Aldo Bombardiere Castro / Segunda divagación sobre la poesía en tiempos de catástrofe: Transparencia

Estética, Filosofía, Poesía, Política

El mundo aparece transparente. Pero cuidado: no es que el mundo parezca transparente, sino que, en su aparecer, se muestra así, supuestamente sin mediaciones. Sólo gracias a tal concepción afincada en la idea del transparente darse del mundo ante nuestra consciencia, el capitalismo cibernético es capaz de presumir del éxito ejercido por su propio proceso de absorción y abstracción de la vida, dando fruto a una lengua des-potenciada hasta su mínima expresión: la informática datificación de la transparencia.

En efecto, la empresa del capital cibernético consiste en asignar a los fenómenos la irrefutable univocidad de los datos. Las cosas, los horizontes, las experiencias mundanas, hoy han dejado de hacer resonar los ecos de su murmullo opaco y ambiguo en nuestros oídos. Al contrario, el capital cibernético se jacta de barajar los datos, y con ello de moldear y supeditar nuestra experiencia y afectos a la frenética velocidad de los flujos financieros; ostenta de su éxito a la hora de cifrar y recombinar innumerables cadenas de significantes neuronales, carentes de pensamiento, sobreabundantes de estimulación y anestésicos de la sensibilidad, absorbiendo, así, no sólo el mundo en códigos, sino también nuestra experiencia en su envolvente vacuidad. Con ello, reconduce el multiforme, proliferante y atonal caudal de la vida hacia un reseco estanque de datos veloces pero monocordes, de representaciones seductoras pero planas; estanque desprovisto de la tesitura y vibratos, de los ritmos, danzas y contradanzas, incluso inalterado frente a los gritos de quienes nos ahogamos en su solipsista y desértica lisura. El lenguaje del capital cibernético, con su clichés e imágenes sin imaginación ni demora, se trata de una máscara que, sin embargo, se nos presenta en como retrato y genuina -aunque precaria- narración descriptiva del mundo.

Francisco de León / Miradas cotidianas

Estética, Filosofía, Política

Si bien en un importante texto titulado Storytelling, Christian Salmon había estudiado analizado el uso de técnicas narrativas surgidas de lo discursos empresariales y de management para apuntalar y hasta controlar la opinión pública a través de lo que llama “universos narrativos” (que en mucho se parecen a aquellos empleados para posicionar una marca en el mercado), en su más reciente La era del enfrentamiento, afirma que a partir de la aparición de los nuevos medios, controlados por las temibles GAFAM (Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft) se ha llegado a un punto en el cual se vuelve imposible narrar, pues dichas en estas empresas han creado un entorno que le quita la complejidad al mundo, a nuestra experiencia, más bien, del mismo, pues nos arrebatan las pasiones, controlan los deseos, y, sobre todo, indican los caminos que hay que seguir, los recorridos y claves necesarios para interactuar con la realidad y con los otros. Se trata de un hábitat del que desaparece la intimidad y al que se le asignan una serie de formatos y fórmulas bajo las cuales se presentará cualquier dejo de la propia subjetividad. Se trata de un reino, lo define Salmon, en el que no existen los relatos:

Elena Lo Giudice / Cuando el yo se convierte en dato. Visibilidad, ansiedad y subjetividad en la era digital

Estética, Filosofía, Política

Vivimos en un tiempo en el que el sufrimiento psíquico se manifiesta como una epidemia silenciosa y difusa, sobre todo entre las nuevas generaciones. Ansiedad, pánico, depresión, soledad y dependencia de las redes sociales ya no son vivencias marginales o puramente clínicas, sino experiencias generalizadas que revelan un malestar sistémico, profundamente arraigado en las estructuras económicas, culturales y tecnológicas de nuestra época.

Quisiéramos aquí analizar críticamente el entrelazamiento entre capitalismo neoliberal, sociedad del rendimiento y crisis de la subjetividad contemporánea, con especial atención a los efectos sobre la salud mental de los jóvenes. Se trata también de dar voz a preguntas nacidas de una experiencia generacional compartida: la de una generación por un lado solicitada incesantemente al rendimiento, y por otro a la que se le ofrecen cada vez menos espacios reales de sentido, solidaridad y cuidado.

Georges-Louis Gunther / De un instante a otro. El instante noopolítico como captura del instante mesiánico

Estética, Filosofía, Política

En una de sus célebres Tesis sobre el concepto de historia, Walter Benjamin evoca el instante mesiánico, segundo cualquiera, «puerta estrecha por la que podía pasar el Mesías», y contrapone dos tiempos: el tiempo del judaísmo y el tiempo del progreso, «homogéneo y vacío» que, por ser transparente, prohíbe toda irrupción, todo surgimiento, todo acontecimiento. Quisiera intentar aquí, tomando prestado un concepto propuesto recientemente, mostrar que nuestra época se caracteriza por el inesperado matrimonio entre instante mesiánico y tiempo homogéneo y vacío; dicho de otro modo, que, entre sus numerosas proezas, la civilización, o el Capitalismo —las divergencias taxonómicas son superfluas—, ha logrado abortar las potencialidades revolucionarias del instante mesiánico reintegrándolo en el dispositivo global, cuando precisamente Benjamin lo concebía como aquello que le es irreductible. Propongo llamar a ese instante instante noopolitico, en referencia al noo‑poder tal como Balise ouvrante lo ha teorizado recientemente [1]. Al reemplazar la espera mesiánica o revolucionaria por una espera noopolítica, el dispositivo global produce, con la mayor eficacia, su desactivación.

Aldo Bombardiere Castro / Divagaciones: La espera azul (o sobre una fotografía encontrada al pasar)

Estética, Filosofía

No es arte. Tampoco importa mucho el lugar donde haya sido tomada. Esta fotografía fue encontrada al pasar. No importa la fecha ni la firma de la mano que la ha eternizado. La soledad no conoce propietario. Quizás sólo importe el azul. La luz, el grano y la montaña. Porque sobre ese techo de zinc, y entre los innumerables desencajes de maderas azuladas, la historia de la galaxia equilibra su lento pasar.

El conjunto sopla levemente su rostro frente al nuestro. Una invencible combinación de reposo y eternidad mece el ritmo circular de la escena (los griegos ya sabían que el único movimiento eterno es el circular). Cuando yacemos ante ella declina todo deseo. Nada parece obligarnos a hacer algo; al contrario, en el destello de un segundo, el tiempo ha sido curado de la partición de los siglos. El universo ha de encajar en el silencio de ese instante. Porque en esta imagen resuena el misticismo de lo intraducible: la voz de un origen que no exige ser venerado, el último vestigio de un origen que ni siquiera requiere haber existido. Pero, aunque sea cierto que en ella nada parece obligarnos a hacer algo, sin embargo, algo nos obliga a hacerlo. Como el consejo familiar de un amigo que nos visita tras su muerte, estamos obligados a escuchar su silencio: la finitud y el futuro de nuestra ausencia. tal vez, sea la única sabiduría; la de escuchar la respiración de su último consejo.

Tariq Anwar / Hoy, la forma

Estética, Filosofía, Política

Aunque nos parezca una ambición desmedida —y en efecto lo es—, aunque se nos repita que “no estamos preparados” para pensarla y aunque sepamos de antemano que nuestro pensamiento llega siempre tarde a aquello que pretende comprender, lo único que hoy, cuando todo parece precipitarse, merece ser pensado es la forma. No la forma como ídolo último, no la forma de las formas que vendría a garantizarnos una verdad, sino la forma en el único sentido que no se deja capturar por una definición: como formación, como formándose. Y es en este punto donde la forma revela su vínculo inseparable con la imaginación y con el poder, con la vida y con la muerte, con el lugar y con la utopía.

Porque la forma no es un contorno quieto que delimita una sustancia: es el choque mismo de fuerzas que se delimitan al chocar. Intensidades, volúmenes, ritmos: lo que se expande y lo que se pliega; lo que se ama y lo que se muerde; lo que se sostiene y lo que se quiebra; lo que se vuelve abstracto y, por esa abstracción, queda subsumido en una figura que se pretende neutral. Si hay una ilusión constante del pensamiento occidental, es creer que primero existe “algo” y luego su forma; pero quizá ocurre lo contrario: sólo hay algo en la medida en que hay una cierta manera de formarse, un cierto estilo de aparecer, una cierta economía de lo visible y lo invisible.