La iconolatría contemporánea pervade todos los sectores de la vida. El mundo es permanentemente observado, escrutado, espiado y transformado en imagen. Tenemos imágenes de cada cosa, de cada aspecto de la existencia, de cada individuo singular. Podemos ver imágenes de los miembros de una tribu amazónica que nunca ha entrado en contacto con la civilización (imágenes obtenidas con una «cámara trampa»). Podemos deslizar por nuestras pantallas fotografías tomadas por robots en los planetas más remotos. Y, además, podemos observar imágenes satelitales de las masacres perpetradas en cada rincón del planeta. Nos hemos convertido en el ojo de Dios. Cada uno de nosotros se ha convertido en ese ojo.
Imagen
Mauricio Amar / La imagen y el dolor. Sobre la anestesia de los sentidos en la época del genocidio
Filosofía, PolíticaUna imagen es un centro de tensiones. Cada imagen abriga fuerzas que la hacen vibrar. Cada imagen es desde siempre más que ella misma, puesto que deja fuera de la visión aquello que no está fuera de ella misma, su contexto, su entorno. Contextos y entornos físicos, materiales despojados de la visión, pero presentes como una carga fantasmal en la imagen. Sí hay una pericia propia de los medios de comunicación corporativos es la de saber precisamente qué dejar dentro y qué dejar fuera, apostando a que nunca nadie verá los fantasmas que cargan la imagen. Las imágenes de Gaza, llenas de cuerpos de niños mutilados, descabezados, quemados parecen un verdadero desafío para los medios. Con ellas no pueden recortar, abstraer, idealizar, porque la carne abierta por la máquina de muerte sionista, repetida millones de veces, desde diferentes ángulos, deja a las corporaciones la única decisión «razonable»: no usarlas o hacerlo sólo selectivamente para provocar un efecto emotivo singular, tan separado del contexto de sentido, que se convierte en su inverso, es decir, una imagen que se abstrae de su condición de aparición y se re-introduce como imagen explicativa o justificativa de los intereses de las propias corporaciones. Tal es el caso de una imagen que apareció hace unos días en el New York Times, donde un niño palestino mutilado por las bombas israelíes aparece en primera plana para contar una tragedia que tiene que ver con sobrevivir, con precariedad, pobreza, sufrimiento humano, sin mencionar una vez la palabra Israel, Estado que ha usado su ejército para mutilar a ese niño.
Chiara Mammarella / Tenemos de pensamiento sólo lo que hemos imaginado y amado. Una perspectiva sobre el concepto de «imagen» entre Cavalcanti y Agamben
Estética, FilosofíaDondequiera que se dirija la mirada hoy en día, el dominio de las imágenes parece imponerse.
Es a ellos a quienes uno mira para orientarse, para entender las cosas de un modo más inmediato y sencillo, para rescatar lugares y rostros del agujero negro del olvido, para encontrar un reflejo en el que espejarse, cristalización final de un yo que, altivo, desea verse tanto como ser visto.
La gente recurre a las imágenes hasta tal punto que acaba por adorarlas, a veces hasta el punto de confundirlas con la realidad -la pesadilla de la sociedad del espectáculo actual- o, en sentido contrario, odiarlas, encontrando en ellas la contrapartida figurada de las palabras «engaño» y «ficción».
Aldo Bombardiere Castro / Gaza: las imágenes contra el cliché
Filosofía, PolíticaDesde el 7 de octubre, con ocasión de la intensificación genocida del proceso de colonial israelí contra el pueblo palestino, hemos recibido un irrefrenable caudal de imágenes, vibraciones y espantos a través de las redes sociales. Esos registros, tomados de primera fuente por periodistas palestinos y afines a la resistencia, han debido surcar un doble cerco mediático: tanto el de la censura propia de las pautas editoriales de los grandes medios de comunicación, como el de la intervención sobre los algoritmos de redes sociales.
Monica Ferrando / ¿Por qué continúa existiendo la pintura?
Arte, Estética¿Por qué en tiempos de iconofagia tecnológica e idolatría consumada continúa existiendo la pintura? Intentemos ofrecer una respuesta provisional que pudiera estimular otras cuestiones.
1. En primer lugar, no podemos dejar de recordar que la pintura es un poder originario de las reservas humanas para producir imágenes. La naturaleza también produce espontáneamente imágenes: las reflexiones, las sombras, los espejismos, y las impresiones multiplican lo visible y terminan contenido en él. Si la pintura aspira a este tipo de imagen es porque, según la terminología platónica, produce tanto una eidola como una relación con lo visible o eikones.
Sergio Martínez Vilajuana / Repeticiones, membranas y ritmos. Un encuentro entre Gilles Deleuze y Paul Klee
Estética, FilosofíaEn este trabajo buscaremos proponer un encuentro entre Gilles Deleuze y Paul Klee. Para esto, en primer lugar, consideraremos el concepto de repetición propuesto por Deleuze en el segundo capítulo de Diferencia y repetición; a través de este, el autor francés buscará dar cuenta de la generación de la experiencia del tiempo y, al mismo tiempo, preguntar por el estatuto de la misma. Luego de haber considerado el rol de la experiencia de la repetición, problematizaremos la imagen de ella misma al considerar orgánicamente lo que experimentaría en el límite de sí; y para esto, introduciremos la noción de membrana. Pues bien, si dicha noción complejiza la desenvoltura de la experiencia de la repetición, propondremos volver a problematizarla a través de una noción de ritmo que encontraremos desarrollada en Paul Klee, lo que implicará preguntar por la relación entre arte y naturaleza desde una perspectiva cosmogenética.
