Aldo Bombardiere Castro / Principio

Filosofía, Literatura

Oscuridad. Nada se distingue. Aún no se han inventado las distancias. En principio, nada hay. Pero la verdad es que sólo hay algo: un niño ausente, una fisiología invisible o un cuerpo aún no del todo organizado y que todo lo desconoce. No hay nada más que un niño flotando, mientras suspende cualquier sospecha, sobre los confines de la galaxia. Quizás junto a él haya una respiración o un alma, incluso antes de existir una palabra que la designe o refiera, incluso antes de existir cualquier tipo de movimiento o voluntad, allí donde se torna imposible que un dedo indique tal alma o acaricie tal aliento. Al menos eso nos gustaría creer ahora mismo: que aquel niño es pura alma y alma pura; he ahí donde hemos depositado nuestro ánimo: en un aliento común. Pero el asunto va por otro camino.

Tariq Anwar / Mundo

Filosofía

El mundo comienza a ser inhabitable. Esto que hoy, en la era en que no podemos menos que sentirnos responsables de la destrucción paulatina del mundo, parece evidente, en realidad representa una contradicción. Aún cuando definamos sus límites como los bordes del lenguaje, mundus es la traducción latina de la palabra griega kosmos, que no sólo representa un orden, sino también lo limpio y cuidado y en su historia filosófica ha sido el lugar por excelencia del todo, independiente del punto de proyección (la mente individual, el entorno, el planeta o el universo). De alguna manera, mundo es lo que no se puede descuidar, porque a través de sus señas, marcas, rastreamos la creación, en la superficie de misteriosa profundidad nombramos las cosas. Mundo es el lugar en que todo paisaje puede aparecer, es decir, donde se da la aparición como tal, incluso de aquello que no podemos nombrar. El inframundo puede ser oscuro, imposible de alcanzar, imperceptible, pero sabemos que el mundo también lo acoge y nos lo entrega en su imperceptibildad.

Mauro Salazar / Capitalismo académico y colonialismo intensivo en el Reyno de Chile

Filosofía, Política

a la orfandad hermenéutica de nuestro presentismo

Es un lugar común afirmar que la sociedad chilena experimentó (años 80′) la configuración de un «sistema terciario», masificación acelerada, al decir del mainstream, traducido en la consolidación de un “rubro rentable” para la iniciativa de agentes privados que pavimentaron el camino de la «Universidad del incentivo». Aquí se erigió un sector neo-extractivista de servicios educacionales que se benefició (empresarialmente) de la dinámica de los “mercados emergentes” vinculados a la irrupción de la gobernanza promovida por el BID y el Banco Mundial. Todo ello bajo el dictum de la llamada Nueva Gestión Pública y la economía política del management. Bajo la intensificación del aceleracionismo (acumulación de capital humano) quedó sellada la suerte de la Universidad republicana -estatal/nacional- y sus piochas de bronce. En medio de los lúgubres procesos burocráticos impuestos por la “dominante neoliberal”, la irrupción del paper, devenido en el dinero de la academia, hemos visto la transformación del propio léxico universitario moderno en una “gramática managerial” donde la actual Universidad porta una melancolía insalvable. Hoy el mapa universitario no sabe cómo reorganizar la orfandad hermenéutica ante el despliegue de tecnólogos y métricas homogenizantes.

Andrea Fuentes-Marcel / Simone Weil pensadora liminar

Filosofía

Weil construyó inteligibilidad mediante una escritura que desenraiza el pensamiento de conceptos habituales. Sus reflexiones sobre la fuerza indican que solo leemos sensaciones que el mundo nos ofrece mediante nuestro cuerpo que resultará determinante para propiciar transposiciones semánticas que modifiquen lo que el ser humano lee en la realidad. De aquí el alcance político de cuerpos y discursos en la conversación transversal de las instituciones y en el interior de los colectivos cuyos dispositivos vuelven más reales las significaciones fijadas a los nombres que las cosas mismas a las que aluden, esta modalidad de fuerza impide el acceso a la verdad impersonal.

Mario Alonso González / Poesía y cine: De la imagen-tiempo al icono poético

Cine, Filosofía, Literatura

El presente trabajo pretende establecer una analogía entre el modo lírico literario y un cierto modo fílmico especial que se distancia de lo narrativo. Para ello, se partirá del concepto de imagen-tiempo de la teoría del cine de Gilles Deleuze para ponerlo en relación con la caracterización de la lírica que ha realizado la teoría de la literatura: en particular, con temporalidad, su densidad significativa y su ambigüedad. Esta comparativa dará aún un giro al incluir la perspectiva cognitiva, donde se pondrá en relación la teoría cognitiva fílmica de Buckland (2004) con la noción de la proyección deíctica y las neuronas espejo, así como se hipotetizará la creación del icono poético (Freeman, 2011a) en el cine. Finalmente, esta comparativa teórica se ejemplificará a través del análisis práctico de la película The Tree of Life (2011) de Terrence Malik, que será explicada según sus características líricas, tradicionales y cognitivas.

Tariq Anwar / Silencio, comunismo

Filosofía, Literatura

¿Qué sería del pensamiento si no existiera el silencio? ¿Cómo sería el pensamiento si el ruido fuese constante? Estas preguntas son importantes, porque a fin de cuentas, el silencio, señorxs, es la ficción que sostiene el pensamiento. El ruido es continuo, imposible de ser completamente extinguido, pero por alguna razón, hemos imaginado que existe una discontinuidad, una ruptura, una distancia entre las palabras, una brecha entre las palabras y las cosas. En ese intersticio, en la rendija que separa y une los sonidos, hemos llegado a pensar que un dios creó el mundo ex nihilo. Que un genio ha compuesto una obra. Que estamos solos en nuestra habitación. Lean esto: el pensamiento surge como ficción y su condena es que esa fantasía requiere una tragedia, fantasear con la tragedia de la soledad para poder existir. Por eso el comunismo es lo verdadero. Acepta la continuidad infinita del sonido. Por eso es la gran e incansable utopía, un fantasma que acecha el mundo teológico del silencio. Un fantasma acechado por el fantasma de la religión.

De repente, ¡Oh! ¿Se dan cuenta que todo es ruido? Ya nada puede ser silenciado. Ha ocurrido un cambio en la experiencia humana. Ahora la continuidad venerada, el dios de los dos mil años se vacía en el derrame de las transacciones bancarias, los likes y las fotografías infinitas. ¿Llegó el comunismo? Bueno, no. Pero se le puede comprar en algunos souvenires.