En una de sus célebres Tesis sobre el concepto de historia, Walter Benjamin evoca el instante mesiánico, segundo cualquiera, «puerta estrecha por la que podía pasar el Mesías», y contrapone dos tiempos: el tiempo del judaísmo y el tiempo del progreso, «homogéneo y vacío» que, por ser transparente, prohíbe toda irrupción, todo surgimiento, todo acontecimiento. Quisiera intentar aquí, tomando prestado un concepto propuesto recientemente, mostrar que nuestra época se caracteriza por el inesperado matrimonio entre instante mesiánico y tiempo homogéneo y vacío; dicho de otro modo, que, entre sus numerosas proezas, la civilización, o el Capitalismo —las divergencias taxonómicas son superfluas—, ha logrado abortar las potencialidades revolucionarias del instante mesiánico reintegrándolo en el dispositivo global, cuando precisamente Benjamin lo concebía como aquello que le es irreductible. Propongo llamar a ese instante instante noopolitico, en referencia al noo‑poder tal como Balise ouvrante lo ha teorizado recientemente [1]. Al reemplazar la espera mesiánica o revolucionaria por una espera noopolítica, el dispositivo global produce, con la mayor eficacia, su desactivación.
Estética
Aldo Bombardiere Castro / Divagaciones: La espera azul (o sobre una fotografía encontrada al pasar)
Estética, FilosofíaNo es arte. Tampoco importa mucho el lugar donde haya sido tomada. Esta fotografía fue encontrada al pasar. No importa la fecha ni la firma de la mano que la ha eternizado. La soledad no conoce propietario. Quizás sólo importe el azul. La luz, el grano y la montaña. Porque sobre ese techo de zinc, y entre los innumerables desencajes de maderas azuladas, la historia de la galaxia equilibra su lento pasar.
El conjunto sopla levemente su rostro frente al nuestro. Una invencible combinación de reposo y eternidad mece el ritmo circular de la escena (los griegos ya sabían que el único movimiento eterno es el circular). Cuando yacemos ante ella declina todo deseo. Nada parece obligarnos a hacer algo; al contrario, en el destello de un segundo, el tiempo ha sido curado de la partición de los siglos. El universo ha de encajar en el silencio de ese instante. Porque en esta imagen resuena el misticismo de lo intraducible: la voz de un origen que no exige ser venerado, el último vestigio de un origen que ni siquiera requiere haber existido. Pero, aunque sea cierto que en ella nada parece obligarnos a hacer algo, sin embargo, algo nos obliga a hacerlo. Como el consejo familiar de un amigo que nos visita tras su muerte, estamos obligados a escuchar su silencio: la finitud y el futuro de nuestra ausencia. tal vez, sea la única sabiduría; la de escuchar la respiración de su último consejo.
Tariq Anwar / Hoy, la forma
Estética, Filosofía, PolíticaAunque nos parezca una ambición desmedida —y en efecto lo es—, aunque se nos repita que “no estamos preparados” para pensarla y aunque sepamos de antemano que nuestro pensamiento llega siempre tarde a aquello que pretende comprender, lo único que hoy, cuando todo parece precipitarse, merece ser pensado es la forma. No la forma como ídolo último, no la forma de las formas que vendría a garantizarnos una verdad, sino la forma en el único sentido que no se deja capturar por una definición: como formación, como formándose. Y es en este punto donde la forma revela su vínculo inseparable con la imaginación y con el poder, con la vida y con la muerte, con el lugar y con la utopía.
Porque la forma no es un contorno quieto que delimita una sustancia: es el choque mismo de fuerzas que se delimitan al chocar. Intensidades, volúmenes, ritmos: lo que se expande y lo que se pliega; lo que se ama y lo que se muerde; lo que se sostiene y lo que se quiebra; lo que se vuelve abstracto y, por esa abstracción, queda subsumido en una figura que se pretende neutral. Si hay una ilusión constante del pensamiento occidental, es creer que primero existe “algo” y luego su forma; pero quizá ocurre lo contrario: sólo hay algo en la medida en que hay una cierta manera de formarse, un cierto estilo de aparecer, una cierta economía de lo visible y lo invisible.
Miguel Ángel Hermosilla / Sobre Artefactualidad de las imágenes de Alejandra Castillo
Estética, Filosofía, PolíticaGuerra al capital.
Bella rebelión.
La Fulminante.
Nadia Granados, artista visual colombiana.
El libro de Alejandra Castillo, Artefactualidad de las imágenes (Editorial Palinodia), está construido desde una razón critica que interpela en cada momento de su escritura el diseño androcéntrico, constitutivo de la republica masculina y su orden patriarcal.
En necesario señalar que una lectura concentrada de Artefactualidad de las imágenes, nos remite, inmediatamente a un dialogo intertextual con el corpus escritural de Alejandra Castillo, vale decir, nos envía a pensar en conjunto el despliegue categorial del texto, en un ejercicio de rizoma de la lengua, con los otros momentos escriturales de la crítica que Alejandra desarrolla para desactivar el canon de la “ monosexualidad fálica” y el imaginario edípico de la filosofía del padre; “Matrix”. El género de la filosofía, “Imagen stasis”, y el más reciente, “Antropoceno como fin de diseño”, acompañan la potencia dislocante de “Artefactualidad de las imágenes”, que arremete problematizando las distintas descripciones que los dispositivos de la letra y las imágenes han venido visibilizando como verosímil de la corpo-política convencional y del propio cuerpo heteronormado de la mujer- madre, inscrito en el diseño dominante del dispositivo género y su orden represivo.
Federico Ferrari / Ciega esperanza
Estética, Filosofía, PolíticaLa iconolatría contemporánea impregna cada sector de la vida. El mundo es permanentemente observado, escrutado, espiado y transformado en imagen. Tenemos imágenes de cada cosa, de cada aspecto de la existencia, de cada individuo singular. Podemos ver imágenes de los miembros de una tribu amazónica que nunca ha entrado en contacto con la civilización (imágenes obtenidas con una «cámara trampa»). Podemos desplazarnos en nuestras pantallas por fotografías tomadas por robots en los planetas más remotos. Y, además, podemos observar imágenes satelitales de las masacres perpetradas en cada rincón del planeta. Nos hemos convertido en el ojo de Dios. Cada uno de nosotros se ha convertido en ese ojo.
La técnica contemporánea es, de hecho, la realización del sueño religioso monoteísta. Encarna la pretensión de controlar el mundo mediante una mirada de sobrevuelo. Pero esta mirada desde lo alto, más aún, desde el punto de vista del Altísimo, choca, exactamente como chocan con ella todas las religiones testamentarias, con la constatación de una impotencia profunda, con una imposibilidad de intervención sobre el conjunto del mundo, sobre la humanidad en su totalidad. Una vez vista toda la injusticia de lo creado surge, de hecho, solo la imposibilidad de ponerle remedio. Esta es la realidad histórica de todos los monoteísmos: la reiterada traición de la promesa de redención.
Julio Cortés Morales / La pulsión fascista del rock: algunos comentarios sobre la estética del black metal
Estética, Filosofía, Política“En efecto, nada de esto significa que los fascistas se hallen incapacitados de experimentar la belleza, los arrobamientos y asombros. Más bien, lo que hace el fascismo es capturar esa experiencia, buscar enclaustrarla entre sus coordenadas, reducirla al museo de una memoria permanente y siempre disponible a su reproducción: petrificarla y monumentalizarla para seguro goce de la propia voluntad del hombre a dejarse hechizar” (Aldo Bombardiere, (Des)fascistización: sensibilidad, captura y resplandores).
1.- Recuerdo haber leído en la revista Bardo Methodology una entrevista a un integrante de la banda Abigor (veteranos del black metal austríaco)1, que en una parte destacaba algo así como que el black metal (o BM) se asocia a muerte y homicidios en base a un par de suicidios y asesinatos que se produjeron en Escandinavia a inicios de los 90, lo cual era una proporción de violencia homicida bastante baja en comparación, digamos, al gangsta rap y la cantidad cercana al centenar de muertos que ha causado rivalidad interna entre artistas y pandillas de las escenas de las dos costas de Estados Unidos. Agregaría un ejemplo aún más llamativo, cual es el del reggae jamaicano que se asocia a sentimientos universales de “paz y amor” a despecho de su violento original subcultural en los guetos del país de Bob Marley (el primer “rock star” del tercer mundo). Busquen listados de muertes asociadas a cada una de estas subculturas musicales y saquen sus propias conclusiones.
