¿Qué es una lengua que no comunica nada? Diremos que hay, a menos dos opciones, muy en boga hoy. Una sería el vaciamiento de la lengua, que nos hace decir palabras que ya no significan, porque no se sostienen en ninguna apelación a la verdad. Declararse demócrata, republicano, pacifista o «consciente del problema» ya no implica ni relación con una ética ni con una intención, por más que se redacte en 280 caracteres pareciendo muy importante el anuncio. Un gran influjo de vaciamiento se desplaza así por la lengua, las lenguas. Pero hay una segunda fuerza de vaciamiento que recibe tributo, por cierto de todas las «redes sociales», al tiempo que las hace posible. Se trata de una enorme episteme que ha convertido al mundo en información. Las estrellas son información, mis movimientos son información, mis likes por supuesto, la música que escucho, las transacciones bancarias, los pobres en mi ciudad, los niños aniquilados en Gaza, pura información, es decir, vaciamiento de cualidades para alcanzar la mínima expresión en vistas a su utilidad.
Miguel Ángel Hermosilla / La columna Oscura de Leyla Selman. Hacia una poética de la trasgresión mater-ializada
Literatura“Sombra se encuentra en la oscuridad implacable del otro”. Leyla Selman. La Columna Oscura.
La escritura Madre- hijexs, que recorre la lengua menor y desterritorializada en el texto La columna oscura de Leyla Selman publicada por Mocha Editores, traza una complicidad entre lo que Bataillie sostendrá sobre el erotismo; como un movimiento que consistiría en “la afirmación de la vida hasta la muerte”, y la narración des- personalizada y des- realizada que esta escritura de trasgresión y destrucción de la lengua literaria dominante performatiza en el desgarro de la potencia del cuerpo que ahí escribe, y tal vez en eso se juega toda la erótica de la anasemia verbal del juego de signos que escenifica la polisemia des-centrada de esta poética mater-ializada1, que en todo momento guiñe y se deja habitar por la muerte pero en función de la ritmicidad y el eros mater-ial que pulsa en su escritura.
Gerardo Muñoz / Nunca hemos abandonado el campo
Filosofía, PolíticaInmediatamente después del fin de la Segunda Guerra Mundial, el historiador Emilio Roig de Leuchsenring publicó en La Habana un breve libro titulado Weyler en Cuba: un precursor de la barbarie fascista (Páginas, 1947) en el que establecía una conexión directa entre el fascismo político del siglo veinte y la sombra latente del general español Valeriano Weyler, quien comandó la intensa pacificación contra la insurrección independentista cubana de finales del siglo diecinueve. Es digno de elogio que Roig lograra, hacia el final del libro, capturar la realidad de lo que él llamó «weylerismo», una modalidad de guerra total e imperialista a gran escala contra poblaciones que no cesaron a pesar del derecho internacional y los diversos acuerdos de paz de los vencedores de la Segunda Guerra. Para Roig, la posicionalidad estructural de la política, incluso la de regímenes liberales-democráticos entre 1945 y 1947, seguía siendo maximalista, abarcando las condiciones de vida de las poblaciones y, por lo tanto, sirviendo de instrumento directo de la renta capitalista mediante la amplificación del campo de guerra. Lo que él denominó «weylerismo» o nueva barbarie fascista, supuso un salto cualitativo en la conducción bélica que entonces se materializaba en términos de control de la población en nombre del «orden»: “Todo lo que Weyler representó y practicó está vigente en la posguerra” [1].
Mauricio Amar / Sobre la identidad y la analogía
FilosofíaEntre los estudiosos del lenguaje humano se ha desacreditado durante mucho tiempo el lugar que juega en éste la analogía. A pesar de ser la forma de pensamiento más recurrente, por medio de la cual conocemos y comunicamos a diario, la búsqueda moderna de un pensamiento puro y abstracto, identificado con la lógica, ha rebajado la analogía a lo sumo al lugar de un asistente de la razón. Sin embargo, hoy que presenciamos como un espectáculo la destrucción del mundo comandada por una razón fundada en binarios –de la que la digitalización, es decir, el sistema de representación basado en unos y ceros, es paroxismo– la analogía podría presentarse ante nosotros como una salida.
Miguel Ángel Hermosilla / La imaginación sublevada en el mito, Mariátegui y Jesi contra la historia
Filosofía, Política“la sublevación conduce a no dejar que otros nos organicen, sino a organizarnos nosotros mismos.” Marx. La ideología alemana. La sublevación.
La imaginación popular, como reformulación de lo que Furio Jesi denomina mito autentico o propaganda genuina, y que expresaría el momento fulmíneo de todo acontecimiento subversivo1 , porque implicaría una experiencia de verdad y de conocimiento; “un instante de cognoscibilidad”, que fisuraría la intersección dominante entre mito e historia; entre eternidad y contingencia, y que, en efecto, rasgaría un hiato en el interregno abierto por la “verdad” que contendría la potencia de un gesto de insurrección, es que nos interesaría leer la importancia del mito político contemporáneo como topología de la sublevación.
Junípero Loyola / Una pacificación única, grande y hermosa
Filosofía, PolíticaNo existe un documento de cultura que no lo sea a la vez de la barbarie. (…). La tradición de los oprimidos nos enseña que el “estado de excepción” en que vivimos es la regla.(Walter Benjamin)1
La guerra (…) instituye nuevas estructuras que serán las primeras instituciones de la paz. (Frantz Fanon)2
Si quieres la paz, prepárate para la guerra. (Vegecio)3
El pasado 7 de julio de 2025, en medio de una visita oficial a la Casa Blanca, Benjamin Netanyahu daba a conocer públicamente que había propuesto a Donald Trump como candidato para el Premio Nobel de la Paz —días antes, el propio Trump había presionado al poder judicial israelí para que liberara a Netanyahu de sus casos de corrupción pendientes, considerando su calidad de “héroe de guerra” nacional.4 Sí, en Washington, Netanyahu candidateando a Trump para el Nobel de la Paz, así, tal cual. El mismo primer ministro de Israel que, semana tras semana, echa abajo a misilazo limpio edificios residenciales, hospitales y escuelas con gente adentro en Gaza, él mismo ahora candidatea al que se vende como el gran pacificador del mundo. Me parece que esto no es baladí, ni tampoco es sólo una morbosa escena de dos psicópatas en el poder tirándose flores, sino que nos da una clave muy importante para pensar el presente del mundo y las lógicas que lo devastan y oscurecen en medio de la “niebla de guerra”. Habría que retener por ahora algunas trazas del discurso de Trump y Netanyahu para iluminarlas a la luz de una larga y heterogénea tradición de pensamiento crítico en torno a la noción misma de “pacificación”.
