Ramzy Baroud / Intifada estadounidense por Gaza: ¿Qué podemos esperar?

Política

Las protestas masivas en docenas de universidades estadounidenses no pueden reducirse a una conversación sofocante y engañosa sobre el antisemitismo.

Miles de estudiantes estadounidenses de todo el país no están protestando, arriesgando su propio futuro y su propia seguridad, por algún odio patológico hacia el pueblo judío. Lo están haciendo por un rechazo total y una indignación justificable ante la matanza masiva llevada a cabo por el Estado de Israel contra palestinos indefensos en Gaza.

Julio Cortés Morales / ¿El fascismo ya pasó?

Filosofía, Política

Presentación a la edición argentina de La religión de la muerte

En torno a la cuestión del fascismo parecen existir dos posiciones básicas. Mientras algunos lo consideran un fenómeno propio del siglo XX y lo dan por históricamente superado, evitando usar extensivamente el concepto para referir fenómenos bastante diferentes y propios del siglo XXI, otros acuden a la denominación “fascista” para designar un amplio abanico de fenómenos que proliferan en la actualidad: desde ciertas formas propiamente posmodernas de subjetividad, cultura y relaciones interpersonales (los fascismos “micro-políticos” o “moleculares”) hasta las nuevas y agresivas formas de extrema derecha que se manifiestan con bastante éxito a nivel global, desde el populismo autoritario de líderes como Trump o Erdogan, hasta ultraliberales mesiánicos como Javier Milei que se presentan como libertarios de derecha, “minarquistas” o “anarcocapitalistas”.

Julio Cortés Morales / “Los perros andan sueltos”: Lucy Oporto y el lumpenfascismo

Filosofía, Política

Uno de los libros más profundos sobre la vigencia y mutaciones del fascismo en la postdictadura chilena es el de Lucy Oporto Valencia, “Los perros andan sueltos. Imágenes del postfascismo”1.

El título está tomado de una conversación sostenida entre Francisco Javier Cuadra, secretario general de Gobierno, y Sergio Marras, un periodista de la revista opositora APSI, justo después del atentado frustrado contra Augusto Pinochet el 7 de septiembre de 1986. Ante los intentos de secuestro del director de la revista, Marcelo Contreras, Marras se contactó con Cuadra, quien le confirmó que el decreto de detención que esgrimían los agentes a bordo de dos vehículos sin patente eran falsos, y agregó: “Desgraciadamente, en momentos como éstos el Gobierno pierde el control y los perros andan sueltos”. Es curioso que un personero civil de la “dictadura cívico-militar” admita algo así, pero en efecto, los perros sueltos de la Central Nacional de Informaciones asesinaron en pocas horas a cuatro personas, militantes de partidos de izquierda, en represalia por los cinco escoltas que resultaron muertos en el Cajón del Maipo. Los “valientes soldados” que se salvaron de la muerte en esa emboscada del Frente Patriótico Manuel Rodríguez lo lograron por la vía de salir arrancando y saltar al barranco.

Giorgio Agamben / Ética, política y comedia

Filosofía

Es necesario reflexionar sobre la singular circunstancia de que las dos máximas que han tratado de definir con mayor agudeza el estatuto ético y político de lo humano en la modernidad procedan de la comedia. Homo homini lupus -piedra angular de la política occidental- está en Plauto (Asinaria, v.495, donde advierte jocosamente contra quienes no saben quién es el otro hombre) y homo sum, humani nihil a me alienum puto, quizá la formulación más feliz del fundamento de toda ética, está en Terencio (Heautontim., v.77). No es menos sorprendente que la definición del principio de derecho «dar a cada uno lo suyo» (suum cuique tribuere) fuera percibida por los antiguos como la definición más propia de lo que se trata en la comedia: una glosa de Terencio lo afirma sin reservas: cómico es por excelencia assignare unicuique personae quod proprium est. Si se asigna a cada hombre el carácter que lo define, se vuelve ridículo. O, más en general, todo intento de definir lo humano desemboca necesariamente en lo cómico. Esto es lo que muestra la caricatura, en la que el gesto de captar a toda costa la humanidad de cada individuo se convierte en una burla, hace reír.

Mauro Salazar J. / Homero Expósito en el fetiche de un afiche

Estética, Filosofía, Política

Siempre debía vestirme con pieles, por supuesto; en la ausencia de pieles los placeres    de Leopold estaban desprovistos de sabor…. Deleuze, G. (1967). Présentation de Sacher-Masoch.

No hay dioses hegelianos en la sintomatología poética que abraza Homero Expósito. Solo hay devenir en un mundo de ideologías sexuales donde el fetiche -del afiche- viene a conjurar la penosa ausencia del sujeto significante. La prosa distópica de Afiches (1956) desnuda la representación concebida como velo, espejo y pantallazo. Todo abunda en develar el frenesí donde las artes plebeyas son liberadas en los consumos de la indistinción, o bien, en disolver los compromisos ontológicos en la reificación de las mercancías. Guy Debord y los heraldos de nuestra parroquia. En Maquillaje el poeta de zárate diagrama desde un soneto barroco (siglo XVI) una zona abismante cuyo eco es el juego de las máscaras. En un viaje de ida y vuelta, somos transportados al barroco, “Porque ese cielo azul que todos vemos, ni es cielo, ni es azul. Lástima grande que no sea verdad tanta belleza” (1559-1663). Con ello, alude “a una mujer que se afeitaba y estaba hermosa”. Un fragmento atribuido a Bartolomé Leonardo de Argensola, y su hermano, Lupercio Leonardo de Argensola, cronista del reino de Aragón. La trampa que ausculta la belleza, en connivencia con los ministerios del amor, desnuda la relación entre copia y simulacro. Un efecto de la cosmética que, al mismo tiempo, retoca y trastoca lo real. En el límite de la herida narcisista,  existe un cauteloso engaño del sentido, que nos lleva a pensar en la pulsión de simulación, ya que crea una ilusión que aparenta una presencia verosímil (“lo real”). Comparecemos a la decadencia de la mentira. Tras la muerte completamente inesperada de un amigo, Expósito exclamó,“¡No hay derecho a morirse a los 21 años!”.

Khaled Hafez / Revolución

Arte, Política, Videos

Revolución es una presentación en vídeo de tres pantallas en la que Khaled Hafez designa la ideología como una de las formas más fuertes de creencia. Tanto el hombre de negocios como el fundamentalista religioso son representados aquí como revolucionarios, en reacción a lo cual un tercer protagonista, un soldado, los mata. La obra funciona como un tríptico clásico con tres promesas (equidad social, libertad, unidad), promesas que la revolución no puede cumplir. El soldado representa la promesa de conseguir la igualdad social mediante la violencia. La imagen de vídeo central muestra a un hombre de negocios, símbolo de la economía de libre mercado. Clava clavos rítmicamente, una actividad que hace referencia a la opresión. Aquí la «libertad» adquiere una nota amarga, el consumo de masas se retrata como una nueva forma de esclavitud. El tercer fragmento trata de la unidad. Un fundamentalista religioso utiliza una cuchilla para decapitar muñecas rubias, como símbolo de Occidente. La vestimenta y las acciones de esta figura remiten al fundamentalismo, una tendencia que no deja espacio a la libertad personal. Los distintos protagonistas entran en interacción. Tanto la imagen del hombre de negocios occidental como la del islamista ofrecen una imagen obviamente en blanco y negro. En esta obra, Hafez trata la relación entre Oriente y Occidente, y nos muestra el abismo y las similitudes entre ambos de forma simbólica.