Alejandro Arros y Mauro Salazar J. / Ciudad e imagen. Celebrificación y visualidad en el umbral de lo común

Estética, Filosofía, Política

Cuando toda arte parece ingeniería cognitiva, y los artistas devienen en técnicos, conviene repensar, la transformación tecnológica que tiene influencias profundas y frecuentemente imprevistas en el arte, el diseño, los medios y las ciudades. En efecto, en un contexto marcado por la antropología de la imagen de masas (metadatos), una filosofía de los tecnicismos es crucial en los debates existentes sobre los aspectos artísticos, inventivos e informativos de la tecnología. Las imágenes en la lógica de las bases de datos curan la brecha en el tiempo al construir un universo homeostático y atemporal -lugar de su propia tragedia- que es también el modelo de la ecología aprovechada por la ecología profunda y otros movimientos ambientalistas. Estos modelos cibernéticos de ecología postulan la estasis como única alternativa al desastre. Hoy la imagen de masas ya no está interesada en la imagen como imagen, es decir, como artefacto en y del tiempo, ni siquiera en la trágica serialidad de la imagen en movimiento. El potencial como presencia del futuro es reducido por la simulación del mundo plasmado en la imagen de masas, donde no se distingue entre lo real y lo probabilístico. Ya no se trataría de adaptar la percepción humana a los medios, porque la percepción humana ya no es central para el funcionamiento de los medios.

Miguel Ángel Hermosilla / El sionismo y la cultura de la muerte. Sobre El paradigma Palestina: sionismo, colonización y resistencias de Mauricio Amar Díaz

Filosofía, Política

“Resistir significa: contar con el corazón y los testículos,

y con tu mal crónico: el mal de la esperanza.”

Mahmud Darwish.

La integración del paradigma colonial en la racionalidad del poder contemporáneo, explica Mauricio Amar, en el libro El paradigma Palestina (DobleAEditores, 2024), es la intensidad con la que se expresa la violencia expansiva de la razón imperial en el mundo como estado de excepción permanente de la regla del capital, y como este ha devenido en genocidio contra el pueblo palestino.

La invitación a pensar los distintos dispositivos que la guerra colonial puesta en obra por el Estado de Israel en los territorios palestinos ocupados desde hace más de setenta años, y el impacto político que esta invasión sionista genera en todos los pueblos del mundo, es el desafío ético que este texto de resistencia nos propone problematizar, como arte-facto de interrupción de las tecnologías del exterminio general de la vida de los pueblos en el planeta.

Javier Agüero Águila / Despertar oriental (El jardín de Baudelaire)

Filosofía, Poesía

Desperté pensando en Las flores del mal. No hay nada que pudiera, al menos de manera consciente, indicarme por qué esta fijación que estuvo ahí desde el primer momento de la madrugada, cuando abrí los ojos a las 4 a.m., me levanté, preparé el café y me puse a escribir. No recuerdo ni que Baudelaire, ni que las flores o que algo malvado se me haya aparecido en algún sueño, o tal vez simplemente no lo recuerdo.

La cuestión es que no pude sacudirme a Baudelaire de la cabeza y lo primero que hice después de mi rutina (a la que me aferro y me salva), es ponerme a leer Las flores del mal, frenéticamente, sin parar, sin dejarme tentar por la torpeza de analizar cada poema; solo sintiendo el navajazo de la palabra; la misma que es estremecida por la desmesura, por el mundo fuera de las prescripciones y el folclor de la época, por la expulsión de toda liturgia. Sobrecogido, claro, por el pálpito de una belleza insondable y condenada que no nos llevaría, en principio y si leemos a Baudelaire en serio, a nada “normal” (“Expón tu alma al peligro y puede que sobrevivas como poeta”, escribió alguna vez Jim Morrison).

Ezra Riquelme / Capital y técnica

Filosofía, Política

«El Capitalismo Mundial Integrado integra, por tanto, el conjunto de estos sistemas maquínicos al trabajo humano y a todos los demás tipos de espacios sociales e institucionales, como los dispositivos técnico-científicos, los equipamientos colectivos o los medios de comunicación. La revolución informática acelera considerablemente este proceso de integración, que también contamina la subjetividad inconsciente, tanto individual como social. Esta integración maquínico-semiótica del trabajo humano implica, por tanto, que se tenga en cuenta, dentro del proceso productivo, la modelización de cada trabajador, no solo su saber —lo que algunos economistas llaman el “capital de saber”— sino también el conjunto de sus sistemas de interacción con la sociedad y con el entorno maquínico.» Félix Guattari, El Capitalismo Mundial Integrado y la revolución molecular

El capital está al umbral de una nueva expansión de su imperialismo. Asistimos a su transformación de un sistema mecanicista, como lo observó Karl Marx, a un sistema organísmico realizado por dispositivos tecnológicos equipados con algoritmos recursivos. Esta novedad configura una operación de gran envergadura, que puede enunciarse brevemente como la simplificación de la vida, es decir, la sección de todas las formas que constituyen una vida viviente para reducirla a una individualidad codificada y dopada con el ego-trip de la autovaloración a través de sus ramificaciones tecnológicas. Este mundo maravilloso generaliza la abundancia de la insatisfacción al precio de la escasez de experiencias sensibles, y acrecienta un deseo de control sobre el simple hecho de que todo se nos escapa. Las ramificaciones, o ecosistemas tecnológicos, están ahí para ofrecernos, por un tiempo, la satisfacción del sentimiento de controlar la propia existencia. Sin embargo, es todo lo contrario lo que se experimenta en lo cotidiano. Un principio de realidad nos da una bofetada en la cara para recordarnos que la alteridad, que es contingente a toda vida, es puramente incontrolable. El conjunto de los ecosistemas tecnológicos intenta aniquilar esta contingencia en un afán de estabilizar la vida bajo las órdenes de la gubernamentalidad. Lo que debe ser controlado es nuestro ser comprimido en el plano del ego. La forma de individualidad más manejable e influenciable. A fuerza de creer en la neutralidad de la técnica, de la que solo habría buenos o malos usos, ya no se percibe nada, ni siquiera lo más cercano a uno mismo: no se perciben las transformaciones de nuestro modo de ser. La cuestión de la técnica, de Platón a Heidegger, sigue fundada en el presupuesto de una “naturaleza humana”. Esta obsesión occidental no es más que una ilusión. Sin embargo, tiene como efecto dar lugar a grandes principios: “El Hombre” y “La Técnica”, dos elementos queridos por el partido del progreso. El proyecto que se esconde bajo el término “El Hombre” o “La Humanidad”, incluso “La Especie”, es el intento de unir la pluralidad de formas de vida humana en una única forma de vida imperial e imperialista. Bajo “La Técnica” se encuentra el proceso de unificación tecnológica del mundo por la forma de vida del Imperio. Esta visión totalizante neutraliza toda la complejidad y el refinamiento de las técnicas, que siempre son técnicas de sí. Fue necesaria la revolución industrial para hacer palpable la unificación: despliegue de la metropolización de ciudades y campos, refuerzo material de la infraestructura estatal, unificación de las ciencias bajo el yugo de la técnica, tantos procesos que permitieron consolidar el umbral de emergencia del otro nombre de la Técnica, la Tecnología. Esta hegemonía que es la Tecnología es un “sin lugar”, un espacio no ético, un espacio parasitario dispuesto como sistema operativo mundial de las técnicas más rentables, las más “eficaces”, despojadas de su lugar de emergencia. El capital y la Técnica están estrechamente ligados, el primero no puede emerger sin la segunda y la segunda no puede llevar su lógica hasta el final sin el primero. Esta solidaridad se establece por la revolución industrial que hizo la técnica inseparable de la industria. Las ciencias entonces se desvanecen en favor de la Ciencia, atrapadas en esta dinámica entre técnica e industria. Su laboratorio se convierte en el mundo. El pensamiento cartesiano ocupa un lugar importante en esta nueva arquitectura como umbral doctrinal de la tecnología científica y racional y su concepción del Tiempo, que coincide con la división del trabajo. Romper uno de los elementos de esta solidaridad exige estratégicamente romper el otro, seguramente con un mismo gesto.

Miguel Ángel Hemosilla / Hacia una genealogía del cine militante. Acerca de Política del anonimato en el cine de América Latina de Rudy Iván Pradenas

Cine, Filosofía

“No necesitamos tu cuchillo de claridades”. Artaud.

La episteme Martiniana – que refiere al paradigma Martí- del buen gobierno y la unidad del ser nacional y continental como programa gubernamental, que, a su vez, sedimenta el mito de la liberación nacional como identidad cerrada y totalizante de lo latinoamericano, y que, a la vez, abastece el discurso del cine militante de la segunda mitad del siglo XX en América Latina, es el propósito analítico y problemático que abre la escritura del texto que a continuación nos proponemos reseñar.

Las líneas de problematización del texto de Rudy Iván Pradenas Políticas del anonimato en el cine de América Latina, (Umce, 2024), arremete como una genealogía foucaultiana del cine militante latinoamericano, que desafía el estatuto autoritario de la vanguardia estetizante y la metafísica de la identidad, desde una reflexión crítica des-centrada de la tesis del sujeto político mayor y el mitologema dominante de la soberanía nacional popular, articulada como unicidad hegemónica del historicismo redentor.

Mauricio Amar / Nakba

Filosofía, Política

Nakba es la palabra que los palestinos han escogido para designar un punto originario de su sufrimiento. Nakba en árabe significa catástrofe. El 15 de mayo de 1948, más de veinte mil palestinos fueron asesinados y más setecientos mil expulsados de sus hogares. Sus aldeas fueron arrasadas o, lo que hace el asunto más distópico, ocupada por familias judías que llegaban a vivir al Estado de Israel que se había creado bajo el programa colonial del sionismo. Por supuesto, no existe algo como un origen. Si hablamos de la Nakba, debemos luego ir más atrás al proceso de colonización sionista, antes de ello, al sionismo cristiano, cargado de antisemitismo, que buscaba sacar a los judíos de Europa. Aún antes, habría que hablar del colonialismo en general, de América, de África, de India y China. Habría que hablar del orientalismo y el racismo europeos, que finalmente consolidan en Palestina una colonia supremacista blanca. Habría que hablar de muchas cosas. Del capitalismo y la conversión de las vidas jerarquizadas y racializadas en mercancías, de los procesos de descolonización y la continuación del colonialismo por otros medios. Sí, habría que hablar de muchas cosas, pero la potencia del concepto Nakba sigue siendo irrefutable porque hoy lo que los palestinos han llamado su catástrofe no es otra cosa que la catástrofe del mundo.