Tariq Anwar / Lo impensable

Estética, Filosofía

Lo impensable no remite a una cosa. No se trata de algo impensado, es decir, tampoco es algún tipo de singularidad. No es el trasfondo de lo pensado o el sustrato en el que lo pensado es posible. Lo impensado es lo que está en lo pensado como habitante fundamental, pero lo habita como no-pensamiento, es decir, como una negatividad que hace del pensamiento lo que es. No es una causa ni una potencia. No se comporta de determinada manera más que como modo del pensamiento. Y aún así, en tanto modo, desborda cualquier pensamiento. En lo no pensado confluyen inframundos en los que dejamos espectros acechantes. Se reúnen recuerdos de algún momento ya inaccesible para la memoria. Pensamientos vagos, sin asidero, como la mayoría de ellos.

Aldo Bombardiere Castro / Divagaciones: borrachera, cuerpo e inmundicia

Estética, Filosofía, Literatura

Las noches de verano no requieren de sueños ni de esperanzas. Sobre las mesas de un bar cuya materia se desvanece hasta confundirse con el humo, o bajo la luz de faroles callejeros que se cruzan de brazos mientras uno cruza las piernas, el calor del verano asedia. Las noches de verano no permiten sueños ni esperanzas: ya no permiten dormir ni dentro ni fuera de casa. Tras la historia de un mal año, y perseverando más allá de infatigable cansancio, el cuerpo por fin pide exactamente aquello que la noche le ofrece: sudor, fluidos y carne. Luces y opacidades. Recuerdos y olvidos. Borracheras.

Mauricio Amar / La casa de Sabastiya

Arte, Estética

Una obra de Nabil Anani (Palestina, 1943) titulada Sabastiya me resulta de especial interés. En ella se puede ver una casa en lo alto de un cerro, rodeada por árboles. Para el espectador, la pintura se muestra como un camino largo que tendría que hacerse para llegar arriba y poder acceder a la casa. Camino que tiene escalones naturales cubiertos de más árboles. Sabastiya o Sebastia se encuentra en Nablus, ciudad controlada por la Autoridad Palestina, pero gran parte de sus terrenos han sido expropiados por Israel, incorporándolos a la zona C de Cisjordania, donde el Estado sionista controla militar y administrativamente el lugar. Con estos datos en mente, al apreciar la obra de Anani, pienso en la casa como una forma imaginada, refulgente de colores. Una casa como imagen poética, radicada en la infancia, esa que, como dice Bachelard, terminará repitiendo todas las casas en que habitemos nuestra vida.

Aldo Bombardiere Castro / Tres escenas republicanas (III): Verbo América (1996) de Roberto Matta

Estética, Filosofía, Política

Última escena republicana. Podrían haber sido más. También podría no haber sido ni siquiera una. Pero el con-vivir no conoce de últimos ni de primeros, de monumentos ni memoriales: es memoria en acto; potencia común e imaginación presente y anterior a toda República. El habitar un mundo de paso, sin falsos consuelos ni deseo de eternización, implica atender a la inagotabilidad del sentido expresado en cada instante, como colores y figuras espejeando en las rutinarias paredes de una estación de metro (otro espacio de tránsito devenido lugar). El fervor de la vida común florece entre las grietas de un sistema o en el subterráneo de La República.

Lorenzo Alunni / La arquitectura forense, o las grietas de la verdad

Estética, Filosofía, Política

A lo largo de su vida, Leonardo Da Vinci no hizo más que llenar cuadernos. Tener siempre un cuaderno listo para recibir sus más dispares ideas y reflexiones era parte fundamental de su método, y de su grandeza. En muchas de esas páginas se encuentran estudios sobre grietas en los edificios. Creía que una grieta estructural en un edificio tenía el poder de revelar información que de otro modo quedaría oculta sobre la forma en que ese edificio fue concebido, diseñado y construido. Las grietas se acuñan en las zonas del material donde el nivel de cohesión es más bajo y está más expuesto a las fuerzas opuestas. Es una metáfora adecuada, y no es casualidad que el propio Leonardo recomendara mirar de cerca las grietas para entrenar la imaginación. Y no es casualidad que esa misma metáfora haya sido utilizada por el arquitecto Eyal Weizman para describir el trabajo de la Arquitectura Forense en su libro homónimo (publicado originalmente en 2017).

Eyal Weizman y Monica Biancardi / La imagen (in)fiel

Estética, Política

Con motivo de la quinta exposición de Arquitectura Forense, celebrada en el Museo de Luisiana de Copenhague del 20 de mayo al 23 de octubre, me reuní con el fundador de Arquitectura Forense, Eyal Weizman, y le hice algunas preguntas.

MONICA BIANCARDI: Cuando nos reunimos de nuevo en abril en Ramala, también con Yazid Anani, director artístico de la Fundación Qattan, nos confirmó que había aceptado exponer en el Museo de Luisiana. Es uno de los más bellos museos de arte contemporáneo del mundo, que ocupa una lujosa y luminosa casa de campo con grandes ventanales y un hermoso jardín, fácilmente accesible desde Copenhague. El jardín, repleto de arte, tiene vistas al mar Báltico y, mientras consumes allí tu bocadillo estrictamente con chaqueta, observas a los niños nórdicos bañándose en el mar rizado por el viento. Todo esto es un poco vertiginoso y me gustaría saber cómo la Arquitectura Forense, que cruza la arquitectura, el derecho, el periodismo y los derechos humanos, ha dialogado con espacios similares…

EYAL WEIZMAN: El museo es único por la forma en que interactúa con el paisaje, y lo hace de forma suave. Por lo general, durante las exposiciones creamos un foro para permitir un debate con los presentes y con los supervivientes de los acontecimientos que examinamos, ofreciendo así varios puntos de vista. A partir de los datos recogidos en las entrevistas, abordamos los aspectos culturales, políticos y estéticos, situándolos en un contexto histórico más amplio. Ejemplo: cuando hicimos la exposición en la Ciudad de México sobre los 43 estudiantes desaparecidos tras participar en una manifestación en septiembre de 2014, a través de los testimonios de los sobrevivientes construimos una plataforma interactiva sobre los acontecimientos invitando a los padres a intervenir, para poder reclamar al Estado las respuestas que nunca obtuvieron, y denunciar la corrupción y la prevaricación. O en Londres invitamos a personas, que generalmente no asisten a las exposiciones, para reconstruir la investigación del brutal asesinato del joven Mark Duggan por las fuerzas del orden. En Fráncfort nos centramos, en cambio, en el asesinato por parte de un nazi de unos inmigrantes en el barrio de Hanau, y en la implicación de la policía que sembró el terror. También en este caso, la denuncia provino de la población afectada.