Paloma Castillo / La izquierda que no quiere volver a enamorarse. Sobre la organización política como deuda con el futuro

Filosofía, Política

Hace unos días conversaba con Rafa Mondragón sobre estas cosas que me preocupan y que a veces sospecho que sólo me preocupan a mí —la organización, el partido, la militancia— y me dijo una frase que no se me fue más. La izquierda, dijo, tiene con la discusión sobre la organización la misma relación que alguien que tuvo una pareja muy mala y por eso ya no quiere volver a enamorarse. Me quedé con eso. Y al rato me quedé también con la trampa, que es la de todas las frases buenas: que una las quiere usar como conclusión cuando son solo el principio de un problema. (Eso último, lo de las frases buenas, también lo escribió Rafa en un texto del 2020. Se lo robo con crédito.)

Hay que tomárselo en serio, porque el desamor es real. No es un capricho, y no es —como a veces se dice con cierta soberbia— pura cobardía pequeñoburguesa. Hubo parejas malas de verdad. El siglo XX está lleno de partidos que prometieron emancipación y entregaron burocracia, comités centrales, alguna purga. Y más cerca, en Chile, pasó algo que ya conté en otra parte y no voy a repetir entero: la transición desmanteló por opción política la militancia que había sostenido la resistencia a la dictadura, y al mismo tiempo el modelo destruyó las condiciones donde esa militancia podía existir —la industria, los sindicatos, la población, los lugares físicos donde la gente simplemente se veía—. Las dos cosas a la vez. El miedo a volver a enamorarse no salió de la nada. Se aprendió.

Aldo Bombardiere Castro / Fascismo del nosotros. Ideas a partir de La religión de la muerte de Julio Cortés Morales

Filosofía, Política

Nota: El sábado 13 de junio los salones de La Cafebrería volvieron a acoger una sesión más del Seminario permanente “Pensar la revuelta”, organizado por el Movimiento de Izquierdas Órficas (MIO) y el Centro de Estudios de Pensamiento Iberoamericano (CEPIB). Dicha jornada, correspondiente a la tercera sesión del Seminario, rindió homenaje a la obra de Julio Cortés Morales, concentrando ponencias y comentarios críticos inspirados en distintas publicaciones del autor. El texto que figura a continuación -salvo leves modificaciones- fue escrito y leído con motivo de tal ocasión.

Aproximación

¿Cómo aproximarse al fascismo cuando éste ya está aquí? ¿Qué reparos, fortalezas o métodos cabría adoptar para acceder rigurosamente a un objeto de estudio que atraviesa subjetividades día a día? ¿Cuál es la importancia de hablar acerca de un movimiento múltiple y parasitario, de un movimiento que, siendo muchos movimientos, puede apostar tanto al statu quo como a la contrarrevolución, puede inspirarse tanto en el renacimiento del mito de la tierra como en las seducciones de un hipercapitalismo ilimitado y de un posthumanismo del perenne futuro? En suma, ¿qué hacer con el fascismo y con lo que él nos hace y no nos deja hacer?

Julio Cortés Morales responde estas preguntas de un solo plumazo: lo primero y más importante consiste en historizar al fascismo. Es decir, debemos escudriñarlo y exponerlo desde la misma historia desde la cual él nos asola. Cartografiar al fascismo significa combatirlo, contar con un contrapoder sobre él.

El pensamiento como bien común: Averroes contra la lógica de la soberanía. Entrevista especial con Rodrigo Karmy Bolton

Filosofía, Política

En Ficción de la razón reproducimos la entrevista realizada por Márcia Junges al filósofo Rodrigo Karmy Bolton. Publicada recientemente en portugués por el Instituto Humanitas UNISINOS.

IHU: En este año en que celebramos el 900 aniversario del nacimiento de Averroes, ¿qué aspectos de su obra considera más urgentes para comprender los dilemas políticos, culturales y religiosos del siglo XXI?

RK: Si por “urgencia” entendemos lo fundamental de un problema y no necesariamente el apuro impuesto por el tiempo cronológico, diría que, resulta urgente su teoría del intelecto y su concepción de la ilustración. Respecto de la primera, Averroes la formula en sus tres comentarios al De Anima de Aristóteles (el pequeño, medio y gran), pero es en el Gran Comentario al De Anima de Aristóteles donde funge la teoría de los dos sujetos para entender la cuestión gnoseológica: un primer sujeto (en el sentido aristotélico de “sustancia” –“ousía”) remite al “intelecto material” o “potencia del pensamiento” que Averroes lo entiende como una sustancia cosmológica que es separada de los cuerpos individuales, único para toda la especie y eterno como lo es el mundo; un segundo sujeto (ahora en cuanto “motor”) lo remite a la imaginación que pertenece a cada uno de los seres humanos y que funciona como la fuerza de singularización, es decir, el “motor” que, al igual que en el campo de los sentidos el sensible hace pasar al acto al sentido, la imaginación -la imagen, en particular- permite pasar al acto a los inteligibles. Gracias a la imaginación cada ser humano en particular podrá participar de la potencia común del intelecto que, como señalamos, está intrínsecamente “separada” respecto de los cuerpos. Al proponer la noción del intelecto separado, Averroes ofrece una noción materialista de la gnoseología en la medida que, en mi lectura, dicho intelecto será “material” no porque esté hecho de materia entendida como “sustrato” sino porque se despliega como un receptor, un lugar, un espacio no representable.

Carlos Henrickson / El don de la pregunta correcta

Filosofía, Política

Entre la multitud de intentos de comprender el estallido social de 2019, lo más valioso (más allá de la voluntad intelectual de lectura, que como todo lo hecho de palabras, tiende a ser gratuito) es ese mismo carácter de multitud, que demuestra la extrema resistencia que puso el acontecimiento para su comprensión. Acaso un relativo consenso (ya que la pretensión de que existió una organización y orientación definida aún ocupa una que otra cabeza medio vacía) es que el término más acogedor podía ser, más que el pesadamente metafórico estallido, el acostumbrado y más inmediato de revuelta (que de todos modos guarda su secreto).

La (re)vuelta del carnaval (Valparaíso: Agua Derramada, 2025), de Sergio Guerra (Santiago, 1989), no surge desde la conciencia limpia del académico que proyecta su palabra como lectura precisa y neutralizada por el acto hermenéutico: tiene un antecedente obligatorio en su novela Tracción a sangre (Valparaíso: Schwob, 2023). Ahí, en lo que constituía una proyección de la revuelta en un escenario alucinado y futurista, se planteaba ya lo inaprensible de esta para una conciencia racional, forzosamente instalada frente a ella -en este caso desde el lugar del lector-, y la posibilidad única de vivirla solo a través de la experiencia misma. Lo común se presentaba en el momento mismo de esa revuelta, “coordinada” desde una conciencia superior: el personaje de Eva, quien establece una red telepática que mantiene integrados a sus participantes. La propia estructura de la novela señalaba, de algún modo, el extremo carácter de acontecimiento, un evento que no se configura en un proceso ni define las reglas de lo que viene tras él; cito lo que escribí en su momento:

Mauro Salazar J. / IA de derechas. La captura algorítmica

Filosofía, Política

Hay una intuición que recorre el diagnóstico y que conviene elevar a tesis: la inteligencia artificial no es un instrumento neutro que la derecha radical sabría usar mejor, sino que su gestión misma constituye ya una «política de derechas». No se trata de que existan herramientas y de que unos las empleen con mayor destreza que otros, sino de que la arquitectura técnica que hoy organiza la atención, la conversación y el deseo está configurada, desde su diseño, para producir los efectos sobre los que la reacción contemporánea prospera. La distinción entre la técnica y su uso, que tranquilizaba al optimismo ilustrado, se desvanece: el medio no espera un contenido, lo impone, y lo que impone es la fractura, el sobresalto, la clausura del matiz. Por eso la pregunta no es cómo arrebatar a la reacción un arsenal que sería en sí inocente, sino cómo desmontar una infraestructura de redes cuya lógica de funcionamiento es, en sí misma, reacción vestida de anti-progresismo. Desmontar las infraestructuras de la ultraderecha es una tarea política, no técnica. Pero ello exige tomar partido, no administrar con pulcritud lo que ya está capturado.

Giorgio Agamben / El gobierno de la demencia

Filosofía, Política

¿Cómo explicar –o simplemente tratar de comprender– lo que está sucediendo en Estados Unidos? ¿Cómo dar razón del hecho – en apariencia realmente inexplicable – de que la nación que hasta ayer dominaba el mundo en la última década haya sido y esté todavía regida por un presidente técnicamente demente? Quizás la única respuesta posible es que Estados Unidos se encuentra en una situación histórica a la que solo la demencia es adecuada. Cuando un país alcanza el estadio último del desmoronamiento espiritual, ninguna decisión racional que intente hacerle frente es ya accesible. Solo se puede precipitar por todos los medios el colapso ya inevitable, y la demencia –real o simulada– es el instrumento de gobierno ciertamente más adecuado para tal fin.