Tariq Anwar / Discontinuo, contingente, eventual

Estética, Filosofía

No puedo dejar de pensar en lo discontinuo. Lo contingente y discontinuo. Lo eventual, contingente y discontinuo. Lo que se va rápido. El agua corriendo, la espuma del mar rompiendo, el viento soplando, la manzana que como y está muy sabrosa. Visto desde un ángulo eterno, también las montañas. Cordones gigantes de tierra que creemos eternos, pero se mueven intensamente a velocidades imposibles de captar. Las piedras que están en jardín, parece que no se irán jamás, pero lo harán. Pienso en mi cuerpo que parece funcionar, pura contingencia, discontinuidad, un evento tan singular como efímero. Células naciendo y muriendo. Ya no soy el mismo de hace diez años. Siempre estuve naciendo y muriendo, como las bacterias que me permiten existir. Que nos las veo, pero que, menos mal, están allí. No están para mí, sólo están haciéndome, participando voluntaria o involuntariamente de una existencia contingente.

Ana Vujanović / ¿Qué hacemos realmente cuando… hacemos arte?

Arte, Estética, Filosofía

Si la muerte del arte es su incapacidad para alcanzar la dimensión concreta de la obra,
la crisis de l arte en nuestro tiempo es, en realidad, una crisis de la poesía, de la ποίησις.
Ποίηις [… es] el nombre mismo del hacer del hombre, de esa acción productiva
de la que el hacer artístico no es más que un ejemplo privilegiado,
y que parece, hoy, desplegar su poder a escala planetaria
en el funcionamiento de la técnica y de la producción industrial.
(Giorgio Agamben, El hombre sin contenido)

Este ensayo se concibe como una visión crítica de los conceptos que sustentan los principios y procedimientos del trabajo en el arte, y de sus numerosas y no lineales transformaciones a lo largo de la historia de la cultura occidental. Se establece, en consecuencia, como una especie de evaluación introductoria de las formas de trabajo y cooperación en las artes escénicas contemporáneas, sin detenerme en sus particularidades ni en la elaboración de los modos de colaboración resultantes. De hecho, mi intención no es elaborar un «glosario» universal, sino centrarme críticamente en los conceptos que con demasiada frecuencia se dan por sentados en el mundo de las artes escénicas contemporáneas. Por consiguiente, el problema central se esboza desde una perspectiva macrosocial: Parto de los contextos económicos/políticos, desde la Revolución Industrial del siglo XVIII hasta los marcos actuales del posfordismo y el capitalismo cognitivo. Con este telón de fondo, examino una serie de paradigmas artísticos que han contribuido considerablemente a los cambios en la percepción de la obra artística a lo largo del siglo XX: El concepto benjaminiano de arte en la era de la reproducción mecánica (fotografía y cine); el ready-made de Duchamp; el arte pop de Warhol; el arte digital y la postproducción (de Bourriaud). El resultado que se espera obtener de este escrito es la agudización de conceptos empleados con frecuencia en la escena artística contemporánea, como obra inmaterial, creatividad, práctica, cooperación, proceso, reproducción, intervención, etc., en referencia a sus orígenes en la filosofía occidental. – en referencia a sus orígenes en la filosofía occidental, la teoría política y, sobre todo, las circunstancias sociales materiales.

Katrin M. Kämpf y Christina Rogers / Cortes Digitales

Filosofía, Política

En 2015, el artista británico James Bridle lanzó el plugin para navegadores «Citizen Ex», que documenta cómo nuestros data doubles [dobles de datos] o sombras de datos pasan por diferentes jurisdicciones al navegar por la red[1]. El objetivo del proyecto era dirigir la atención hacia una nueva forma de «ciudadanía» temporal o incluso efímera —ciudadanía algorítmica— que emerge con la lógica de la conectividad transnacional. La ciudadanía algorítmica no concede los derechos de una ciudadanía común, sin embargo, puede tener graves consecuencias para las personas que usan Internet, por ejemplo en términos de libertad de expresión, privacidad de los datos o protección juvenil.

Rodrigo Karmy Bolton / SHUHADA SADAQAT. Sinead O´Connor y la gestualidad del testimonio

Filosofía, Música, Política

En su clase del 29 de febrero de 1984, después de haber planteado el problema del modo en que la parrhesía –el riesgoso “decir veraz”- podía expresarse en un sentido aletúrgico a la luz del cínico, Michel Foucault ofrece un pequeño pasaje que, me parece, resulta clave para lo que nos proponemos: “La expresión mártyron tes alethéias (ser el testigo de la verdad) es tardía, pero creo que podemos recurrir a ella para caracterizar, en el fondo, lo que fue el cinismo en la Antigüedad y sin duda lo que será esa especie de cinismo que se puede encontrar a lo largo de la historia de Occidente a través de diferentes perfiles. Mártir de la verdad, entendido en el sentido de “testigo de la verdad”: testimonio dado, manifestado, autentificado por una existencia, una forma de vida en el sentido más concreto y material del término, testimonio de verdad dado por y en el cuerpo, el vestido, el modo de comportarse, la manera de actuar, de reaccionar, de conducirse.”1 Posiblemente este pasaje sea uno de los pocos donde Foucault se refiere a la figura del mártir. Desde su lectura, éste se inscribe al interior de la línea abierta por el cinismo cuya característica más decisiva habría sido la de situar la cuestión de la verdad no en el “decir veraz” de la parrhesía como en el “cuerpo” donde ésta aparece “dado por y en el cuerpo”.

Aldo Bombardiere Castro / Divagaciones: Hallazgo

Estética, Filosofía

¡La hemos vuelto a hallar!¿Qué?- – La Eternidad.Es la mar mezcladacon el sol. Arthur Rimbaud

A veces, sin necesidad de buscar, encontramos. Y no sólo encontramos cosas que yacían, más que perdidas, abandonadas. Antes bien, encontramos el acontecer de un hallazgo: un encuentro con la esencia que expele el ser.

Mauro Salazar J. / Pugliese Sforzato. La comunidad sensitiva

Estética, Filosofía, Política

a nuestros heraldos.a esa horrible condición de lo humano que nos confisca días posibles…

Durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1952) Osvaldo Pugliese (1905-1995) fue proscrito porque su “lira popular” no encuadraba en los moldes de la institucionalidad peronista. La policía hacía ronda en los espacios recreativos que eran -mayoritariamente- “pueblos de tango”, clubes de filiación pugliesiana. En cierta ocasión un comisario le mostró la orden oficial emitida desde la presidencia, y rezaba así: “El señor Osvaldo Pugliese está inhibido de trabajar en el orden nacional”. Eran tiempos donde la ausencia de Pugliese en la orquesta se expresaba con un clavel rojo sobre el piano. Todo en señal de respeto. La policía en la puerta prohibiendo la actividad de la orquesta. Bajo el gobierno de Perón, se esgrimía “una orden y comunicación…. Usted no puede trabajar en ninguna parte del país”.  Pugliese denunciaba el abuso de las casas discográficas, preservando los derechos de sus músicos, al punto que ello se expandirá a la instrumentación como una cooperativa. A poco tiempo ocurrió lo mismo bajo el gobierno de Arturo Frondizi (1958). Contra todo, impuso un “lenguaje comunitario-expresivo” en las formas rítmicas de una orquesta que no aceptaba “solistas”, salvo a condición de contribuir a mejorar el “acento” de una cooperativa evolucionista que evitaba toda “figura patronal”, evitando los «narcisismos del yo».