Dionisio Espejo Paredes / Kindertotenlieder. El testamento de Magda Goebbels

Filosofía, Política

I. El abismo entre el duelo y la abstracción: Mahler, Puccini y la carta de Magda Goebbels

Del búnker berlinés de Hitler salió, el 28 de abril de 1945 —apenas tres días antes de su suicidio—, una carta dirigida a Harold1, el hijo que Magda Goebbels había tenido en un matrimonio anterior y que entonces se encontraba en una prisión británica. En ella escribía:

«El mundo que vendrá después del Nacionalsocialismo es uno en el que no merece la pena vivir, y por esa razón me he llevado a los niños también. Son demasiado buenos para la vida que vendrá cuando nos hayamos ido, y un Dios misericordioso me entenderá si los libero yo misma».

Estas palabras, escritas antes de asesinar a sus seis hijos y suicidarse junto a su esposo Joseph Goebbels, condensan de forma aterradora la lógica profunda del sujeto totalitario y su concepción del sentido del individuo y de la comunidad.

La muerte de un hijo es una de las experiencias límite de la existencia humana. Ante ella, las culturas han desarrollado formas de duelo, memoria y consuelo que intentan preservar algo de sentido allí donde la vida parece haberse vuelto incomprensible. Gustav Mahler y Giacomo Puccini han explorado ese dolor extremo en obras que figuran entre las cumbres de la tradición musical europea: los Kindertotenlieder (1901-1904) y Suor Angelica (1918). La comparación entre estas obras y la carta de Magda Goebbels permite observar dos actitudes radicalmente opuestas ante la muerte de los hijos: una que transforma el dolor en duelo y memoria, y otra que convierte la muerte en una decisión ideológica.

Mauro Salazar J. / El gobierno de emergencia como gubernamentalidad microfascista

Filosofía, Política

I. El juramento como programa

Hay un sentido en que el juramento inaugural no dice lo que promete sino que promete lo que ya ha decidido decir. El once de marzo de 2026, José Antonio Kast pronunció el «sí, juro» de rigor y con ello no inauguró un proyecto sino que ratificó una genealogía. El problema no es que su padre haya militado en el partido nazi (aunque para muchos podría serlo) ni que su hermano haya administrado la política económica mientras el régimen producía sus muertos: el problema es que esa genealogía es, en el sentido que la teoría política más exigente da al término, la condición de posibilidad (genealogía) de lo que Kast llama «gobierno de emergencia». Dicho de otro modo: la emergencia no es un diagnóstico sobre el estado del país, es la forma que toma una herencia política cuando encuentra las condiciones para instalarse como programa. Hay, en todo esto, algo que podría llamarse la impropiedad constitutiva del orden que se proclama propio: el «gobierno de emergencia» no defiende una identidad que preexiste a la amenaza sino que construye esa identidad en el mismo gesto de declarar amenazado lo que hasta ese momento no tenía nombre. Lo que la Constitución del 80 hizo en el nivel de la arquitectura jurídica (producir un orden que se presenta como natural porque sus condiciones de posibilidad han sido borradas de la memoria), el «gobierno de emergencia» lo hace en el nivel de la experiencia cotidiana: hace habitable la violencia presentándola como la condición de la habitabilidad.

Tariq Anwar / Guerra, capital y abolición

Filosofía, Política

La atrocidad de la guerra impide ver lo que ella verdaderamente es: un síntoma. No el origen del mal, sino su manifestación más brutal, la forma en que el capitalismo resuelve sus propias contradicciones cuando ya no encuentra otro camino. El mecanismo es conocido, aunque su conocimiento no lo vuelva menos obsceno. El capitalismo acumula hasta sobreacumularse, invierte hasta que la inversión deja de rendir, produce hasta que la producción se convierte en su propio obstáculo. Entonces necesita destruir. Y la destrucción más rentable, la que abre nuevos mercados, liquida el capital excedente y relanza el ciclo de acumulación, es la guerra . Los pueblos masacrados son, en este esquema, una variable de ajuste. El petróleo, el gas, las rutas comerciales, los contratos de reconstrucción: esas son las verdaderas líneas del frente. Las armas que se venden para continuar la masacre no son un efecto colateral sino el núcleo del negocio: Biden lo admitió sin pudor cuando explicó que los «paquetes de ayuda» a Ucrania eran, en realidad, órdenes de compra para la industria armamentística estadounidense.

Mauro Salazar J. / Gubernamentalidad punitiva ¿Post-autoritarismo o micro-fascismo?

Filosofía, Política

«El fascismo no sólo procede del exterior; habita en nosotros, acecha en cada uno de nuestros deseos, en nuestro poder, en nuestro deseo de dominar, nuestro resentimiento.» Deleuze y F. Guattari, El Anti-Edipo1972/2010, p. 33)

Propósitos

Este ensayo examina el Partido Republicano de Chile como nodo de la reconfiguración autoritario-global, anclado en el pinochetismo como matriz constitutiva. Su propósito es levantar una sinopsis (contemporánea) desde Foucault, Balibar, Toscano y Esposito; la lógica biopolítica, la dimensión libidinal e inmunitaria que articula moralismo conservador y gubernamentalidad neoliberal en una formación post-autoritaria de alcance transnacional. La irrupción de las ultraderechas —autocracias, liderazgos coléricos y formas punitivas— no es un fenómeno episódico ni una reacción pasajera,sino parte de una realidad estallada. El «post-autoritarismo» es una categoría aceptable para Alberto Toscano (2023a) únicamente si se la entiende como descripción de forma y no de contenido. Es decir: el PRCh opera post-autoritariamente en el sentido de que ha internalizado los protocolos democráticos (elecciones, parlamento, prensa, coaliciones) como superficie de legitimación. Pero esa superficie no cancela ni interrumpe la lógica profunda que lo constituye. Para Balibar, el PRCh sería reconocible como expresión post-autoritaria en un sentido preciso: encarna lo que él llama la «nueva forma de fascismo» que no requiere ruptura con el orden democrático-liberal porque opera desde su interior, aprovechando sus propios mecanismos de legitimación. El post-autoritarismo no sería para Étienne Balibar una superación del autoritarismo sino su recodificación en el lenguaje de los derechos, la soberanía popular y la libertad individual, exactamente la operación que el PRCh ejecuta cuando defiende la «libertad de conciencia» para negar derechos o la «soberanía nacional» para expulsar migrantes (Balibar, 2019).

Javier Agüero Águila / Hoy Chile: Pedro Páramo y el grito

Filosofía, Política

Escribe Juan Rulfo en Pedro Páramo, tal vez, uno de los pasajes más tristes de la literatura latinoamericana del siglo XX: “Hacía tantos años que no alzaba la cara, que me olvidé del cielo”. Un hombre acostumbrado a mirar el suelo, a la tierra; un hombre cuya visión es siempre vertical-descendente; hombre como Pedro Páramo que en Comala, ese pueblo de espantos plagado de murmullos, alucinaciones y desiertos que matan, supo muy rápido que todo estaba perdido, que cualquier cardinalidad estaba condenada a la deriva y que no había forma de existir sino mirando sus pies, almacenando en su locura porvenir todas las huellas que iba dejando; huellas que no lo eyectaban hacia ningún futuro sino que lo paralizaban en el corazón de una tristeza no solo inmensurable sino que irreversible.

No es el día triste, no es la hora triste, no es el instante triste, es el pueblo triste, el mismo que es el espejismo del mundo. Entonces de una vida entera, de una sola y única vida en la que cabe toda la tristeza posible. Porque su apellido es Páramo, es decir una suerte de tierra yerma, muerta, donde nada florece sino que, más bien, tiende a extinguirse en el devenir secano que no permite mirar hacia arriba y ver, al final, que siempre hubo un cielo que le era extraño, bizarro; mosaico indefinible porque interviene ese otra ciénaga que se regenera en la oscuridad sin tacto, sin otro, sin voces reales; solo susurros de ánimas que festejaban, que iban ebrias, en carnaval y en éxtasis celebrando a la muerte, a la épica de ser muertos. Este es el gran motivo, celebrar que no hay vida, que se evaporó el suspiro y la palabra quemante; que el cuerpo por abrazar de alguien más quedó petrificado, ígneo, habitando una suerte de levedad itinerante en la que todo, de nuevo, desapareció.

Miguel Ángel Hermosilla / Acerca de la transformación de la filosofía en Althusser y la alteración de la crítica de la filosofía de la historia del capital

Filosofía, Política

En otras palabras, tan solo una posibilidad del pensamiento. Sergio Villalobos Ruminott, La Desarticulación

En este comentario me interesa pensar la cuestión de la alteración de la filosofía en Althusser, pronunciada en la conferencia de la Universidad de Granada el año 19761, acompañada de la noción de crítica de la filosofía de la historia del capital, que ha sido desplegada en diversos textos por el teórico chileno residente en Michigan, Sergio Villalobos Ruminott.2

La conferencia de Granada de Althusser pone el foco de atención reflexiva en la potencia transformadora que porta la filosofía marxista, en tanto que esta se desmarca de la tradición del discurso filosófico, entendido como “filosofía producida como tal filosofía”:

La filosofía marxista presenta efectivamente una paradoja en sí misma que, en principio, nos deja estupefactos y cuya elucidación resulta muy compleja. Se puede enunciar esa paradoja diciendo simplemente: la filosofía marxista existe y, sin embargo, nunca ha sido producida como tal «filosofía»”. Althusser. La transformación de la filosofía. Pag. 1