Aldo Bombardiere Castro / Visibilización: cinco notas sobre Palestina

Filosofía, Política

Siempre pensé que Israel controlaba Gaza-Palestina, pero en realidad Israel controla a todos los países excepto Gaza-Palestina. Motaz Azaiza, reportero de UNRWAD

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¿Qué es Gaza? ¿Una cárcel cercada por la figura de una franja? No. Gaza es peor que una cárcel. En las cárceles los prisioneros poseen un estatuto jurídico mínimo, lo cual significa que, de algún modo, son reconocidos en cuanto sujetos de derecho. Gaza, en cambio, constituye un campo de concentración a tajo abierto: el modo de regulación jurídica que impera sobre sus habitantes se determina, en última instancia, a partir del arbitrio del Estado de Israel. En una palabra, Gaza se trata de una tierra donde el pueblo palestino desarrolla su vida bajo un sistema colonial caracterizado por un estado de excepción hecho regla. Gaza es peor que una cárcel: lo que sucede en Gaza no tiene nombre.

Mariana Carrizo / Una analítica del poder desde el Sur Global: los aportes de Achille Mbembe para una genealogía situada del racismo

Filosofía, Política

El presente artículo partió de las siguientes inquietudes: ¿qué tipos de estrategias de poder son puestas en marcha en la actual fase del capitalismo en pos de la «gestión» de los cuerpos? (Foucault, 2007) Estas estrategias ¿asumen características peculiares en contextos geopolíticos periferializados, en el denominado “Sur Global”? (Santos, 2010; 2014) ¿Es posible que en tales espacios la clave de la peculiaridad se encuentre en la conjunción entre las nociones de poder, vida-muerte, y raza? ¿Será conveniente, por tanto, al modo de una genealogía, partir por indagar en las condiciones que hicieron posible la emergencia de los procesos de racialización en el pasado colonial?

Andrew Haas / ¿Qué es justicia?

Filosofía, Política

Fuente: thephilosophicalsalon.com

Cuando George Floyd fue asesinado, empecé a enseñar Espectros de Marx, de Derrida. Puede parecer una elección extraña, pero el texto nos permitió plantear tres cuestiones sobre la justicia, sobre todo si lo más chocante de un hecho tan chocante es que no es tan chocante.

En primer lugar, ¿cómo podemos tomar una protesta bajo el lema «Sin justicia, no hay paz»? Segundo, ¿cómo podemos escuchar las palabras de Floyd: «No puedo respirar»? En tercer lugar, ¿cómo podemos entender su llamada final a su «Mamá»?

La primera pregunta nos permite ver que «No justice-No peace» podría significar que hasta que no nos den justicia, no habrá paz. Por tanto, si nos das justicia, te daremos paz. Porque, esta es la comprensión tradicional de la justicia como venganza o retribución, el intercambio igual o equivalente de un ojo por un ojo, o un ojo por una pena justa, es decir, la satisfacción de la corrección de un mal, que reequilibra la balanza, rearmoniza la sociedad, pone un mundo desajustado de forma segura de acuerdo con la ley.

Sergio Villalobos-Ruminott / La opacidad de lo moderno. Bolívar Echeverría y el engendro barroco

Filosofía, Política

El monstruo mestizo ha tenido a su cargo el dinamismo de la historia de la cultura; ha transitado siempre, de ser primero despreciado como una malformación, a ser finalmente consagrado como modelo clásico. Sólo que esta secuencia, que en épocas premodernas sucedía en escenarios acotados y en un ritmo tan lento que ocultaba su contingencia y llevaba a que se lo creyera único y definitivo, tiene lugar ahora –en medio de la gravitación generalizada que nos lleva a todos más allá de la modernidad— como un proceso abierto al escenario mundial y a la intervención de otros procesos similares. El monstruo mestizo aparece ahora, en cada caso, combinando su singularidad con otras, alterando sus contenidos a medio camino y cambiando el ritmo de su ciclo; está integrado en una historia global de diversificación, sobre un piso que no tiene ya, como antes, la solidez de un territorio, sino la inestabilidad de las aguas de un río que no se sabe a dónde lleva.

          Bolívar Echeverría, Ziranda

I. – Actualidad de un pensador intempestivo

El lamentable deceso de Bolívar Echeverría el año 2010 ha producido, de manera esperable, una revisión de su obra y una ponderación de sus contribuciones a los debates políticos y culturales a nivel regional.[1] Dicha revisión, todavía en curso, además de necesaria no debería conformarse con el establecimiento de sus obras completas o con la ordenación de sus intensidades e intereses. Se trata de una tarea mayor que consiste en entreverarse con un trabajo intelectual y crítico singular cuya pertinencia es innegable. En vez de hacer ingresar su nombre al panteón de “nuestros clásicos”, quizás sea mejor reparar en que su pensamiento todavía se nos ofrece como una interrogación de nuestra misma actualidad, sobre todo cuando aquello que caracteriza a esta actualidad es la brutal intensificación de una serie de procesos de devastación ya pensados por el mismo Echeverría. Habría que leerle entonces como nuestro contemporáneo, esto es, no como un pensador limitado a pensar la consabida condición periférica de la modernidad latinoamericana, sino como un pensador abocado a desentrañar las dinámicas profundas que estructuran el mundo neoliberal y globalizado en el que estamos domiciliados.[2]

Emilio Gardini / El respiro de la revuelta

Filosofía, Política

¿Estamos seguros de que está en el proyecto de la sociedad democrática contemporánea eliminar la opresión en nombre de la justicia social? Y si no es así – como parece ser el caso cuando consideramos cómo murió George Floyd en Minneapolis, y muchos como él en el pasado – ¿qué significado tiene la violencia ejercida a través del aparato estatal?

Massimo Riva / La biopolítica de la muerte

Filosofía, Política
«Ahora debemos ocuparnos de la juventud y la vejez. Y probablemente tenemos que establecer las causas de la respiración, porque en algunos casos la vida y su opuesto depende de ella.»
(Aristóteles, De Respiratione Περὶ ἀναπνοῆς)

«Eventualmente se encontrará una vacuna para el Coronavirus, pero los negros seguirán esperando la cura para el racismo».
(Roxane Gay, New York Times, 30 de mayo de 2020)

«No puedo respirar. No puedo respirar».
(George Floyd, Minneapolis, y manifestantes en toda América, mayo de 2020)

 

Las últimas palabras de George Floyd, linchado por cuatro policías en un aparcamiento de Minneapolis en el Covid Times, resumen el significado del título que di a estas breves notas. Según Demócrito de Abdera, citado por Aristóteles, el resultado de la respiración es evitar que el alma sea expulsada del cuerpo: en las circunstancias actuales, que corren el riesgo de privarnos literalmente de oxígeno, parece tanto más necesario hacer una respiración colectiva para no perder el alma (cualquiera que sea el sentido que se le quiera dar a esta palabra, es sinónimo de vida).