Aldo Bombardiere Castro / Primera divagación sobre la poesía en tiempos de catástrofe: culpa

Filosofía, Poesía, Política

A pesar de hoy, a pesar de los brazos sin piel que estallan bajo o sobre las pantallas; a pesar de los ayeres, de los olvidos y de los mártires apenas recordados; a pesar de la culpa, debemos escribir sin culpa. A pesar de hoy y justamente porque hoy aún escribimos, porque aún vivimos con culpa, hemos de escribir sin culpa.

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Sí. Heráclito lo sabía: el logos modula y despliega las lenguas de fuego con que se escribe la poesía. La idea heraclítea del hombre que nunca se baña dos veces en el mismo río apunta al centelleo de un devenir. En realidad, consiste en un pensamiento y no en una idea: la frase constata algo: el devenir sólo puede empezar a ser pensado por la filosofía en virtud de imágenes poéticas. Por otra parte, la forma conceptual del concepto “devenir”, su intento de ser acuñado en calidad idea, representa un accidente más en el movimiento del kosmos. La pretensión de detener con una mano el pulso polimorfo que recorre tanto al universo como a todo ente constitutivo de éste, consiste en el acto contra el cual, sin necesidad de tocarlo, la poesía se reconoce en resistencia, siendo resistencia. Estar a la escucha del logos nada tiene que ver con intentar traducir aquello que el logos nos tiene qué decir, con desentrañar la preexistencia de su mensaje. Estar a la escucha del logos significa disponerse a resistir en tal escucha, disponerse a escuchar, antes que todo, nuestro acto de escucha y la potencia de su sutil irrupción dispuesta a lo que irrumpa. Siguiendo a Heráclito, hablamos de una pequeña guerra, del caos y el caleidoscopio dibujado por el caos mismo, donde, manteniendo el combate, uno y otro logran danzar y disolverse en sus polos contrarios. Para el escuchar poético, en verdad, no importa el contenido de lo escuchado, en cuanto concepto a comunicar, codificable o transmisible; de importar algo, sólo importa el estar atento a la escucha, incluso, cuando el susurro de lo viniente no termine, ni tampoco cese, de llegar.

Mauricio Amar / Utopía

Filosofía, Política

El mundo que conocíamos se disuelve a gran velocidad sin que en el horizonte veamos esperanzas de un mundo más justo. La guerra a gran escala ha despertado nuevamente y, como deberíamos saberlo todos, la guerra es siempre el juego del capital. Como siempre, se trata de conseguir recursos para territorios del centro productivo de los últimos doscientos años que, sin embargo, debido a su propio proceso de aceleración del capitalismo, ahora devienen relativamente descentrados y con una hegemonía cuestionada. La promesa del mundo capitalista es hoy que no hay futuro, cuestión que, aunque no todos lo comprenden, hasta la deriva fascista de Europa lo intuye. Que no haya futuro significa que para la mayor parte del planeta lo que se avecina es la vida en territorios hostiles a ella, la propagación de diversas y desconocidas enfermedades pandémicas, enfrentamientos cada vez más intensos por asegurar los recursos naturales, lo que va de la mano con grandes oleadas migratorias y la instalación sobre los propios recursos de las corporaciones que hoy controlan los datos y la banca, que serán las únicas con capacidad militar. Esa imagen ciberpunk del mundo la imaginamos muchos, pero nuestra imaginación se ha construido con las películas y novelas de una industria cultural ligada a la propia acumulación de capital ¿podemos imaginar de otro modo? 

Tariq Anwar / Discontinuo, contingente, eventual

Estética, Filosofía

No puedo dejar de pensar en lo discontinuo. Lo contingente y discontinuo. Lo eventual, contingente y discontinuo. Lo que se va rápido. El agua corriendo, la espuma del mar rompiendo, el viento soplando, la manzana que como y está muy sabrosa. Visto desde un ángulo eterno, también las montañas. Cordones gigantes de tierra que creemos eternos, pero se mueven intensamente a velocidades imposibles de captar. Las piedras que están en jardín, parece que no se irán jamás, pero lo harán. Pienso en mi cuerpo que parece funcionar, pura contingencia, discontinuidad, un evento tan singular como efímero. Células naciendo y muriendo. Ya no soy el mismo de hace diez años. Siempre estuve naciendo y muriendo, como las bacterias que me permiten existir. Que nos las veo, pero que, menos mal, están allí. No están para mí, sólo están haciéndome, participando voluntaria o involuntariamente de una existencia contingente.

Ana María Simón Viñas / El devenir expresivo de la materia. Deleuze y el arte

Arte, Estética, Filosofía

En este artículo hemos intentado poner de relieve la íntima solidaridad que existe entre la ontología y la estética de Gilles Deleuze. La conexión entre ambas disciplinas es tan estrecha que resulta materialmente imposible aproximarse a la teoría del arte de Deleuze sin tener una clara comprensión de las nociones nucleares que integran su pensamiento. Los conceptos de Deleuze no son estáticos, sino móviles, lo que les permite variar de fisonomía a medida que se desplaza el horizonte de la investigación. Este es el motivo de que, en el proyecto del filósofo francés, la obra de arte reciba un tratamiento conceptual que es tributario de tesis elaboradas en el ámbito de la más rigurosa especulación ontológica. Deleuze concibe el arte como un antídoto contra las pasiones tristes de las que hablaba Spinoza, un revulsivo contra una Sociedad que asfixia la creatividad con sus clichés, un «paisaje» nuevo que solo podemos habitar a condición de despojarnos de nuestra pretendida identidad.

Julián Ferreyra / Hegel y Deleuze: filosofías de la naturaleza

Filosofía

Más allá de sus diferencias y tensiones conceptuales, Hegel y Deleuze comparten el esfuerzo por concebir una filosofía de la naturaleza que no se confunda con el conocimiento científico de sus épocas respectivas – con el cual sin embargo se relacionan. En este artículo, se toma como base el orden de exposición de la “física orgánica” en la Enciclopedia de las ciencias filosóficas de Hegel para ponerla en relación con tres capítulos de Mil Mesetas, de Deleuze y Guattari. Así la naturaleza geológica, la vegetal y la animal se confrontan respectivamente con “La geología de la moral”, el rizoma y los devenires-animales. El resultado, desde el estudio de Deleuze, es la posibilidad de encontrar, dentro de la caótica exposición de Mil mesetas, una determinación ontológica progresiva y una valorización de las formas existentes. Desde la interpretación de Hegel se podrá encontrar, dentro de la rígida estructura de la escala de la naturaleza, la estimación de lo anómalo y singular.

Matías Soich / Figuras del oriente en «Mil mesetas» y «¿Qué es la filosofía?»: del «I Ching» y el pintor-poeta chino al pensamiento por figuras y el devenir imperceptible

Filosofía

Este trabajo desarrolla algunas «figuras del Oriente» presentes en la obra de Deleuze y Guattari: en primer lugar, los hexagramas del Libro de los Cambios como un caso límite entre el pensamiento por figuras y el pensamiento por conceptos, y entre sabiduría y filosofía; en segundo lugar, los paisajes «típicamente» orientales y occidentales que pueblan Mil mesetas y ¿Qué es la filosofía?; por último, la figura del pintor–poeta chino como realizador del devenir–imperceptible. El objetivo es explorar las resonancias conceptuales entre ambos autoresy el pensamiento oriental, especialmente en cuanto a la articulación entre ontología y ética.