Javier Aügero Águila / Mistral/Cohen: sobre un alarido y un relámpago

Estética, Filosofía, Poesía

Escribe Gabriela Mistral:

[el amor] Tú lo quisieras vuelto un alarido,

viene de tan hondo que ha deshecho

su quemante raudal, desfallecido,

antes de la garganta, antes del pecho1.

En Mistral el amor es un fuego que se extingue sin darnos una chance (una). Es la cancelación del júbilo; el grito ahogado en el corazón de una desmesura que inhibirá para siempre su consumación. El clamor es afónico, la querella muda, no alcanza a tocar a lo otro inalcanzable, dejándonos varados en una penumbra repleta de fantasmas, en el imposible despótico que encadena el alma a la desolación más pura, más sincera. Amor que no pudo coronar, parafraseando a Heidegger, al último de los dioses y que se vaporizó en la sobreabundancia de mundo, en las insistencias multiplicadas y eventuales a cada segundo; en el oropel de la apariencia que despliega un destino de sufrimiento que restará perpetuamente incompleto.

Ramzi Salem / ¿Quién soy?

Poesía

¿Quién soy?
me preguntan los pájaros
girando sobre mi cabeza,
danzando en círculos con los errantes,
mirando fijamente las honduras de mis ojos,
hundiéndose en su brillante fulgor castaño,
y luego alejándose a través de mi mirada llena de lágrimas.

Buscan
los funerales de la memoria,
las tumbas de las rimas poéticas,
las salidas de los laberintos
y las entradas del anhelo.

Se esfuerzan por desenterrar mis secretos,
por traducir el cansancio de mis rasgos,
por interpretar la oscuridad bajo mis ojos,
por comprender el relato de mis lenguas
y la sombra dentro de mis palabras.

Aldo Bombardiere Castro / Tercera divagación sobre la poesía en tiempos de catástrofe: lo imposible

Filosofía, Poesía, Política

Dentro del contexto de producción capitalista, y particularmente a medida que se agudiza el paradigma neoliberal hasta su fase neofascista, el concepto de “publicidad” se identifica con el plano del marketing. Esto no sólo ocurre a raíz de un proceso de subsunción real de la vida social bajo la maquinaria del tardo capitalismo intensificado, sino también en virtud de la apropiación economicista y privatizante de una significación política. En efecto, la idea de publicidad, en cuanto esencia significativa que concentraría las notas fundamentales inherente a la categoría de lo público (su sentido político y deliberativo, así como el entramado discursivo, valórico, cultural y lingüísticamente compartido que define a la ciudadanía), resulta capitalizada por el capitalismo, convirtiéndola en un espacio social al servicio del marketing privado. Dicho en términos gramaticales, la significación de los adjetivos y predicaciones capaces de cualificar diversos tipos concretos de publicidad (por ejemplo, publicidad científica, publicidad política, publicidad artística), desde hace mucho tiempo se ha visto capturada por la dinámica del capital, haciendo de la publicidad ya no una esencia ideal, sino un sustantivo, substancial y naturalizado, bajo el cual queda inmediatamente contenida su primaria referencia al mercado.

Aldo Bombardiere Castro / Segunda divagación sobre la poesía en tiempos de catástrofe: Transparencia

Estética, Filosofía, Poesía, Política

El mundo aparece transparente. Pero cuidado: no es que el mundo parezca transparente, sino que, en su aparecer, se muestra así, supuestamente sin mediaciones. Sólo gracias a tal concepción afincada en la idea del transparente darse del mundo ante nuestra consciencia, el capitalismo cibernético es capaz de presumir del éxito ejercido por su propio proceso de absorción y abstracción de la vida, dando fruto a una lengua des-potenciada hasta su mínima expresión: la informática datificación de la transparencia.

En efecto, la empresa del capital cibernético consiste en asignar a los fenómenos la irrefutable univocidad de los datos. Las cosas, los horizontes, las experiencias mundanas, hoy han dejado de hacer resonar los ecos de su murmullo opaco y ambiguo en nuestros oídos. Al contrario, el capital cibernético se jacta de barajar los datos, y con ello de moldear y supeditar nuestra experiencia y afectos a la frenética velocidad de los flujos financieros; ostenta de su éxito a la hora de cifrar y recombinar innumerables cadenas de significantes neuronales, carentes de pensamiento, sobreabundantes de estimulación y anestésicos de la sensibilidad, absorbiendo, así, no sólo el mundo en códigos, sino también nuestra experiencia en su envolvente vacuidad. Con ello, reconduce el multiforme, proliferante y atonal caudal de la vida hacia un reseco estanque de datos veloces pero monocordes, de representaciones seductoras pero planas; estanque desprovisto de la tesitura y vibratos, de los ritmos, danzas y contradanzas, incluso inalterado frente a los gritos de quienes nos ahogamos en su solipsista y desértica lisura. El lenguaje del capital cibernético, con su clichés e imágenes sin imaginación ni demora, se trata de una máscara que, sin embargo, se nos presenta en como retrato y genuina -aunque precaria- narración descriptiva del mundo.

Aldo Bombardiere Castro / Primera divagación sobre la poesía en tiempos de catástrofe: culpa

Filosofía, Poesía, Política

A pesar de hoy, a pesar de los brazos sin piel que estallan bajo o sobre las pantallas; a pesar de los ayeres, de los olvidos y de los mártires apenas recordados; a pesar de la culpa, debemos escribir sin culpa. A pesar de hoy y justamente porque hoy aún escribimos, porque aún vivimos con culpa, hemos de escribir sin culpa.

*

Sí. Heráclito lo sabía: el logos modula y despliega las lenguas de fuego con que se escribe la poesía. La idea heraclítea del hombre que nunca se baña dos veces en el mismo río apunta al centelleo de un devenir. En realidad, consiste en un pensamiento y no en una idea: la frase constata algo: el devenir sólo puede empezar a ser pensado por la filosofía en virtud de imágenes poéticas. Por otra parte, la forma conceptual del concepto “devenir”, su intento de ser acuñado en calidad idea, representa un accidente más en el movimiento del kosmos. La pretensión de detener con una mano el pulso polimorfo que recorre tanto al universo como a todo ente constitutivo de éste, consiste en el acto contra el cual, sin necesidad de tocarlo, la poesía se reconoce en resistencia, siendo resistencia. Estar a la escucha del logos nada tiene que ver con intentar traducir aquello que el logos nos tiene qué decir, con desentrañar la preexistencia de su mensaje. Estar a la escucha del logos significa disponerse a resistir en tal escucha, disponerse a escuchar, antes que todo, nuestro acto de escucha y la potencia de su sutil irrupción dispuesta a lo que irrumpa. Siguiendo a Heráclito, hablamos de una pequeña guerra, del caos y el caleidoscopio dibujado por el caos mismo, donde, manteniendo el combate, uno y otro logran danzar y disolverse en sus polos contrarios. Para el escuchar poético, en verdad, no importa el contenido de lo escuchado, en cuanto concepto a comunicar, codificable o transmisible; de importar algo, sólo importa el estar atento a la escucha, incluso, cuando el susurro de lo viniente no termine, ni tampoco cese, de llegar.

Tariq Anwar / La mansión del horror

Poesía

Pregunta geopolítica y existencial: ¿En qué sentido se dice que vivimos en un mundo multipolar?

sólo veo puntos, líneas, marcas

sólo siento intensidades, velocidades, punciones, martilleos

sólo veo niños gritando antes de caerles una bomba

antes de que su carne quede chamuscada y olvidada.

Esto se parece más a una mansión del terror, que antes fue de misterio y antes sólo una casa

que a la promesa de un jardín a cielo abierto.

No hay palabras lo suficientemente crudas para decir hoy

ya todas las dijeron los drones.