hakim george / spectres

Sonido

¡Viernes de sonidos! En Ficción de la razón presentamos el álbum spectres de hakim george. En sus pistas desfilan variados espectros, formas inasibles y a menudo poco identificables, es decir, que ponen en cuestión cualquier noción de objeto sonoro. Pero este álbum gira en torno a una cuestión epocal. Dice hakim george:

Este es un tiempo de espectros, habitantes oníricos que sustentan la realidad. La IA, el metaverso y las plataformas digitales, son los medios con los que el poder corporativo ha asumido el gobierno del mundo y, a su vez, han creado un mundo nuevo que no tiene horizonte. El futuro es la muerte del planeta, salvo que arrebatemos a los espectros algo que podríamos llamar una «genuina espectralidad», porque mientras los espectros corporativos encienden las luces del planeta sin dejar lugar a lo invisible, la vida, si ha de sobrevivir, debe encontrar la oscuridad, el hiato que une y separa las cosas, la opacidad en la que es posible el pensamiento.

No es casualidad que el genocidio en Palestina sea llevado a cabo con IA. Tampoco lo es el hecho de que sea visto como un espectáculo por las masas. La humanidad es capaz de presenciar su propia destrucción como un espectáculo, decía Benjamin. Pues bueno, ahora que ese espectáculo ilumina absolutamente todo, es nuestra tarea política aprender a ver sombras, donde se esconden los paisajes que el poder no ha logrado capturar. 

Pues bien, a escuchar.

Tariq Anwar / No incendiará a los otros quien no arde él mismo

Filosofía, Política

El fascismo no consiste simplemente en el dominio de las masas a través de la violencia o la ideología, sino ante todo en la producción meticulosa de un encantamiento colectivo. Su particularidad más inquietante no es el control que ejerce, sino la perfección casi litúrgica de las técnicas a través de las cuales genera fascinación. Y sin embargo, precisamente en esta perfección se esconde su secreto más oscuro. Ya Quintiliano, en sus Institutiones Oratoriae, había captado la esencia de todo dispositivo de poder que opera a través de la palabra: el orador no puede incendiar a los otros si no arde él mismo. «No incendiará a los otros quien no arde él mismo» (VI, 2, 26-27). Pero lo que el rétor romano presentaba como una regla del arte oratoria – esta necesidad de que el hablante produzca en sí mismo el afecto que quiere transmitir – se vuelve en el fascismo algo más siniestro: una zona indistinta en la que la ficción y la autenticidad, la máscara y el rostro se confunden irremediablemente.

Juan Manuel Rivas / Dispositivo para la memoria: «Pez Suelto» de David Aránguiz Mardones

Poesía

Por lo general, el primer poemario se convierte en la declaración de principios de alguien que ha encontrado una voz en la palabra. El texto poético como una fotografía captura un momento de la vida del poeta y lo deja plasmado en el verso. En el caso, de David Aránguiz Mardones (1990), su primera obra funciona más bien como un telón exquisito donde el creador vuelca todo su acervo cultural y poético recopilado por años tanto en la academia como en su labor de docente e investigador. De tal suerte, este quehacer muta en un depurado artefacto de resistencia, es así que, “Pez Suelto” (Libros del Pez Espiral, 2024) exhibe una pátina alegórica en sus versos que abraza a cada momento el concepto de sincretismo, pero no comulga con la civilidad del concepto sino al contrario reniega al oponerse al orden establecido en la historia de Chile: patriarcal, clerical, racista y clasista que se gestó con los años como un verdadero imbunche.

Mauricio Amar / Gaza y el derecho internacional

Política

¿Cómo es posible que nos encontremos en esta situación? Israel ha ido preparando con diferentes estrategias una Solución Final para los palestinos de Gaza. En el camino, el derecho internacional se ha develado una pantomima. ¿Siempre fue así? Quiero decir, los que habíamos criticado abiertamente y de diferentes formas el orden instaurado por la segunda guerra mundial ¿no guardábamos acaso una secreta esperanza en que en caso de un genocidio, ya inevitablemente transmitido en directo, iba a funcionar algo (d)el derecho internacional? ¿Por qué esa secreta esperanza si, al fin y al cabo ese mismo derecho había creado al Estado de Israel en 1948, y luego ineficientemente había condenado varias veces la violencia de su actuar colonial sin que Israel parara por un segundo la construcción de asentamientos, muros, carreteras segregadas e incluso había llevado a cabo varios bombardeos contra la población civil? ¿En qué diablos radicaba esta secreta esperanza? Por supuesto habrá quien nunca lo aceptará y dirá «siempre lo supe», pero cuando comenzó el genocidio, la demanda impuesta por Sudáfrica en la Corte Internacional de Justicia ¿no hizo titubear aunque sea un poco ese «siempre lo supe»?

Stefano Bottero / Recitar lo inútil. Herencia del pensamiento y de la palabra nihilista en los días del genocidio palestino

Filosofía, Política

La reflexión sobre el genocidio en curso en Gaza abre un enjambre de posibilidades verbales y de toma de palabra. Así como el Shemá Israel recita: «habla de ello en casa, / cuando camines por la calle, / cuando te acuestes y te levantes», en los días en que las imágenes de la masacre superan la censura sionista y nos alcanzan, así se plantea a la persona el problema de qué palabras usar, cuándo hablar de ello. Este artículo nace del sentido de impotencia que percibe su autor para decir otra cosa que no sea esto, frente al violento mutismo que el horror del exterminio instila, o busca implícitamente imponer, en quienes lo presencian. Nace imaginando que tanto este sentido de impotencia como este sentido de imposición tienen hoy una naturaleza compartida – colectiva.

Francisco Albornoz / Para un saber de los artefactos

Estética, Filosofía, Política

Sobre Artefactualidad de las imágenes de Alejandra Castillo

En su último libro publicado, Artefactualidad de las imágenes, (Palinodia 2025), Alejandra Castillo se pregunta –o también, continúa preguntándose– por el modo de visibilidad de nuestro momento político, social y cultural, y encuadra su mirada en un orden que, desde comienzos del siglo veinte, ha transitado desde una configuración organizada en torno a la letra hacia un orden que parece describir con claridad a nuestro tiempo, el orden de la imagen.

Desde el neologismo del título de la obra –artefactualidad– se percibe una investigación en curso que busca y propone sus propios instrumentos de expresión del pensamiento que intenta sintetizar.