietudes: ¿qué tipos de estrategias de poder son puestas en marcha en la actual fase del capitalismo en pos de la «gestión» de los cuerpos? (Foucault, 2007) Estas estrategias ¿asumen características peculiares en contextos geopolíticos periferializados, en el denominado “Sur Global”? (Santos, 2010; 2014) ¿Es posible que en tales espacios la clave de la peculiaridad se encuentre en la conjunción entre las nociones de poder, vida-muerte, y raza? ¿Será conveniente, por tanto, al modo de una genealogía, partir por indagar en las condiciones que hicieron posible la emergencia de los procesos de racialización en el pasado colonial?
Federico Ferrari / Para Jean-Luc
FilosofíaFuente: Antinomie.it
¿Ah, sí? Bon… Esta era una de las expresiones más frecuentes de Jean-Luc. Por lo general, lo pronunciaba abriendo mucho los ojos de asombro, y luego, en el punto álgido del bon, iba acompañado de una apertura de todo su cuerpo en una nueva dirección. Jean-Luc Nancy era un hombre lleno de asombro ante el mundo y de curiosidad por el otro. Cuando algo o alguien desafiaba la idea que se había formado, su primera reacción era el asombro, la suspensión de su propio prejuicio y la consiguiente apertura a un nuevo camino, una nueva posibilidad, inaugurada por el otro. Fue el otro el que lo conmovió. Jean-Luc sentía curiosidad por los demás seres humanos, incluso por los demás seres vivos. Le gustaba escuchar, observar y fotografiar. Le encantaban las videollamadas, tener la presencia del otro delante, observar su cuerpo. Yo solía burlarme de él con buen humor por esta imprudente apertura a los demás. Era capaz de hablar con cualquiera, de escuchar a cualquiera, de encontrar puntos en común con cualquiera. Todavía recuerdo lo mucho que me reí cuando vi un vídeo de una conferencia en la que alguien del público pronunciaba un discurso de varios minutos en un francés incomprensible. Pude ver la cara de Jean-Luc y tenía la mirada de alguien que no entendía nada (como era normal en aquella ocasión) y al final de la intervención de su interlocutor, sin alterarse, dijo algo así como «gracias por su pregunta y su excelente francés, pero no estoy seguro de haber entendido bien…» y luego contestó largamente, intentando una vez más que el pensamiento tuviera lugar en el intervalo que nos separa de los demás y nos hace estar con los demás.
