Paloma Castillo / Perder la memoria duele

Filosofía

Creo que pasé gran parte de mi vida preocupada por el tema de la memoria. Mi abuela tuvo arterioesclerosis y siempre tuve miedo de que mi padre terminara así sus días. Busqué durante mucho tiempo una “solución” para mi preocupación: veneno de alacrán, sangre de rana morada, pata de araña y cuanto producto mágico encontraba o alguien me recomendaba. Llegaba a su casa y él, que según mi madre solo me obedecía a mí, se los tomaba sin chistar. O eso me decía.

(¿Veneno de alacrán eso no era para el cáncer? No importa- lo llevo igual. De algo servirá)

Nunca me pregunté cómo se suponía que el veneno de un alacrán iba a sostener algo dentro de la cabeza de mi padre. Uno sabe que esas cosas no funcionan. Y sin embargo insistía, con una seriedad de procedimiento, como si el gesto de ir a buscarlo y la obediencia de él al tomárselo hicieran por sí solos el trabajo. Ahora pienso que ese era el punto. No era un tratamiento, era un rito. Yo administraba algo y él lo recibía, y mientras eso ocurriera estábamos haciendo algo.

Aldo Bombardiere Castro / Cuerpos ausentes: invocaciones y respuestas. Reflexiones en torno a “Murmullos de agonía” de Janet Toro

Arte, Estética, Filosofía

La bruma entre los espinos y entre los espinos las espinas adheridas a la tela. Crucificados y sin coronas, les niñes han dejado el zumbido de sus cuerpos colgado del ramaje. Una ventisca ha de llorar antes que la lluvia. Y cuando llueve, buscamos creer que las lágrimas de los niños coinciden con nuestras lágrimas; deseamos creer, deseamos convencernos, siempre erróneamente, que Palestina nos ha perdonado. Entonces el barro susurra a nuestro oído mudo de espinas: “no, no les he perdonado”. Y mientras lloramos, la tempestad de espinos guarda silencio por un segundo, y acto seguido agrega: “no les he perdonado porque no hay nada que perdonar: éste es mi cuerpo”. Les niñes de Gaza, mártires entre los mártires, son el hilo de sangre capaz de hilvanar la dignidad inapelable del genocidio contra el pueblo palestino con aquella infancia que persevera en la misma resistencia de todos los pueblos del mundo. Al no existir banderas ni colores, el blanco instalado por Janet Toro, evocado e invocado por Janet Toro, además de un suspiro sagrado y una señal de inocencia, hace visible el abrazo que reúne todos los colores. Nuestro murmullo del alma, aunque nunca termine por llegar a Gaza, también proviene de Gaza. Y, tal vez, algún día eterno, sea capaz de arrullar a les niñeces de Gaza.

Mauro Salazar J. / Kast como sedimento autoritario. Metamorfosis del enemigo interno

Filosofía, Política

El resultado de la segunda vuelta del 14 de diciembre de 2025 (58,17% para José Antonio Kast frente a 41,83% para Jeannette Jara) suele leerse con la gramática de la coyuntura: la inseguridad, la fragmentación, el cansancio del ciclo progresista, la inflación de la promesa de orden. Esa lectura no es equivocada, pero se detiene en la superficie del proceso político. Lo que el dato electoral esconde es la materia de la que está hecho ese triunfo: no la coyuntura que lo precipitó, sino el «sedimento autoritario» que lo hizo posible. Porque hay una anomalía que ninguna explicación coyuntural disuelve: una demografía importante de la adhesión a la salida autoritaria no proviene de quienes la vivieron, sino de quienes nunca la conocieron. Hecha la salvedad, el hallazgo es inequívoco y confirma la centralidad de la cohorte adulta intermedia. De los seis grupos demográficos analizados, Kast ganó en cuatro, con su mayor apoyo concentrado en el tramo de 35 a 54 años: 69,7% entre los hombres y 61,9% entre las mujeres.

Omar Elabd / Devils for my Darling

Música

La memoria del ser amado no puede sino ser una ficción, necesaria, por cierto. El compositor egipcio Omar Elabd nos lleva a una navegación por las tramas sutiles de un recuerdo, una historia de amor que, como toda historia de amor, es imaginada. Un álbum lleno de sutilezas sonoras, de una cierta tranquilidad de ensoñación. Escuchemos Devils for my Darling de Omar Elabd.

Paola Caridi / Cómo escribir en tiempos de genocidio

Filosofía, Literatura, Política

El corazón alrededor del cual nos atormentamos habla una lengua ya atravesada a lo largo de la edad contemporánea. Cómo escribir en tiempos de genocidio, del genocidio de Gaza. Es una pregunta que excava en lo profundo. En el caso de quien, palestina, mira Gaza desde fuera de Gaza, dentro de Palestina y en la diáspora, porque es espectadora y, al mismo tiempo, víctima. Víctima histórica y cotidiana, porque el genocidio va más allá de Gaza: es el exterminio intentado y buscado de Palestina y de los palestinos. En mi caso, la pregunta es: ¿cómo escribir si eres espectadora y, además y por si fuera poco, estás del lado de los culpables, responsables, verdugos? Y sobre todo, nos recuerda Adania Shibli en su lectio de 2026 de la Cátedra Virginia Woolf de la Universidad para Extranjeros de Siena, ¿cómo escuchar las voces que ya no están, borradas por los verdugos? ¿Cómo podemos arreglárnoslas sin las palabras de los 263 periodistas asesinados en Gaza por Israel, y junto a ellos sin los poetas, las poetisas, los artistas, las artistas, los docentes, las maestras, las profesoras? ¿Cómo escuchar sus voces en la Aradhi Muwat, la «tierra muerta» incluida en la legislación agraria otomana, tierra considerada muerta porque no se oye voz humana por muy extensa que sea y por no estar habitada ni cultivada?

Tariq Anwar / Sobre Arte y cosmotécnica de Yuk Hui

Estética, Filosofía, Política

Yuk Hui ha planteado en este libro una pregunta que, en apariencia, concierne a la estética, pero que en realidad toca el nervio más profundo de nuestra civilización: ¿existe una sola técnica o existen múltiples técnicas, arraigadas en cosmologías irreductibles entre sí? La respuesta es simple y reveladora: la modernidad ha confundido la universalidad de la técnica con la particularidad de una técnica, la occidental, imponiéndola al resto del mundo como si fuera la única forma posible de relacionarse con el cosmos. Lo que llamamos tecnología no es un destino neutro de la humanidad, sino la cristalización histórica de una metafísica específica: la que separa al sujeto del objeto, al hombre de la naturaleza, al arte de la vida. Hui no propone un retorno ingenuo a las cosmologías premodernas —ese gesto romántico que siempre termina en folclore o en museo—, sino algo más difícil y más urgente: pensar la posibilidad de múltiples modernidades técnicas, cada una enraizada en una relación distinta entre el Qi y el Dao, entre la energía material y el principio ordenador del cosmos. La tradición china, en particular, no conoció la fractura entre techne y poiesis que Heidegger diagnosticó como el origen de la técnica moderna: en ella, el arte no representa al mundo, sino que participa de sus transformaciones.