Javier Agüero Águila / Hoy Chile: Pedro Páramo y el grito

Filosofía, Política

Escribe Juan Rulfo en Pedro Páramo, tal vez, uno de los pasajes más tristes de la literatura latinoamericana del siglo XX: “Hacía tantos años que no alzaba la cara, que me olvidé del cielo”. Un hombre acostumbrado a mirar el suelo, a la tierra; un hombre cuya visión es siempre vertical-descendente; hombre como Pedro Páramo que en Comala, ese pueblo de espantos plagado de murmullos, alucinaciones y desiertos que matan, supo muy rápido que todo estaba perdido, que cualquier cardinalidad estaba condenada a la deriva y que no había forma de existir sino mirando sus pies, almacenando en su locura porvenir todas las huellas que iba dejando; huellas que no lo eyectaban hacia ningún futuro sino que lo paralizaban en el corazón de una tristeza no solo inmensurable sino que irreversible.

No es el día triste, no es la hora triste, no es el instante triste, es el pueblo triste, el mismo que es el espejismo del mundo. Entonces de una vida entera, de una sola y única vida en la que cabe toda la tristeza posible. Porque su apellido es Páramo, es decir una suerte de tierra yerma, muerta, donde nada florece sino que, más bien, tiende a extinguirse en el devenir secano que no permite mirar hacia arriba y ver, al final, que siempre hubo un cielo que le era extraño, bizarro; mosaico indefinible porque interviene ese otra ciénaga que se regenera en la oscuridad sin tacto, sin otro, sin voces reales; solo susurros de ánimas que festejaban, que iban ebrias, en carnaval y en éxtasis celebrando a la muerte, a la épica de ser muertos. Este es el gran motivo, celebrar que no hay vida, que se evaporó el suspiro y la palabra quemante; que el cuerpo por abrazar de alguien más quedó petrificado, ígneo, habitando una suerte de levedad itinerante en la que todo, de nuevo, desapareció.

Giorgio Agamben / Jefes de estado y asesinos

Política

Por primera vez en la historia vemos al jefe de un estado que se considera civilizado hablar abiertamente como un asesino, diciendo del líder religioso de un país que ha agredido: «lo mataremos», y de los habitantes de ese país: «los masacraremos». Ni Hitler ni Stalin hablaron jamás así. Y sin embargo, no solo este hombre no es acusado ni depuesto, sino que los jefes de estado de las llamadas democracias occidentales lo aprueban, aceptando implícitamente que los políticos se expresen hoy públicamente como quizás ni siquiera los asesinos se atreven a hacerlo entre ellos.

Miguel Ángel Hermosilla / Acerca de la transformación de la filosofía en Althusser y la alteración de la crítica de la filosofía de la historia del capital

Filosofía, Política

En otras palabras, tan solo una posibilidad del pensamiento. Sergio Villalobos Ruminott, La Desarticulación

En este comentario me interesa pensar la cuestión de la alteración de la filosofía en Althusser, pronunciada en la conferencia de la Universidad de Granada el año 19761, acompañada de la noción de crítica de la filosofía de la historia del capital, que ha sido desplegada en diversos textos por el teórico chileno residente en Michigan, Sergio Villalobos Ruminott.2

La conferencia de Granada de Althusser pone el foco de atención reflexiva en la potencia transformadora que porta la filosofía marxista, en tanto que esta se desmarca de la tradición del discurso filosófico, entendido como “filosofía producida como tal filosofía”:

La filosofía marxista presenta efectivamente una paradoja en sí misma que, en principio, nos deja estupefactos y cuya elucidación resulta muy compleja. Se puede enunciar esa paradoja diciendo simplemente: la filosofía marxista existe y, sin embargo, nunca ha sido producida como tal «filosofía»”. Althusser. La transformación de la filosofía. Pag. 1

Aldo Bombardiere Castro / Segunda divagación sobre la poesía en tiempos de catástrofe: Transparencia

Estética, Filosofía, Poesía, Política

El mundo aparece transparente. Pero cuidado: no es que el mundo parezca transparente, sino que, en su aparecer, se muestra así, supuestamente sin mediaciones. Sólo gracias a tal concepción afincada en la idea del transparente darse del mundo ante nuestra consciencia, el capitalismo cibernético es capaz de presumir del éxito ejercido por su propio proceso de absorción y abstracción de la vida, dando fruto a una lengua des-potenciada hasta su mínima expresión: la informática datificación de la transparencia.

En efecto, la empresa del capital cibernético consiste en asignar a los fenómenos la irrefutable univocidad de los datos. Las cosas, los horizontes, las experiencias mundanas, hoy han dejado de hacer resonar los ecos de su murmullo opaco y ambiguo en nuestros oídos. Al contrario, el capital cibernético se jacta de barajar los datos, y con ello de moldear y supeditar nuestra experiencia y afectos a la frenética velocidad de los flujos financieros; ostenta de su éxito a la hora de cifrar y recombinar innumerables cadenas de significantes neuronales, carentes de pensamiento, sobreabundantes de estimulación y anestésicos de la sensibilidad, absorbiendo, así, no sólo el mundo en códigos, sino también nuestra experiencia en su envolvente vacuidad. Con ello, reconduce el multiforme, proliferante y atonal caudal de la vida hacia un reseco estanque de datos veloces pero monocordes, de representaciones seductoras pero planas; estanque desprovisto de la tesitura y vibratos, de los ritmos, danzas y contradanzas, incluso inalterado frente a los gritos de quienes nos ahogamos en su solipsista y desértica lisura. El lenguaje del capital cibernético, con su clichés e imágenes sin imaginación ni demora, se trata de una máscara que, sin embargo, se nos presenta en como retrato y genuina -aunque precaria- narración descriptiva del mundo.

Giorgio Agamben / La vergüenza de Europa

Filosofía, Política

Un país ha sido atacado sin ninguna verdadera razón y a traición, mientras se fingía estar negociando, asesinando a su líder espiritual. La comunidad europea –o esa ilegítima organización que lleva este nombre– no solo no ha condenado una flagrante violación del derecho internacional, llevada a cabo por dos países que parecen haber perdido toda conciencia de sí mismos y toda responsabilidad, sino que ha ordenado al pueblo iraní que deje de defenderse.

MIKI YUI / Strömen

Sonido

La guerra, el genocidio y el fascismo no nos deben imponer su estética. Nuestra sensibilidad puede activarse de diferentes modos y el sonido es sin duda uno fundamental. Por eso, ericemos nuestros cuerpos escuchando atentamente. Presentamos en Ficción de la razón el disco Strömen de la compositora y artista sonora japonesa radicada en Alemania Miki Yui. Strömen [corrientes] es el resultado de experimentos con sintetizadores modulares entre 2021 y 2023, y son ejemplos de lo que la compositora llama «otro entorno» que se encuentra en continua transformación. «Espero que estos sonidos ayuden a transformar la relación entre los oyentes y su entorno».