hakim george / the end of the colony [نهاية المستعمرة]

Música, Sonido

Viernes de sonidos en Ficción de la razón. Hoy presentamos el disco the end of the colony [نهاية المستعمرة] de hakim george. A través de una serie de conceptos reivindicados por la resistencia palestina (revolución, liberación, imaginación, resistencia, diluvio, memoria y victoria) nos introducimos en sonidos profundos, atmosféricos y resonantes realizados con sintetizadores con microtonalidades. La resistencia sigue y la escucha atenta es parte de ella.

Giorgio Agamben / Moneda y memoria

Filosofía, Política

Moneta, el término latino del que deriva el nuestro, proviene de moneo, «recordar, pensar», y era originalmente la traducción del griego Mnemosyne, que significa «memoria». Moneta se convirtió así en Roma en el nombre del templo en el que se celebraba a la diosa de la memoria y se acuñaba la moneda. Es a partir de este nexo etimológico entre la moneda y la memoria que deberíamos considerar el resurgimiento actual de los debates sobre la abolición de la moneda única europea y la recuperación por parte de cada país de su moneda tradicional. Bajo la urgente cuestión «monetaria» se esconde una cuestión no menos urgente de memoria, es decir, nada menos que el redescubrimiento de la memoria propia de cada uno de los países europeos que, al renunciar a la soberanía sobre su moneda, han abdicado sin darse cuenta, en cierto modo, también de su patrimonio de recuerdos. Si la moneda es ante todo el lugar de la memoria, si en la moneda, en cuanto que puede pagar todo y sustituir todo, está en juego para el individuo y para la colectividad el recuerdo del pasado y de los muertos, no es de extrañar entonces que en la ruptura de la relación entre pasado y presente que define nuestro tiempo surja con ineludible urgencia el problema monetario. Cuando un ilustre economista declara que la única forma que tiene Francia (como quizás cualquier país europeo) de salir de su crisis es recuperar la autoridad sobre su moneda, en realidad está sugiriendo a ese país que recupere la relación con su propia memoria. La crisis de la comunidad europea y de su moneda, que ya está a las puertas, es una crisis de la memoria, y la memoria —no hay que olvidarlo— es para cada país un lugar eminentemente político. No hay política sin memoria, pero la memoria europea es tan inconsistente como su moneda única.

Gonzalo Jara Townsend / La derecha en busca de su mito en el siglo XXI: un análisis desde el modelo maquina mitología

Filosofía, Política

Introducción

En este trabajo se analizan algunos materiales presentes en las derechas para la elaboración de mitos políticos en el siglo XXI. Para ello, se utilizará el “modelo máquina mitológica”, que permitirá observar cómo se manifiestan los lugares comunes, la memoria, la orfandad y el aceleracionismo en este proceso. Con el fin de ejemplificar la configuración del mito político en la derecha contemporánea, se trabajará con dos autores de la región chilena: Hugo Herrera y Axel Kaiser. Del primero, se analizará un fragmento de la segunda edición de Octubre en Chile (2021); del segundo, un pasaje de su libro La fatal ignorancia (2014).

En primer lugar, en ambos autores se advierte un romanticismo que se manifiesta en el intento de recuperar un pasado idealizado, donde los artilugios metafísicos se transforman en herramientas para reconstruir una mística perdida. En un momento difuso, esa mística habría otorgado a un determinado espacio de creencias un espíritu único e incomparable, reservado a cierto grupo de seres humanos. Este impulso se sostiene en la comprensión -o invención- de una tradición o de una historia extraviada, lo que les permite habitar en un conflicto permanente contra todo aquello que se le opone.

Rodrigo Karmy Bolton / Mundocidio

Filosofía, Política

La histórica colonización de Palestina no se explica sino como una intensificación de las formas de acumulación que implica, ante todo, la cuestión de la apropiación de la tierra. Tal apropiación se expresó en la transformación del régimen de la propiedad impuesto por el mandato colonial británico una vez las tropas del general Allenby invadieron el territorio en 1917. La noción teológico-gestional de “Tierra Prometida” (que, a diferencia de la Biblia hebrea, el sionismo reinterpreta como “territorio”) funciona como la designación de aquél territorio disponible para un solo pueblo, el pueblo de “blancos” que ahora si harán de los judíos europeos, verdaderos representantes de la “civilización occidental” –es decir, la creación de Israel es la cristalización, podríamos decir, de la “conversión” judía al cristianismo en la medida precisa que el sionismo –en sus diferentes formas- se define por ser una teología política de matriz cristiana. Hoy día, la estrategia sigue siendo la que Israel plantea desde 1948: despoblar toda la Palestina histórica para apropiarse de todo el territorio. Pero se agrega un detalle que no estaba necesariamente en los cálculos originales: el descubrimiento de dos yacimientos gasíferos frente a las costas de Gaza y la apuesta israelí de intentar reemplazar a Rusia en el negocio del gas para surtir de él a Europa. Pero para Israel esa “geoeconomía” se inscribe al interior del colonialismo de asentamiento que impulsó desde su fundación y que consiste en despojar al pueblo palestino de sus tierras y, en último término, de su mundo.

Dionisio Espejo / Nuestras verdades y las de los otros. De Nietzsche a Derrida

Estética, Filosofía, Política

1. Contextos discursivos

El trabajo de la reflexión estética sobre el estatuto de la ficción, especialmente en el ámbito anglosajón, reducen la experiencia artística al marco psicológico. En ese contexto, la verdad se limita a nombrar una relación entre el sujeto, sus emociones y el objeto. De igual forma, todo el problema metafísico suscitado por la ficción artística y su inserción social e histórica se reduce a un compromiso individual. La apariencia y la exterioridad son interiorizadas. Sin embargo, no podemos considerar el concepto de verdad únicamente desde una perspectiva individual y psicológica. Sabemos que la verdad o la mentira solo pueden evaluarse dentro de un determinado marco o contexto social. Ahora bien, considerar que la verdad es una construcción social no implica que cada quien tenga «su verdad». Sí, la verdad es una construcción, pero social, no meramente psicológica, aunque también podamos reconocer que cada psique posee una determinada «voluntad de verdad» (Foucault). Nietzsche nos explica con detalle cómo se fabrica ese consenso que llamamos verdad: su estatuto lingüístico, su carácter conceptual como mera transposición de una serie de impulsos nerviosos y, en definitiva, su origen metafórico. Se trata de un cierto nominalismo nietzscheano, cuyo fundamento genealógico nos sitúa ante una posición originaria del acto de nombrar, que nunca es literal: el nombre nunca es el de la cosa en sí, sino una convención que atribuimos a la cosa.

Javier Agüero Águila / La última ciudad

Filosofía

Una ciudad es mucho más que una ciudad. Es más que esquinas, semáforos, gentes de todo tipo o bebés naciendo en hospitales públicos o clínicas privadas. Una ciudad va más lejos de sus edificios, de sus plazas; la ciudad no es, bajo ningún punto de vista, un puro cuadriculado de calles perfecto que permite ser transitada y entonces evitar que los automóviles se estrellen unos con otros; una ciudad es más que iglesias, poderes del Estado, cines, bibliotecas, casas de buenas o malas familias o aquel breve radio donde duerme el vagabundo alcohólico.

Una ciudad es mucho más que una ciudad. No es el pacto con la rutina del trabajo ni la anárquica temporalidad del cesante; no es tan solo un lugar para hacer el amor o asesinar, o sobrevivir o, al final, simplemente, estar. Una ciudad no es únicamente el espacio para ser subordinados, o rebeldes o para liberar una idea; para levantar una revolución o para callar de cara a la miseria de su propia devastación. No es posible que una ciudad vaya solo del clima, del turismo y de sus Centros Regionales de Abastecimiento; de vecinos que asedian o de voces bíblicas que perforan a sangre fría. Una ciudad no son saberes, universidades, personas incultas, cultas, aristócratas, vagos, trenes. No es el estrado en el que alguna vez te paraste, miraste de frente y dijiste una que otra verdad considerada, por ti, esencial. No es la zona de los aplausos, la región de los errores, la promesa de una memoria que nunca terminará de escribir su testamento.