Una obra de 2018 de la artista siria Simone Fattal llama la atención por su fuerza expresiva. Se llama Amo a Damasco [aheb dimashq]. Digo expresiva porque podemos verla de dos maneras no sé si del todo relacionadas. La primera es plenamente visual. Reconocemos en la obra una suerte de formas, inquietas, entremezcladas en las que podríamos encontrar cuerpos o casas, quizá ambas sin solución de continuidad, difícil saberlo. Como sea, los cuerpos-casas están amontonados como ocurre en las ciudades árabes. Cuerpos que se tocan, se mezclan y al hacerlo van dejando estelas, como huellas del lenguaje y del desplazamiento de largas túnicas.
Giorgio Agamben / Elogio de un escritor
Filosofía, LiteraturaEl 30 de mayo de 1939 fue enterrado en el cementerio de Thiais, en París, un hombre cuyo funeral había sido bendecido por un sacerdote católico, aunque nunca había sido bautizado. Era judío, pero sus amigos judíos renunciaron a recitar el Kaddish. Probablemente había muerto de delirium tremens, pero los médicos diagnosticaron un síncope. Era ciudadano de la república austriaca, pero se declaró súbdito de los Habsburgo.
morimoto naoki / dusk to dawn
Música, SonidoEn Ficción de la razón presentamos el disco dusk to dawn del músico japonés morimoto naoki publicado en 2020 por el sello Lᴏɴᴛᴀɴᴏ Series. Una extraña melancolía recorre toda la obra que mantiene siempre tonos muy melódicos de guitarras con un ruido ambiente que crea una atmósfera abierta a la escucha atenta.
Gabriel Giorgi / Dar el salto. Odio y mutación
Filosofía, PolíticaLa discusión sobre la relevancia del odio como afecto político en las democracias contemporáneas tiene, creo, una función fundamental: la de trazar un registro sensible —en los tonos, las expresiones, los gestos y las voces— de la mutación, a escala global, de las derechas en ultraderechas. Plantear el odio como un afecto propio de lo que se denomina, erróneamente, «polarización» de las sociedades o, al menos, del arco político es equívoco, por la sencilla razón de que tal polarización no existe1. Lo que vemos sucederse desde Trump hasta Vox es la fuga de las derechas hacia las ultraderechas: el odio nombra y le da resonancia afectiva a eso. Dar el salto a la ultraderecha: esa es la postal móvil de los últimos años, y que se conjuga en los lenguajes y las formas expresivas bajo el signo del odio. «Odio» es la herramienta —ciertamente limitada— para mapear esa mutación que tuvo lugar bajo nuestra mirada y que reconfiguró las esferas públicas y la posibilidad misma de la vida pública en muchas sociedades.
Marwa Helal / el poema es un sueño que te dice que es la hora
PoesíaEric Kenney / Burbuja de género: Algunos puntos de Judith Butler explicados a través de un pez payaso sexualmente ambiguo
Ciencia, FilosofíaEn los peces payaso de la subfamilia Amphiprioninae, el desarrollo sexual está determinado por la jerarquía social en un arreglo conocido como hermafroditismo secuencial. En este sistema, la hembra solitaria del grupo ocupa el rango más alto de la jerarquía. El macho más grande, y por tanto compañero de la hembra, es el siguiente en la línea. Este macho es seguido en rango por un número adicional de machos más pequeños. Si en algún momento la hembra abandona el grupo o muere, el macho de mayor rango experimenta una transición del desarrollo sexual de la hembra y se aparea con el siguiente macho de mayor rango [1].

