“Decían de él que era el más inteligente de su promoción, también el más impulsivo. Podía pilotar sin problemas un Hawker Hunter o un helicóptero de combate, pero lo que más le gustaba era recoger el viejo avión cargado de humo, remontar los cielos vacíos de la patria y escribir con letras enormes sus pesadillas, que también eran nuestras pesadillas, hasta que el viento las deshacía. (…) Cuando los periodistas le preguntaron, a su regreso, cuál había sido el mayor (peligro), contestó que atravesar el silencio. (…) El silencio es como el canto de las sirenas de Ulises, dijo, pero si lo atraviesas como un hombre ya nada malo puede ocurrir” (196). Roberto Bolaño, sin duda uno de los mejores retratistas del fascismo chileno, narra la historia del poeta nazi vanguardista Ramírez Hoffman. En la narración que cierra su libro La literatura nazi en América, este poeta y aviador adepto a la dictadura escribe poemas en el cielo utilizando los nombres de las poetas de izquierda que ha asesinado.
Violencia
Junípero Loyola / Una pacificación única, grande y hermosa
Filosofía, PolíticaNo existe un documento de cultura que no lo sea a la vez de la barbarie. (…). La tradición de los oprimidos nos enseña que el “estado de excepción” en que vivimos es la regla.(Walter Benjamin)1
La guerra (…) instituye nuevas estructuras que serán las primeras instituciones de la paz. (Frantz Fanon)2
Si quieres la paz, prepárate para la guerra. (Vegecio)3
El pasado 7 de julio de 2025, en medio de una visita oficial a la Casa Blanca, Benjamin Netanyahu daba a conocer públicamente que había propuesto a Donald Trump como candidato para el Premio Nobel de la Paz —días antes, el propio Trump había presionado al poder judicial israelí para que liberara a Netanyahu de sus casos de corrupción pendientes, considerando su calidad de “héroe de guerra” nacional.4 Sí, en Washington, Netanyahu candidateando a Trump para el Nobel de la Paz, así, tal cual. El mismo primer ministro de Israel que, semana tras semana, echa abajo a misilazo limpio edificios residenciales, hospitales y escuelas con gente adentro en Gaza, él mismo ahora candidatea al que se vende como el gran pacificador del mundo. Me parece que esto no es baladí, ni tampoco es sólo una morbosa escena de dos psicópatas en el poder tirándose flores, sino que nos da una clave muy importante para pensar el presente del mundo y las lógicas que lo devastan y oscurecen en medio de la “niebla de guerra”. Habría que retener por ahora algunas trazas del discurso de Trump y Netanyahu para iluminarlas a la luz de una larga y heterogénea tradición de pensamiento crítico en torno a la noción misma de “pacificación”.
Gerardo Muñoz / El odio, umbral de la civilización
Filosofía, PolíticaComo a veces suele pasar en los mejores encuentros, en el sur de España se dieron cita algunas indagaciones no previstas. Escuchamos a alguien preguntar desde la más profunda honestidad desinteresada: ¿por qué tanto odio contra los palestinos? ¿Por qué se odia al palestino concretamente? Nunca estamos listos para preguntas así, quizás porque ponen la mirada en un problema que, como mancha de tinta, va recorriendo el hilado del mantel en el que ponemos nuestra propia mirada. Se dijo “Palestino” y también pensamos en “existencia negra”, tal y como insiste el afropesimismo, pero en cualquier caso ciertamente la pregunta por la perseverancia del odio no es otra que la consulta por la tonalidad fundamental del Americanismo cuya orientación es el mundocidio atravesado por vectores de fuerza. Llegados a este punto civilizatorio, ya no hay mundo más allá de los trámites de la fuerza, mediante los cuales la descarga dionisiaca apresura la disolución de sus sinuosas lenguas. Si la modernidad política trabajó con la divisa negativa del miedo, el interregno se autoafirma desde la producción de los odios (así, omnes et singulatim).
Miguel Ángel Hermosilla / El sionismo y la cultura de la muerte. Sobre El paradigma Palestina: sionismo, colonización y resistencias de Mauricio Amar Díaz
Filosofía, Política“Resistir significa: contar con el corazón y los testículos,
y con tu mal crónico: el mal de la esperanza.”
La integración del paradigma colonial en la racionalidad del poder contemporáneo, explica Mauricio Amar, en el libro El paradigma Palestina (DobleAEditores, 2024), es la intensidad con la que se expresa la violencia expansiva de la razón imperial en el mundo como estado de excepción permanente de la regla del capital, y como este ha devenido en genocidio contra el pueblo palestino.
La invitación a pensar los distintos dispositivos que la guerra colonial puesta en obra por el Estado de Israel en los territorios palestinos ocupados desde hace más de setenta años, y el impacto político que esta invasión sionista genera en todos los pueblos del mundo, es el desafío ético que este texto de resistencia nos propone problematizar, como arte-facto de interrupción de las tecnologías del exterminio general de la vida de los pueblos en el planeta.
Julio Cortés Morales / Ley 21.732: la nueva ley antiterrorista
Filosofía, Política“Terrorismo: Dominación por el terror” (Diccionario de la lengua española)
Cuando la Junta Militar instalada tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 hizo aprobar una nueva Constitución Política en 1980, incluyó una disposición que señalaba que “el terrorismo, en cualquiera de sus formas, es por esencia contrario a los derechos humanos”, y obligaba a regular los delitos terroristas mediante una Ley de quórum calificado.
Esta declaración con rango constitucional evidencia la gran paradoja del antiterrorismo en Chile: la dictadura más sangrienta del siglo XX, que asesinó a más de tres mil personas y practicó sistemáticamente secuestros, torturas y ejecuciones mediante el terrorismo de Estado, declara a su vez al terrorismo como “contrario a los derechos humanos”, y obliga a contemplar un régimen especial que sancione los delitos terroristas de acuerdo a un sistema penal de alta intensidad, en paralelo al derecho penal común.
Toni D’angela / Catástrofe, cliché, lucha
Estética, Filosofía, PolíticaAdorno, en Dialéctica negativa, publicada en la época de la escalada en Vietnam y en vísperas del mayo del 68, recordaba, junto con Engels, que la cantidad se invierte y se convierte en cualidad: los millones de muertos de la Segunda Guerra Mundial y de los campos de concentración no pueden sino alterar la estructura de la vida cotidiana de un Occidente pacificado y dividido por el Muro. El asesinato burocrático e industrial de millones de personas demostró que el individuo ha sido desposeído incluso de “la última y más miserable cosa que le quedaba”. El morir de aquellos millones de seres humanos se ha quedado, por así decirlo, pegado a quienes aún viven. Los saltos trágicos y finales de Celan y Levi (“culpa radical del que fue salvado”, decía Adorno) son la manifestación más asombrosa de este “dolor incesante”, el grito de las figuras aplastadas de Bacon: cuerpos visibles que padecen una “deformación creativa por parte de la fuerza” (Gilles Deleuze, Sulla pittura, Einaudi 2024). Fuerzas invisibles que son la objetivación del estado demoníaco que los artistas, suprimiendo el espectáculo, saben capturar con alegría.
