Ya es un tópico decir que la aparición de las tecnologías de conversión de texto en imagen (TTI), que permiten crear imágenes a través de comandos de texto, es una revolución tecnológica igual a la de la fotografía; yo mismo lo he repetido a menudo, en artículos recientes sobre los aspectos filosóficos y estéticos de estas herramientas. La reacción del mundo del arte ante esta novedad también ha sido previsible: entusiasmo por un lado y rechazo por otro. Recientemente, un dibujante al que respeto, Lorenzo Ceccotti, escribió un largo texto en el que expresaba dudas y críticas bastante generalizadas, tanto aquí como en el extranjero, contra las que toman partido otros tantos «entusiastas» de la TTI, de los que soy miembro, aunque no quiero ignorar sus evidentes críticas. Acostumbrado a las lecturas filosóficas, soy muy consciente de que se puede encontrar un texto valioso e interesante aunque no se esté de acuerdo con muchas de las tesis básicas; los temas abordados por Ceccotti son importantes y vale la pena leerlos, pero quiero argumentar las razones de mi acuerdo y desacuerdo, considerando que las tesis sostenidas por el dibujante se encuentran a menudo en otros lugares.
Estética
Aldo Bombardiere Castro / Tres escenas republicanas (I): La fundación de Santiago (1888) de Pedro Lira
Estética, FilosofíaTres escenas republicanas. O dos. Aunque quizás sólo una: única en su instauración; y también única en su posibilidad/imposibilidad de suspensión. Como sea, he ahí la República, incluso (o siempre) antes de la República.
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Todo fundamento guarda (y es el guardián de) una pretensión de totalidad con aquello que se dispone a sostener. Aunque en realidad, si lo pensamos bien, todo fundamento opera siempre en retrospectiva: él sólo se des-cubre en la medida que es producido por el mismo advenimiento de lo fundado.
John Constantino / Godard más allá de la noche
Arte, Cine, Estética«El principio del cine: ir hacia la luz y volverla hacia nuestra noche», se escucha en Notre Musique, una obra godardiana de 2004. El mayor cineasta vivo ha muerto hoy en París, con casi 92 años y sobre todo, repito, vivo. Hasta el umbral del final, Jean-Luc Godard no dejó de crear, su Gulliver de brillar, su pupila de tronar.
Aldo Bombardiere Castro / Palabras e imágenes. Tres divagaciones imaginativas
Estética, Filosofía, Literatura1
Rebotan y circulan. Tras algunos días, las palabras se van haciendo carne, pero también excarnándose, remitiéndonos a otros lares que exceden su propia referencia. Las escuchamos o vemos en una pantalla antes de dormir y, como si se tratase de un hechizo, vuelven al día siguiente, a las semanas, en cualquier lugar, adheridas al filo de un vidrio, contaminando el el vapor aséptico de una ducha desterrada o en el furtivo silencio que se posa sobre el almuerzo familiar. La psiquis no conoce de interiores y exteriores, de compartimentos y correspondencias. Pareciera que la intensidad y pluralidad insinuada en los bordes de una imagen o las constelaciones trazadas por un cúmulo de palabras, siempre fuesen más que una asociación azarosa o arbitraria, dependiente de la casualidad o de la mera voluntad, pero -y he ahí su vértigo y fascinación- sólo nos parece eso: nunca lo podremos comprobar. Como si el “como si” fuese la aparición de nuestra propia imagen. He ahí, tal vez, el sentir el sentido.
Federico Ferrari / Pompa de jabón
Estética, FilosofíaCuanto más pasan los años, más tengo la sensación de que sólo viajamos dentro de nosotros mismos. No tanto en el sentido de que no quede nada por descubrir fuera de de nosotros. Sino, lo que es más sorprendente, porque «dentro» de nosotros hay un mundo tan desconocido que todo lo «exterior» parece un pálido reflejo en abyme de ese territorio, infinito y obscuro, al que comúnmente damos el nombre de psique. Sólo explorando las superficies impalpables y casi invisibles de la psique, sólo sacándolas de nosotros, dejándolas revolotear en el aire, somos capaces a veces, en un juego de reflejos, de ser sorprendidos por algo verdaderamente invisible. Como una reverberación esquiva en la frágil epidermis de una pompa de jabón, el invisible, el inconsciente de cualquier visión, si le prestamos atención, nos permite vislumbrar nuevos detalles, nuevos atisbos, nuevos puntos de vista. El resto es sólo un juego de luces y sombras, un caleidoscopio de distracciones que no añade nada ni quita nada. La visión sólo se da al voltear la mirada.
Regina Guedes / Barry Lyndon (1975): El nacimiento de la etiqueta, el proceso civilizador en el siglo XVIII y el papel del individuo en la historia
Cine, Estética, PolíticaBarry Lyndon es una película dramática de época de 1975 escrita, dirigida y producida por Stanley Kubrick, basada en el libro de 1844 «La suerte de Barry Lyndon» de William Makepeace Thackeray. Protagonizada por Ryan O’Neal, Marisa Berenson, Patrick Magee, Leonard Rossiter y Hardy Krüger. La película cuenta la historia de un irlandés del siglo XVIII que intenta abrirse camino en la sociedad cortesana de la época a través de su matrimonio con una viuda rica, ambientada en Inglaterra, Alemania e Irlanda durante la Guerra de los 7 Años (que se libró entre Francia e Inglaterra). La fotografía de la película es sublime e innovadora y se basa únicamente en luces naturales. Las escenas se rodaron íntegramente a la luz de las velas y se inspiraron en los cuadros de William Hogarth, un pintor inglés. Barry Lyndon ganó 4 Oscars, a la mejor banda sonora, a la mejor música original y a la mejor adaptación, al mejor diseño, a la mejor dirección artística y a la mejor fotografía.
