Carlos Flores Cancino / El cómplice del sistema es el enemigo. Sobre Escritos desde la tierra baldía de Idris Robinson

Filosofía, Política

Escritos desde la tierra baldía (Irrupción, 2025) de Idris Robinson —publicado recientemente en inglés bajo el título The revolt eclipses whatever the world has to offer (Semiotexte, 2025)—, es un libro que retoma el diálogo incómodo en torno a la revuelta como experiencia y apertura. Esta incomodidad o inadecuación, propia de las insurrecciones, es precisamente la fractura abierta en el seno de las sociedades occidentales. En este caso, en el corazón del imperio estadounidense, al interior de la wasteland americana, en pleno declive de la Pax Americana y un reacomodo del modelo de integración global del neoliberalismo.

Colapso y Desvío / Guerra civil global y el nuevo reparto del mundo: A propósito de Venezuela y Estados Unidos

Filosofía, Política

Se está hablando mucho de que nos encontramos en el principio de una nueva era, y aquella idea no es del todo errónea. Sin embargo, hoy no ha comenzado, como algunos se han atrevido a sugerir1. Estamos presenciando el fortalecimiento de las formas necropolíticas de operar de parte de las principales potencias del planeta. La intervención en Venezuela, (denominada Operation Absolute Resolve), es un importante paso en un proceso de reestructuración global, que toma forma a partir de la mitigación y sometimiento de las revueltas en el anterior ciclo de lucha (2019-2022), pero insistimos no es del todo novedoso, se trata de una misma tendencia a la barbarie civilizatoria que tiene como hitos anteriores los bombardeos israelíes en Medio Oriente y la guerra en Ucrania.

Las abstracciones sobre las que se sostiene la democracia-liberal de occidente se terminan de derrumbar al son de los bombardeos, ocupaciones territoriales y persecución política. La soberanía nacional, el derecho internacional y la separación de poderes se demuestran despreciables para el actual estadio del desarrollo capitalista. La casi ridícula pero consciente falta de diplomacia de Donald Trump, demuestra aquello. Y es que hoy al capitalismo ya no le importan las apariencias, el orden democrático rompe con sus ropajes ideológicos, y se muestra tal cual siempre fue como la persistencia de una violencia fundacional. La democracia fue impuesta en nuestro continente a base de plomo, saqueos y desapariciones forzadas, hoy con Venezuela lo volvemos a recordar.

Giorgio Agamben / Creer y no creer

Filosofía, Política

En 1973, escribiendo La convivialità, Illich preveía que la catástrofe del sistema industrial se convertiría en una crisis que inaugurararía una nueva época. «La parálisis sinérgica del sistema que lo alimentaba provocará el colapso general del modo de producción industrial… En muy poco tiempo la población perderá la confianza no solo en las instituciones dominantes, sino también en aquellas específicamente encargadas de gestionar la crisis. El poder, propio de las instituciones actuales, de definir valores (como la educación, la velocidad de movimiento, la salud, el bienestar, la información, etc.) se disolverá de golpe cuando se haga evidente su carácter ilusorio. Un acontecimiento imprevisible y quizás de poca importancia detonará la crisis, como el pánico de Wall Street que llevó a la Gran Depresión… De un día para otro, importantes instituciones perderán toda respetabilidad, cualquier legitimidad, junto con la reputación de servir al bien público».

Junípero Loyola / El Rey Lobo. Tel Aviv, Washington, Berlín y Santiago de Chile

Filosofía, Política

SEGUNDA PARTE. BERLÍN, SANTIAGO DE CHILE

La Fuerza Pública (…) representa la organización que el Estado se ha dado para el resguardo y defensa de su integridad física y moral y de su identidad histórico-cultural. (Augusto Pinochet)1

Esta lógica fascista, en sentido amplio, fue esencial en la filosofía esotérica del hitlerismo, a comienzos del siglo XX. La Sociedad Thule (Thule-Gesellschaft), un grupo ocultista alemán que en aquel entonces tuvo fuerte influjo sobre el nazismo, inseminaba la mitología de la “raza aria”, “quinta raza raíz descendiente de los atlantes” (una adaptación de la teosofía de Helena Blavatsky), así como el de la “patria hiperbórea” (Thule), que no era un lugar geográfico, sino un símbolo abstracto de pureza espiritual en el extremo norte del planeta. El racismo, además, se entendía no sólo desde la “ciencia de la raza” de la época, sino también desde la concepción de un “racismo esotérico”, según el cual el judío no era sólo un “enemigo racial” en sentido biológico-político, sino una “fuerza metafísica corruptora del espíritu ario” (antisemitismo esotérico): el judaísmo representaba la “contra-raza” que encarna el materialismo (apego a lo corporal, concreto), versus el espiritualismo ario (dedicado a símbolos abstractos: origen, destino, honor, espíritu). En consecuencia, el cuerpo judío —y luego el eslavo, gitano, no-heterosexual, comunista, discapacitado, etc.— era un obstáculo material (contaminación degenerativa física, estética, moral e intelectual) para la realización del símbolo abstracto y su teleología: la raza aria como realidad espiritual. Todo esto se alineó, por supuesto, desde fines de los años veinte, con la “metafísica de la sangre” de Alfred Rosenberg: la sangre como vehículo del alma racial. La sangre no sería un mero fluido biológico, sino un símbolo espiritual que porta el “alma étnica”, de modo que los cuerpos individuales sólo importan como portadores de esa sangre simbólica: como corolario, el sufrimiento corporal es irrelevante si sirve a la purificación de la sangre racial (símbolo abstracto). En efecto, las SS (Schutzstaffel, Escuadrón de Protección), bajo su aspecto de aparato policial-militar dirigido por Heinrich Himmler, funcionaba como “orden esotérica”, y tenía bajo su comando a la Ahnenerbe (Forschungsgemeinschaft Deutsches Ahnenerbe, Sociedad de Estudios de la Herencia Ancestral Alemana), que entre otras cosas buscaba vehementemente “artefactos simbólicos” (Santo Grial, Lanza de Longinos) para “activar el poder espiritual ario”. En el Castillo de Wewelsburg, en el norte del Estado federado alemán de Nordrhein-Westfalen, Himmler estableció un centro de rituales SS donde se practicaba una suerte de religión que reemplazaba al cristianismo (considerado “judaizado” por su compasión por los débiles), y, en ese contexto, los cuerpos de los oficiales SS eran vistos como “templos del espíritu ario”, mientras los cuerpos “inferiores” eran considerados descartables, sacrificables, matables impunemente.

Mauro Salazar J. / El abrazo de Managua. Kast sumido en la geopolítica trumpista

Filosofía, Política

«Allí está Alejandro, y Dionisio fiero, que hizo a Sicilia padecer años dolorosos. […] Toda la primera fosa, entre el arco y la roca, está llena de tiranos que se dieron a la sangre y al despojo.» (Inferno, Canto XII, 107-108, 103-105)

I.

Trump ha designado a los cárteles latinoamericanos como organizaciones terroristas extranjeras, y en ese gesto nominativo que pretende nombrar lo otro absoluto, se despliega una economía política cuyas consecuencias exceden con mucho el marco declarado del combate al narcotráfico. Lo que se presenta como guerra contra las drogas (sin negar su gravedad) es, en rigor, un dispositivo de reordenamiento hemisférico que encuentra en Chile, y específicamente en la figura de José Antonio Kast, su nodo de articulación más paradójico: el aliado que replica la retórica del amo sin convertirse jamás en su objeto, el subalterno que mimetiza el discurso securitario imperial para blindarse frente a él. Aquí yace el desfonde.

La democracia opera fundamentalmente como sistema inmunitario: régimen que protege a unos mediante la exposición galopante de otros. La inmunización de los cuerpos privilegiados exige, correlativamente, la producción incesante de una población expuesta, de una plebe cuya vida puede ser administrada, deportada, encarcelada o eliminada sin que tal operación constituya escándalo alguno para el orden vigente. La política trumpiana radicaliza esta lógica hasta su expresión más extrema: al declarar terroristas a los cárteles, habilita una zona de indistinción donde cualquier persona latinoamericana vinculada —aunque sea tangencialmente— a las redes del narcotráfico puede ser objeto de eliminación extrajudicial.

Mauro Salazar J. / Adiós a la biopolítica. Trump y la ruptura de la «guerra civil legal»

Filosofía, Política

«Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera gravemente dañada y comiencen a generar ganancias para el país.» Donald Trump, 3 de enero de 2026

I

El 3 de enero de 2026 no constituye simplemente una fecha en el calendario de las intervenciones hemisféricas. Bombardeo, captura, extracción, traslado: la secuencia marca una inflexión, si es que los acontecimientos aún marcan (trazan) algo en la saturación informativa que todo lo disuelve. Los dispositivos de gubernamentalidad que atraviesan el continente se reconfiguran; las relaciones entre Estado, crimen organizado y gestión de poblaciones mutan hacia formas que apenas comenzamos a entrever. La pregunta que esta escena obliga a formular excede lo coyuntural: ¿qué sucede con las categorías que usábamos para pensar el poder cuando un acontecimiento las desborda? Venezuela no es solo caso a analizar; es umbral que exige replantear los marcos mismos del análisis.

Las declaraciones de Trump en las últimas 72 horas resultan indescifrables desde el paradigma biopolítico. «Queremos el petróleo», «es un país muerto ahora mismo», «estamos a cargo», «el hemisferio es nuestro», «lo que necesitamos es acceso total». No hay aquí invocación de derechos humanos ni retórica de liberación democrática ni ficción jurídica que envuelva la apropiación. Hay enunciación directa del saqueo. La obscenidad no radica en el acto, pues la apropiación de recursos ha sido constante histórica del imperialismo, sino en la renuncia a la coartada. El cinismo se vuelve explícito; la ficción legal que Agamben describe como constitutiva del estado de excepción contemporáneo es abandonada.