Marco Andreacchio / La verdadera pintura y el problema de la imitación

Arte, Estética

Existe una ruptura categórica entre la pintura clásica y la moderna (progresista o vanguardista), ya que la pintura moderna como tal deja de ser «imitación de la naturaleza» en el sentido clásico de la expresión, al escindir mecánicamente dos polos complementarios: nuestra sensación (o experiencia subjetiva) de las cosas y el concepto (objetivo) que nos forjamos de las cosas. A partir de estos dos polos cartesianos, o basados en la distinción moderna-maquiavélica valor/hecho, se despliega una dialéctica histórica.

Simone di Biasio / Dahl, traición y traducción

Literatura, Política

Cierto, en la versión original de «Charlie y la fábrica de chocolate», los Oompa Loompas eran «pigmeos negros», pigmeos negros que Willy Wonka traficaba desde «lo más profundo y oscuro de la selva africana». Eso fue en 1964 y diez años después, en 1973, el propio Roald Dahl cambió la apariencia de aquellos seres para convertirlos en pequeñas criaturas fantásticas. Ahora Dahl ya no está entre nosotros y quienquiera que sea el encargado de las nuevas ediciones de sus libros ha decidido introducir algunos cambios en los textos de uno de los escritores más queridos y leídos de los últimos 50 años. No he utilizado deliberadamente la especificación «para niños». Las brujas», «El GGG», «Los hombres sucios», «Matilda», «Charlie y la fábrica de chocolate»: me parece que más o menos todos hemos leído sus libros de niños y los que no -como yo, por ejemplo- los hemos recuperado luego de adultos, encontrando en ellos todavía un cierto gusto inmutable, tanto estético como literario. Al margen del alboroto que suscita esta operación, no podemos sino sentirnos aliviados por la centralidad que lo que se define como «literatura infantil» ha asumido finalmente en los últimos años para distinguirse de otras literaturas, de la alta literatura. Y por eso hasta Salman Rushdie tuiteó contra la decisión de la Roald Dahl Story Company -la empresa propietaria de los derechos del autor- y Puffin Books -la editorial de los libros de Dahl-, calificándola de «censura absurda». Desde 2021, Netflix ha adquirido la totalidad de la ‘Dahl company’: no hace falta comentarlo, la edición también es un negocio, la industria del libro también es un negocio. Es inútil gritar escándalo: bastan algunas reflexiones.

Giorgio Agamben / Nustérze o poscrà

Filosofía, Política

«No creo en el mañana, quizá en pasado mañana», escribió Joseph Roth. ¿En qué creo yo? Ni en el mañana, ni en el pasado mañana -quizá en poscrà o pescridde, como creo que se dice en apulense el día después de pasado mañana. Pero en verdad creo más bien en nustérze (en el anteayer) o en el día anterior al anteayer. Es la comprensión y el conocimiento del pasado lo que falta hoy en día, y no sólo para los más jóvenes. Pero es quizá el tiempo lo que falta, en todos sus éxtasis y formas, porque el futuro que lo ha devorado está vacío y ya nadie cree en él, mientras que el presente es por definición invivible. El tiempo que necesitamos, sin embargo, no es nada de eso: es el aion o eón, que los antiguos representaban como un joven con alas en los pies posado sobre una rueda, al que sólo puede asir una brizna frente a su frente -la ocasión- y, si la dejas pasar, estás perdido para siempre.

Javier Pavez / Dos versiones de the task of the translator of Antigone de Anne Carson

Literatura, Poesía

En Ficción de la razón presentamos Dos versiones de the task of the translator of Antigone de Anne Carson traducidas por Javier Pavez. El texto viene acompañado de fragmentos de la edición en inglés, en una apuesta visual y escritural del propio traductor.

Aldo Bombardiere Castro / Johann Sebastian Bach, creador de Dios

Estética, Filosofía, Música

Bach revela lo insuperable. Luego de escuchar su música nos apresuramos a circunscribirlo en un concepto: una estética del dolor, por ejemplo. Pero ello sólo cumple la función de un remedo. Otras veces, aún temblando tras el vértigo de sus armonías, tendemos homenajearlo por actuar como un insigne explorador metafísico, cuyo arte se entendería en ligazón con el quehacer de quien busca a Dios en los pliegues y grietas de su propio sufrimiento. Bach puede ser eso, aunque nunca sólo ni suficientemente eso.

Gerardo Muñoz / El ícono vacante: elementos de la pintura de Laura Carralero

Estética, Filosofía

I. «Ícono». El espacio pictórico es la preocupación central de la pintura de Laura Carralero, aunque esto sólo se valida en la medida en que aceptemos su presupuesto: la operación del ícono. El imperio icónico ha sido elevado a tal altura en la apoteosis civilizatoria de nuestro presente (advertising, funcionalidad, señalética, diseño), que olvidamos que la querella bizantina se originó como regulación de la proskynesis timetike (adoración trascendental) entre la imagen redentora del Cristo y la sustancia racional de la naturaleza [1]. Como ha mostrado Gerhart Ladner, un erudito de la controversia iconoclasta, la unidad icónica constituía el pasaje entre la revelación del Cristo y la temporalidad del Mesías hasta la segunda hipóstasis. El ícono producía la iluminación de la forma. En manos de Carralero la iconostasis ya no promete salvación, sino que evacúa el tiempo de espera en una historia consumada y pobre en mediaciones simbólicas o plásticas. La tarea de la pintura admite el cese de la temporalidad para entrar la mirada en el umbral de la proskynesis timetike. Se trata de un desalojo que da lugar no tanto a una economía de las cosas de este mundo, sino a aquella morada que no depende de los subrogados de la actividad metafórica. De ahí que la iconicidad evasiva de los cuadros de Carralero sean el reverso de la fuerza icónica que hoy organiza el ámbito de la moral metropolitana. La publicidad admite el juego de las cosas (res), pero siempre y cuando ésta sea traducida en objeto.