La palabra «Occidente», con la que definimos nuestra cultura, deriva etimológicamente del verbo caer y significa literalmente: «aquello que está cayendo, que no cesa de caer». Vinculados con este verbo están también los términos caso y casual. Aquello que no cesa de caer y de declinar (occasus es en latín el ocaso, la puesta del sol) se halla por ello también a merced del azar, de una incesante casualidad. No sorprende, por tanto, que el gobierno de los hombres y de las cosas tenga hoy la forma de protocolos de intervención, independientes de resultados ciertos, sobre un mundo concebido como disponible y calculable precisamente en cuanto casual. Occidente existe y se gobierna solo en el tiempo de su fin y de su asidua caída y, como su Dios, está ininterrumpidamente en acto de morir. Pero precisamente en esto consiste su fuerza: una muerte incesante es propiamente sin fin, una caducidad o casualidad infinita se pretende propiamente imparable.
Filosofía
Aldo Bombardiere Castro / Primera divagación sobre la poesía en tiempos de catástrofe: culpa
Filosofía, Poesía, PolíticaA pesar de hoy, a pesar de los brazos sin piel que estallan bajo o sobre las pantallas; a pesar de los ayeres, de los olvidos y de los mártires apenas recordados; a pesar de la culpa, debemos escribir sin culpa. A pesar de hoy y justamente porque hoy aún escribimos, porque aún vivimos con culpa, hemos de escribir sin culpa.
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Sí. Heráclito lo sabía: el logos modula y despliega las lenguas de fuego con que se escribe la poesía. La idea heraclítea del hombre que nunca se baña dos veces en el mismo río apunta al centelleo de un devenir. En realidad, consiste en un pensamiento y no en una idea: la frase constata algo: el devenir sólo puede empezar a ser pensado por la filosofía en virtud de imágenes poéticas. Por otra parte, la forma conceptual del concepto “devenir”, su intento de ser acuñado en calidad idea, representa un accidente más en el movimiento del kosmos. La pretensión de detener con una mano el pulso polimorfo que recorre tanto al universo como a todo ente constitutivo de éste, consiste en el acto contra el cual, sin necesidad de tocarlo, la poesía se reconoce en resistencia, siendo resistencia. Estar a la escucha del logos nada tiene que ver con intentar traducir aquello que el logos nos tiene qué decir, con desentrañar la preexistencia de su mensaje. Estar a la escucha del logos significa disponerse a resistir en tal escucha, disponerse a escuchar, antes que todo, nuestro acto de escucha y la potencia de su sutil irrupción dispuesta a lo que irrumpa. Siguiendo a Heráclito, hablamos de una pequeña guerra, del caos y el caleidoscopio dibujado por el caos mismo, donde, manteniendo el combate, uno y otro logran danzar y disolverse en sus polos contrarios. Para el escuchar poético, en verdad, no importa el contenido de lo escuchado, en cuanto concepto a comunicar, codificable o transmisible; de importar algo, sólo importa el estar atento a la escucha, incluso, cuando el susurro de lo viniente no termine, ni tampoco cese, de llegar.
Elena Lo Giudice / Cuando el yo se convierte en dato. Visibilidad, ansiedad y subjetividad en la era digital
Estética, Filosofía, PolíticaVivimos en un tiempo en el que el sufrimiento psíquico se manifiesta como una epidemia silenciosa y difusa, sobre todo entre las nuevas generaciones. Ansiedad, pánico, depresión, soledad y dependencia de las redes sociales ya no son vivencias marginales o puramente clínicas, sino experiencias generalizadas que revelan un malestar sistémico, profundamente arraigado en las estructuras económicas, culturales y tecnológicas de nuestra época.
Quisiéramos aquí analizar críticamente el entrelazamiento entre capitalismo neoliberal, sociedad del rendimiento y crisis de la subjetividad contemporánea, con especial atención a los efectos sobre la salud mental de los jóvenes. Se trata también de dar voz a preguntas nacidas de una experiencia generacional compartida: la de una generación por un lado solicitada incesantemente al rendimiento, y por otro a la que se le ofrecen cada vez menos espacios reales de sentido, solidaridad y cuidado.
Giorgio Agamben / Por el ocaso de Occidente
FilosofíaComo en Nápoles en Nochevieja, tirar todo por la ventana. Luego, en la calle, recoger algunos pedazos: los pedazos traen buena suerte. Lo nuevo se hace con los pedazos de lo viejo.
Javier Agüero Águila / Universidad y régimen: las humanidades en la era del autoritarismo
FilosofíaEs importante, tal vez hoy más que nunca, alertar sobre el porvenir de la universidad –luego de las humanidades– en relación a la democracia. Esto, porque hay preguntas que están pulsando desde hace mucho pero que hoy, justo hoy, adquieren un sentido de urgencia mayor: ¿Cómo pensar la universidad chilena en el contexto de un autoritarismo que se apresta a entrar en régimen? ¿Seremos capaces de defenderla de sí misma y (en un ejercicio crítico que vaya más allá de la crítica de la crítica) asumirla como la siempre ulterior potencia de resistencia ahí donde las ultraderechas han encontrado su órbita y sedimento? ¿Una universidad sin condición es la condición de las humanidades y las humanidades la razón misma de la universidad?1 En suma ¿Cuánto se podrá defender la universidad estatal –no las privadas que disponen de ingentes recursos y cuyos programas son flexibles a no importa cual forma de gobierno– hasta ver, tal como ha sido en otros tiempos de represión, sus humanidades intervenidas e incluso arrasadas?
Giorgio Agamben / Bilingüismo y pensamiento
Filosofía, PolíticaVivimos en nuestra lengua como ciegos que caminan al borde de un abismo… la lengua está preñada de catástrofes y llegará el día en que se volverá contra quienes la hablan. G. Scholem
Todos los pueblos de la tierra se hallan hoy suspendidos sobre el abismo de su lengua. Algunos se están hundiendo, otros están ya casi sumergidos y, creyendo usar la lengua, son en cambio, sin darse cuenta, usados por ella. Así los judíos, que han transformado su lengua sagrada en una lengua instrumental de uso, son como larvas en los infiernos que deben beber sangre para poder hablar. Mientras estaba confinada en la esfera separada del culto, esta les proporcionaba un lugar sustraído a la lógica de las necesidades económicas, técnicas y políticas, con las cuales se medían en las lenguas que tomaban prestadas de los pueblos entre los que vivían. También a los cristianos el latín les ofreció durante largo tiempo un espacio en el que la palabra no era solamente un instrumento de información y de comunicación, en el que se podía rezar y no intercambiar mensajes. El bilingüismo podía ser también interno a la lengua, como en la Grecia clásica, en la que la lengua de Homero —la lengua de la poesía— transmitía un patrimonio ético que podía de algún modo orientar los comportamientos de quienes hablaban cada día dialectos diversos y cambiantes.
