Gerardo Muñoz / La universidad norteamericana ya ha colapsado

Filosofía, Política

En uno de los últimos números de Princeton Alumni Weekly que llega a mi buzón mensualmente aparecía una breve nota sobre el desplome de la participación activa de estudiantes graduados de Princeton en las donaciones anuales de esa institución [1]. Al menos desde la pandemia, si no antes, la contribución de los egresados vive un marcado declive que se ha vuelto una nueva tendencia en las métricas institucionales. Y una tendencia de la época, añadiremos nosotros, puesto que hasta aquí el artículo no llega. En una época marcada por la stagnation o declive; fenómeno que Marx vinculó a la caída de la tasa de ganancias en la crisis interna de la acumulación, ahora se expresa también al interior del aparato universitario norteamericano. Desde la crisis financiera del 2008, las universidades (aunque mucho más las públicas), se vieron a la esquina de un colapso, lo que llevó a una reestructuración fiscal sin precedentes, aferrándose y dependiendo aún más de los esquemas bursátiles federales a dos bandas. Las universidades privadas, por su parte, aprovecharon para ampliar sus assets y fondos financieros de inversión en una “global mission” que ahora ha entrado en directa confrontación ante el auge neonacionalista que pone en cuestión, función unitaria del poder ejecutivo mediante, la rentabilidad de un cuerpo estudiantil de active clients.

Giorgio Agamben / Los últimos días de la humanidad

Filosofía, Política

A partir de octubre de 1915, tras la noticia del estallido de la gran guerra, Karl Kraus comenzó a escribir «para un teatro de Marte» el drama Los últimos días de la humanidad, que no quiso que se representara, porque «los asistentes a los teatros de este mundo no habrían soportado el espectáculo». El drama –o más bien, como se lee en el subtítulo, «la tragedia en cinco actos»– era «sangre de su sangre y sustancia de la sustancia de aquellos años irreales, inconcebibles, inalcanzables para cualquier intelecto vigilante, inaccesibles a cualquier recuerdo y conservados solo en un sueño sangriento, de aquellos años en los que personajes de opereta interpretaron la tragedia de la humanidad». Y en el Weltgericht publicado después del fin de la guerra, hablará de su «gran época», que había conocido «cuando era tan pequeña y que volverá a ser pequeña, si aún le queda tiempo», como de una época «en la que ocurre lo que no se podía imaginar y en la que deberá ocurrir lo que ya no se puede imaginar y que, si pudiera imaginarse, no sucedería».

Firas Shehadeh / The Heaviest Shrouds Are The Smallest Ones

Sonido

Viernes de sonidos en Ficción de la razón.

The Heaviest Shrouds Are The Smallest Ones es un álbum de duelo, ira, furia y rechazo, compuesto tras dos años de genocidio, asedio y horrores indescriptibles en Gaza. A partir de ruidos agresivos, grabaciones de campo y texturas, este lanzamiento reúne un documento sonoro que lamenta el colapso del significado mismo. Gaza ya no es un lugar, es un agujero negro. Una ruptura gravitacional que se traga la ética, la historia y el lenguaje. Este lanzamiento es un ritual fúnebre por un mundo que permitió que se produjera el genocidio en curso en Gaza. En un momento en el que la «comunidad internacional» se revela como una sociedad de vampiros y el «orden mundial» como una maquinaria de exterminio, este álbum responde con distorsión y fractura, un grito en ausencia de ley, lógica o tiempo.

Gerardo Muñoz / Rehacer el tejido del mundo. Sobre Nuestra Tierra (2025) de Lucrecia Martel

Cine, Filosofía, Política

Desde el primer plano de Nuestra Tierra (2025) Lucrecia Martel no vacila en advertirnos que su filme versa del mundo como problema. Vemos un satélite flotando fuera del planeta Tierra, mientras que un canto gregoriano de banda sonora inviste al artefacto de ángel en ascenso, con sus dos rejillas metálicas como si fueran alas. Como mucho, el satélite es el objeto que confirma que ya no vivimos ante la revelación de Dios, y quizás por esto mismo el planeta en su totalidad aparezca como una gran planicie gélida al servicio de una mirada que se extiende desde su interioridad. La nueva política del cielo tiene a la tierra como un mero almacén administrado. Esta es la aspiración de la depredación, ya sea en manos de la cibernética de Palantir (el palantír en la saga Lord of the Rings es, en efecto, es la bola de cristal que tiene el superpoder de ver desde lejos), o la doctrina imperial china Tianxia. En Nuestra Tierra (2025) Martel trabaja la hipótesis de la configuración objetual del mundo como olvido perpetuo de su suelo, y desde la cual es posible constituir el tejido insondable de experiencias libres y tenues. Para Martel, lo “nuestro” de la Tierra no es una forma de restitución de un humanismo que ve en los territorios el cubículo para la producción autosuficiente; sino que es allí donde las estrías conjuran un mundo sensible de las palabras de las almas.

Tariq Anwar / El trabajo muerto, el genocidio

Filosofía, Política

Lo que Karl Korsch percibió con lucidez cristalina a principios del siglo pasado, y que hoy se nos presenta con una evidencia intolerable, es que el trabajo muerto no domina solamente en la fábrica o en los circuitos del capital, sino que ha colonizado la totalidad de nuestras formas de consciencia. No se trata ya de que el capital, como trabajo pasado cristalizado, ejerza su tiranía sobre el trabajo vivo — esta es apenas la superficie visible del iceberg. La verdadera catástrofe reside en que las formas jurídicas, políticas, educativas, culturales, todas ellas son ya prolongaciones espectrales del trabajo muerto que gobierna nuestros cuerpos y, esto es lo decisivo, la posibilidad misma de pensar una alternativa.

Anónimo / Hacia una política de la destitución: Núcleos y campo revolucionario

Filosofía, Política

Cada generación debe, en relativa opacidad, descubrir su misión: cumplirla o traicionarla. —Frantz Fanon

Nuestra generación está contra la pared. Y por generación no entendemos la división mainstream por grupos de edad, sino más bien a todos aquellos que, en un momento dado, se hacen las mismas preguntas y enfrentan los mismos problemas. La pared a la que nos enfrentamos es la del sentido. Esto es lo que nos hace huérfanos. Huérfanos políticos; huérfanos de formas, explicaciones y palabras con las que dar sentido a la conflictividad histórica en la que estamos implicados. Como observó Jacques Camatte en 1973,

Los militantes pasan de un grupo a otro y, al hacerlo, “cambian” de ideología, arrastrando cada vez el mismo lastre de intransigencia y sectarismo. Algunos logran trayectorias muy amplias, pasando del leninismo al situacionismo, para redescubrir el neobolchevismo y luego pasar al consejismo. Todos se topan con este muro y son rechazados, más lejos en unos casos que en otros.1

Este efecto de rebote siempre está presente: algunos se vuelven marxistas después de ser rechazados por los fracasos de una lucha territorial, otros se convierten en formalistas rebotando contra las decepciones de la comunidad, y otros más son impulsados al movimientismo por los fracasos de su grupo. Todos buscan en estas diferentes formas las respuestas que iluminarán la situación y les darán los medios para luchar.