Mauro Salazar J. / El abrazo de Managua. Kast sumido en la geopolítica trumpista

Filosofía, Política

«Allí está Alejandro, y Dionisio fiero, que hizo a Sicilia padecer años dolorosos. […] Toda la primera fosa, entre el arco y la roca, está llena de tiranos que se dieron a la sangre y al despojo.» (Inferno, Canto XII, 107-108, 103-105)

I.

Trump ha designado a los cárteles latinoamericanos como organizaciones terroristas extranjeras, y en ese gesto nominativo que pretende nombrar lo otro absoluto, se despliega una economía política cuyas consecuencias exceden con mucho el marco declarado del combate al narcotráfico. Lo que se presenta como guerra contra las drogas (sin negar su gravedad) es, en rigor, un dispositivo de reordenamiento hemisférico que encuentra en Chile, y específicamente en la figura de José Antonio Kast, su nodo de articulación más paradójico: el aliado que replica la retórica del amo sin convertirse jamás en su objeto, el subalterno que mimetiza el discurso securitario imperial para blindarse frente a él. Aquí yace el desfonde.

La democracia opera fundamentalmente como sistema inmunitario: régimen que protege a unos mediante la exposición galopante de otros. La inmunización de los cuerpos privilegiados exige, correlativamente, la producción incesante de una población expuesta, de una plebe cuya vida puede ser administrada, deportada, encarcelada o eliminada sin que tal operación constituya escándalo alguno para el orden vigente. La política trumpiana radicaliza esta lógica hasta su expresión más extrema: al declarar terroristas a los cárteles, habilita una zona de indistinción donde cualquier persona latinoamericana vinculada —aunque sea tangencialmente— a las redes del narcotráfico puede ser objeto de eliminación extrajudicial.

Gerardo Muñoz / Americanismo y muerte social: una postal

Filosofía, Política

“¿Hemos llegado?”, preguntaba en voz baja y con algo de inseguridad. “Qué va falta algo, queda cruzar toda Market Street hacia el río, ahí está Doremus, y para allá los contenedores”. Muy cerca de allí Delaney Hall, donde han detenido a cientos de inmigrantes indocumentados. Y hacia el norte en paralelo encontramos la Springfield Ave, la misma que en el verano de 1967 ardía por la notable insurrección afroamericana de Newark que dejó cientos de heridos y una docena de muertos. Hoy la Avenida Springfield corta en diagonal hacia el centro de Newark desde Vauxhall, y desemboca en una tienda de móviles T-Mobile con una horrorosa fachada rosada y negra. En la fría mañana de diciembre estas grandes avenidas siguen siendo pobladas por una alta demografía afroamericana, junto a los caribeños, principalmente dominicanos y puertorriqueños. Según el más reciente censo, alrededor del 57% de la población de Newark es afroamericana y el 47% vive bajo el nivel de pobreza liderando los renglones de la cifra promedio de todos los estados de la región.

Mauro Salazar J. / Adiós a la biopolítica. Trump y la ruptura de la «guerra civil legal»

Filosofía, Política

«Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera gravemente dañada y comiencen a generar ganancias para el país.» Donald Trump, 3 de enero de 2026

I

El 3 de enero de 2026 no constituye simplemente una fecha en el calendario de las intervenciones hemisféricas. Bombardeo, captura, extracción, traslado: la secuencia marca una inflexión, si es que los acontecimientos aún marcan (trazan) algo en la saturación informativa que todo lo disuelve. Los dispositivos de gubernamentalidad que atraviesan el continente se reconfiguran; las relaciones entre Estado, crimen organizado y gestión de poblaciones mutan hacia formas que apenas comenzamos a entrever. La pregunta que esta escena obliga a formular excede lo coyuntural: ¿qué sucede con las categorías que usábamos para pensar el poder cuando un acontecimiento las desborda? Venezuela no es solo caso a analizar; es umbral que exige replantear los marcos mismos del análisis.

Las declaraciones de Trump en las últimas 72 horas resultan indescifrables desde el paradigma biopolítico. «Queremos el petróleo», «es un país muerto ahora mismo», «estamos a cargo», «el hemisferio es nuestro», «lo que necesitamos es acceso total». No hay aquí invocación de derechos humanos ni retórica de liberación democrática ni ficción jurídica que envuelva la apropiación. Hay enunciación directa del saqueo. La obscenidad no radica en el acto, pues la apropiación de recursos ha sido constante histórica del imperialismo, sino en la renuncia a la coartada. El cinismo se vuelve explícito; la ficción legal que Agamben describe como constitutiva del estado de excepción contemporáneo es abandonada.

Junípero Loyola / El Rey Lobo. Tel Aviv, Washington, Berlín y Santiago de Chile

Filosofía, Política

PRIMERA PARTE. TEL AVIV, WASHINGTON

Los líderes de Israel son como lobos que devoran a su presa, derramando sangre, destruyendo vidas para conseguir ganancia ilegal. (Ezequiel 22:27)1

Desde hace unos cinco meses atrás he oído circular, entre una parte importante de la base de apoyo MAGA de Trump que son los conservadores protestantes, una suerte de doctrina teológica al uso popular: la del “rey lobo”. Trata de la figura de un líder terrible y violento, que se comporta como un “lobo”, pero que, a diferencia de los lobos normales, protege al rebaño y no lo ataca. Aunque se tratara de una figura cruel, implacable y pecadora, se trataría al mismo tiempo de un enviado de Dios para cumplir una misión que es más importante que sus pecados: Dios juzgará los pecados de Trump post mortem, pues su misión en vida —proteger al (“verdadero”) pueblo de los Estados Unidos y a la “civilización judeo-cristiana occidental”— es más importante que la purificación de sus propios pecados y la salvación de su alma. Este va a ser uno de esos nuevos viejos secretos juicios de la razón común, hoy algoritmados, por los que no va a ser precisamente este sector evangélico y sionista el que cuestione su apoyo a Trump por el caso Epstein, así como tampoco su apoyo al genocidio palestino perpetrado por el sionismo estatal israelí, pues son millones de cristianos que acogen la doctrina de que Israel es “el pueblo elegido” en un sentido que avala la excepcionalidad de un proyecto estatal-colonial etno-racial con garantía divina, nada menos.

Rodrigo Karmy Bolton / Materialismo expresivo. Una lectura para una izquierda de lo porvenir

Filosofía, Política

La derrota del progresismo a nivel mundial deja la cancha política abierta al neofascismo, pero, por otro lado, ofrece el esplendor de la invención para una izquierda (una izquierda de la izquierda) necesariamente porvenir. Se trata de una izquierda anti-capitalista que, en Chile, se traduciría en la forma de una impugnación radical al fantasma portaliano, dispositivo que codifica la política chilena a favor del poder oligárquico.

Un punto de partida para esta invención, puede residir en el pensamiento de Luis Emilio Recabarren. En particular, en su libro La Materia Eterna e Inteligente. Publicado en Buenos Aires durante el año 1917, sin saberlo, Recabarren retoma tópicos de cierta tradición filosófica judía y árabe que asumían la idea de que el intelecto era una sustancia impersonal y en común, cuestión que, con variaciones muy importantes, fue formulada en las filosofías de Averroes, David de Dinant o Siger de Brabante, Avicebrón, entre otros. Esa lectura que, por cierto, desafió en su momento a la Iglesia Católica al punto de que Tomás de Aquino sostuvo que Averroes era el “perverso deformador de Aristóteles”, posiblemente desemboca en Spinoza y su concepción de Dios entendido como Naturaleza. Recabarren, en la exigencia de formular una “perfecta ilustración” que desafíe la falsedad religiosa, vuelve sobre esa tradición oculta y, en contra de la de la Iglesia Católica, según la cual, el mundo habría sido creado ex—nihilo gracias a la prerrogativa jerárquica de la forma por sobre la materia, sostendrá que no hay forma por fuera de la materia sino que ésta no solo sería “eterna” (es decir, prescinde de un momento “creador”) sino que además, sería “inteligente” en la medida que tendría capacidad para autoorganizarse, singularizándose en los seres vivos y no vivos que conocemos.

Javier Agüero Águila / La izquierda y su invención anarquista ¿Es posible?

Filosofía, Política

Anarquismo y hegemonía

¿Es posible, en un país que ya no es asediado sino gobernado por la ultra derecha, encontrar en el anarquismo algunas pistas para una suerte de rehabilitación, posterior al necesario duelo, de la izquierda o lo que quedó de ella? ¿Cuán factible es leer en el anarquismo una potencia política real más allá de las caricaturas y entenderlo como una agencia real en la disputa por la hegemonía extraviada, perdida o colonizada por el neofascismo? La cuestión es seria, si los partidos tradicionales no oxigenan las arterias ni bombean nada a una izquierda en ruinas y solo se han limitado a construir coaliciones de ocasión con puros fines electorales ¿cómo hacer del anarquismo una forma de organización que responda a las múltiples alternancias políticas, movimientos contra-capital, comunidades anti-extrema derecha, en fin?

Cierto que esto parece utópico y se figura como un reflejo de lo imposible. Sin embargo, de manera incipiente, se cree, sería pensable una lectura anarquista que pueda reconectar con los olvidados del mundo y pensar, sino en un partido, en algo así como un movimiento anarquista disponible para entrar en la disputa y contraerse de esa pura especulación folclórica en la que ha sido dejado en cautiverio por el cómic de la historia.