Bräulio Rodrigues / Hegel ha muerto, y nosotros lo hemos matado

Filosofía, Política

Del sueño cosmista de conquistar la muerte y alcanzar las estrellas al desierto digital del capitalismo tardío: cómo la infraestructura algorítmica domesticó la negatividad y canceló la aceleración-izquierdista.

Esta intervención diagnostica la domesticación contemporánea de la negatividad crítica por parte de la infraestructura algorítmica. Traza una genealogía del impulso prometeico —desde el dogmatismo teológico del hegelianismo ruso del siglo XIX y el cosmismo de Nikolái Fiódorov hasta su monumentalización bajo el brutalismo soviético— para contrastarlo con la ingeniería fluida y predictiva del capitalismo tardío. En última instancia, investiga en qué se convierte el pensamiento cuando las grandes narrativas emancipatorias de la modernidad colapsan en la interfaz digital, localizando una forma residual y obstinada de negatividad en la propia incomodidad de nuestra realidad gestionada estadísticamente.

Mauro Salazar J. / Parásitos. La comunidad clausurada

Filosofía, Política

I. Lo que el establo sabe y la columna se niega a saber

Conviene comenzar por la biología, no porque ella ofrezca una metáfora amable, sino porque desmiente a la metáfora antes de que la política alcance a domesticarla. Cuando el asesor presidencial del gobierno entrante — Cristian Valezuela— escribió, en octubre de 2025, que el Estado chileno «no está enfermo: está podrido», que se había vuelto «un cuerpo hinchado, lleno de parásitos que viven de él, lo drenan y se reparten sus restos como si fuera un botín», no enunciaba un diagnóstico: ensayaba una condena. Creía que la palabra «parásito» nombraba sin resto lo que sobra, lo que extrae sin devolver, lo puramente sustractivo. Esa creencia es, justamente, lo que ninguna ecología seria sostiene, y conviene decirlo sin atenuantes: la metáfora descansa sobre una ignorancia que se disfraza de evidencia clínica.

Mauro Salazar J. / El libro: la hoguera administrada. Desmemoria en Chile

Filosofía, Política

Preámbulo: «A veces 100 millones, 500 millones, para una investigación que termina en un libro precioso, empastado, en la biblioteca. ¿Cuántos trabajos generó? Ninguno (…) Puede ser un gran estudio, pero no se tradujo en nada, en trabajo concreto para las personas.» José Antonio Kast, gira «Presidente Presente», Puerto Montt, mayo de 2026.

Esas palabras no son una opinión. Son una política. Cuando un jefe de Estado declara que el libro —ese libro «precioso, empastado, en la biblioteca»— no generó ningún trabajo concreto, no está pronunciando un juicio estético ni formulando una crítica al sistema universitario: está instaurando un régimen de valoración donde el agónico pensamiento crítico queda fuera de lo legítimamente financiable. La declaración toca al mismo tiempo la cultura, la universidad y el horizonte cognitivo de la ciudadanía. Son el mismo daño visto desde ángulos distintos.

DMPJ / Máquinas de Guerra Subterráneas: Deleuze-Guattari y el 7 de Octubre

Filosofía, Política

«A veces ven efectivamente algo que los otros no ven, pero otras veces solo ven en grado y no sirve para nada. Aunque son colaboradores de los proyectos de control más rígidos y crueles, ¿cómo no iban a sentir simpatía por la actividad subterránea que se les revela?» Deleuze & Guattari

«Un viajero escocés da fe de la atracción única por el poder del fuego, hablando después de que los rebeldes incendiaran el Ayuntamiento de París en mayo de 1871: ‘Nunca podría haber imaginado algo tan hermoso. Es magnífico. No negaré que la gente de la Comuna son bribones espantosos. ¡Pero qué artistas!’… la vitalidad se ha instalado en los llamados ‘barrios problemáticos'». El Comité Invisible

Cualquier intento occidental de filosofar desde la relativa seguridad de su escritorio u oficina sobre cualquier genocidio en curso en Gaza es una tarea que solo puede intentarse con el análisis más militante, ya que las realidades que enfrenta el pueblo palestino no pueden, de ninguna manera, ser simplemente ‘conceptualizadas’ o ‘teorizadas’ como un simple elemento de la filosofía política o la teoría crítica, sino solo como un proceso continuo de devenires-políticos… uno que exige la atención de cualquier esfuerzo praxeológico colectivizado formado contra las formulaciones molares y moleculares globalizadas del imperialismo, el capitalismo y el fascismo.

Julio Cortés Morales / Etnocaceristas: ¿populismo radical o postfascismo decolonial?

Filosofía, Política

Una forma extremadamente curiosa de llevar las posiciones “etnodiferencialistas” de la Nueva Derecha francesa1 al límite es la de los denominados “etnocaceristas” del Perú, creación de los Humala (Isaac y sus hijos Ollanta y Antauro) que condujo a la formación de un movimiento político integrado primeramente por militares; una curiosa variedad de populismo radical según algunos2, que a mi juicio bien podría ser considerada una forma de postfascismo andino.

Los etnocaceristas reivindican la “raza cobriza” (una de las cuatro que según ellos existen en el planeta, junto a la blanca, amarilla y negra), el Imperio Inca, al general Andrés Avelino Cáceres -héroe antichileno de la Guerra del Pacífico- y al gobierno militar del general Velasco Alvarado. El movimiento fue creado por Issac Humala, abogado que había militado en el Partido Comunista del Perú y luego en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, y sus hijos militares, Ollanta y Antauro, que en 1989 formaron el movimiento clandestino Militares Etnocaceristas (MEC). El objetivo del MEC era “estudiar la realidad peruana, la historia militar del país y su situación étnica, para elaborar una forma de lucha contra el terrorismo del Sendero Luminoso diferente de las brutales represiones ejercidas por las autoridades estatales, no sólo contra los senderistas sino también contra la población civil de los Andes”3. En el proceso los Humala fueron acuñando la idea de una revolución militar que arrebate el poder a los civiles occidentalizados, la que fueron fundiendo con la reivindicación de un nacionalismo étnico del Tahuantinsuyo.

Julio Cortés Morales / Vegan Reich: acerca de viejos y nuevos ecofascismos

Filosofía, Política

El tema del ecofascismo tiene una larguísima data, puesto que las preocupaciones conservacionistas y llamadas a un “retorno a la naturaleza” eran bastante usuales hace un siglo en diversos entornos, incluida la izquierda del movimiento obrero.

En ese contexto, varios fascismos, entre ellos el alemán, se caracterizaron precisamente por desarrollar una serie de rituales, discursos y prácticas ligados a su idea de “suelo y sangre”1.

Como ha explicado Mario Sobarzo en base a los trabajos de Adorno y Fromm, la nostalgia por la vieja comunidad perdida es parte importante de la ideología fascista, pues “la tendencia al sometimiento y aceptación del sadismo y otras formas de violencia física y psicológica que el fascismo habría incoado como doctrina y práctica social, tienen su origen en el temor del hombre moderno a la soledad e inseguridad que se habrían producido por las transformaciones socioeconómicas del capitalismo y el abandono del esquema de solidaridad medieval”. A su vez, Sobarzo identifica en esta “imagen idealizada de una comunidad perdida -el estado paradisíaco-” la base de “la aceptación burguesa de un sistema tan crítico a la burguesía misma, como es el fascismo”2.