Giorgio Agamben / Quem Deus vult perdere dementat

Filosofía, Política

Conviene reflexionar sobre un hecho tan increíble que se intenta a toda costa apartarlo, y es que el Estado que se declara el más poderoso del mundo lleva años gobernado por hombres que son técnicamente dementes. No se trata de dar así una forma extrema a un juicio político: que Trump —como sin duda Biden antes que él— deba ser considerado demente en el sentido patológico del término es una evidencia ya compartida por muchos psiquiatras, y que cualquiera que observe su modo de expresarse no puede dejar de compartir.Va de suyo que lo que aquí nos interesa no es el caso clínico de los individuos llamados Trump y Biden; más bien, la pregunta que no podemos dejar de plantearnos es: ¿cuál es el significado histórico del hecho de que un país como Estados Unidos —que en cierto modo está al frente de todo Occidente— sea gobernado por un enfermo mental? ¿Qué radical decadencia espiritual y moral, antes aún que política, puede haber conducido a una consecuencia extrema semejante?Que el destino de Occidente estuviera marcado por el nihilismo es algo que Nietzsche ya había diagnosticado hace más de un siglo junto con la muerte de Dios; pero que el nihilismo tuviera que adoptar la forma de la demencia no era algo descontado. Quizá sea de algún modo por compasión y piedad por lo que Dios, que quiere perder a Occidente, lo conduce a su fin no en la conciencia y la responsabilidad, sino en la inconsciencia y la locura.

Giorgio Agamben / El bastón y la mano

Filosofía, Política

«¿Se jactará acaso el hacha contra quien corta con ella, o la sierra se enorgullecerá contra quien la maneja? Como si el bastón quisiera dirigir a quien lo empuña, como si la vara quisiera levantar a quien no es de madera» (Isaías 10). Las palabras del profeta describen exactamente lo que hoy está ocurriendo. Los dispositivos tecnológicos son el bastón que pretende dirigir y, de hecho, dirige a quien lo maneja o, más bien, cree manejarlo. Y la inteligencia artificial aparece en el momento en que el hombre, ya incapaz de dominar las herramientas que él mismo ha creado, cae presa de lo que Günther Anders definió como la vergüenza prometeica y, renunciando a pensar, se somete al bastón que se le ha escapado de las manos.

Giorgio Agamben / Jefes de estado y asesinos

Política

Por primera vez en la historia vemos al jefe de un estado que se considera civilizado hablar abiertamente como un asesino, diciendo del líder religioso de un país que ha agredido: «lo mataremos», y de los habitantes de ese país: «los masacraremos». Ni Hitler ni Stalin hablaron jamás así. Y sin embargo, no solo este hombre no es acusado ni depuesto, sino que los jefes de estado de las llamadas democracias occidentales lo aprueban, aceptando implícitamente que los políticos se expresen hoy públicamente como quizás ni siquiera los asesinos se atreven a hacerlo entre ellos.

Giorgio Agamben / La vergüenza de Europa

Filosofía, Política

Un país ha sido atacado sin ninguna verdadera razón y a traición, mientras se fingía estar negociando, asesinando a su líder espiritual. La comunidad europea –o esa ilegítima organización que lleva este nombre– no solo no ha condenado una flagrante violación del derecho internacional, llevada a cabo por dos países que parecen haber perdido toda conciencia de sí mismos y toda responsabilidad, sino que ha ordenado al pueblo iraní que deje de defenderse.

Giorgio Agamben / Estado y terror

Filosofía, Política

¿Qué es un Estado que, ignorando toda forma de derecho, asesina metódicamente o secuestra a los jefes de los Estados que declara arbitrariamente enemigos? Y sin embargo, esto es lo que sucede con la aprobación o el silencio turbado de los países europeos. Esto significa que vivimos en un tiempo en el que el Estado ha arrojado sus máscaras jurídicas y actúa ya conforme a su verdadera naturaleza, que no es, en último análisis, sino el terror. Es probable, no obstante, que esta situación extrema lo sea literalmente, es decir, que la deposición de las máscaras coincida con aquel fin de la forma Estado sin el cual una nueva política no será posible.

Giorgio Agamben / La política en el tiempo de la imposibilidad de la política

Filosofía, Política

En la séptima carta, Platón vincula su decisión de consagrarse a la filosofía a las desastrosas condiciones políticas de la ciudad en la que vivía. Tras haber intentado de todas las formas participar en la vida pública, escribe, al final se dio cuenta de que todas las ciudades estaban políticamente corrompidas (kakos politeuontai) y se sintió entonces obligado a abandonar la política y a dedicarse a la filosofía.