Toni D’angela / La fábrica de lo sensible

Estética, Filosofía

Bergson, en el incipit de Materia y memoria (1898), invitaba al lector a un experimento mental. Al principio estamos como ante imágenes, no hay más que imágenes y nosotros no somos más que una de esas imágenes. Ese experimento es ahora el entramado de las relaciones sociales materiales inervadas por la virtualidad.

En un libro, denso pero ágil, de 2017, El supermercado de lo visible, Peter Szendy – en años en los que se reafirma la necesidad de una iconología, a partir del libro seminal de W.J.T. Mitchell de 1986 – propone una iconomía, una estrategia que interconecta iconología y economía política, ya que el campo de la aistêsis en general, y no solo el particular de las artes y las imágenes en movimiento, está atravesado e investido por la «mercantilización de la visibilidad», aunque la visibilidad no agota la sensación en general. Quizás Debord y Godard, de algún modo, anticiparon y practicaron este híbrido de eikôn y oikonomia, pero puede interesarnos relativamente. Lo que importa es que Szendy observa cuánto, y desde hace tiempo, la sensibilidad es cada vez más «intercambista». Como sabía el Aristóteles del De anima, es un intercambio. La sensación es medianía, es el evento, el umbral que se configura una vez como sensible, una vez como sintiente, una vez como cuerpo, una vez como cuerpo. Este intercambio hoy está marcado y duplicado por aquel intercambio no solo y no tanto de mercancías, sino de imágenes y añadamos imágenes visuales y sonoras. En resumen, la sensibilidad en la edad del inconsciente digital y del biocapitalismo de las plataformas se configura como intercambio al cuadrado. Szendy cita a ese Marx que leía a Aristóteles y que sabía que la sensibilidad es el producto de la fábrica del mundo y hoy esa fábrica está desterritorializada. Vivimos en la edad del «supermarché sensible de nos sensations» que, recuerda oportunamente Szendy citando a Marx, está sobredeterminado – y Althusser es más que necesario para comprender estos procesos de interpelación del sensorio – por la vida material que es condicionante. El joven Marx (el de los Manuscritos de 1844) al que se refiere Szendy, escribe que es la Bildung, la formación-fabricación de la sensibilidad, es el Arbeit de la historia mundial. Antes incluso de Benjamin, McLuhan o David Cronenberg, Marx recuerda que los cinco sentidos son el trabajo de una fabricación. Este «supermercado sensible» que tiene su base real en las políticas extractivas y neoextractivas de explotación del capitaloceno, es a la vez un efecto y un volante de la lógica apropiadora del capital.

Aldo Bombardiere Castro / Segunda divagación acerca del Mundial de fútbol 2026: espectáculo, verdad, alegría

Filosofía, Política

Espectáculo

El Mundial ha terminado. Pero el carácter mundial del Mundial recién amanece. En efecto, hoy la fiesta del fútbol también transparenta las políticas de muerte que él mismo se empeña en administrar. La banalización espectacularizante, la hipercomercialización ante la cual la FIFA se prostituye sin ninguna vergüenza y el intervencionismo exacerbado a favor de ciertas selecciones y en desmedro de otras, en este Mundial han terminado por concordar plenamente con la banalización del lenguaje político y la estupidez de los grandes medios de comunicación, con la privatización y expropiación de los derechos sociales y, finalmente, con un sistema-mundo capitalista que ha consumado su destino ontológico. El Mundial expone el derrotero cúlmine del capitalismo imperial, exposición donde el término “cúlmine” debe ser entendido en sus dos sentidos: por un lado, en cuanto consagración cúlmine de su proceso de acumulación y concentración de capital por explotación de los hombres y devastación de la naturaleza; por otro, en tanto colapso implosivo que marca la última etapa anterior a su muerte. El Mundial, al igual que tantos otros fenómenos actuales de escala global (como la destrucción del sistema del Derecho Internacional, de la diplomacia política o de la misma Naciones Unidas), se torna expresión de la dinámica neofascista.

Tariq Anwar / Barzakh

Filosofía, Política

Cabe preguntarse si lo que llamamos realidad no es, en rigor, una fuga sistemática del umbral. Occidente ha edificado su ontología sobre la primacía de la sustancia, de aquello que permanece idéntico a sí mismo bajo el flujo de los accidentes; pero quizás la verdadera persistencia habita en aquello que resiste ser nombrado como ente. Ibn Arabí, a quien la tradición conoce como al-Shaykh al-Akbar, enseñó a habitar la dualidad no como contradicción lógica, sino como morada originaria del pensamiento. Para él, lo que existe y lo que no existe son dos caras de un único velo que el viajero recorre sin cesar. Frente a esta dualidad, el ser humano sólo puede vivir en perplejidad; y sin embargo, la perplejidad no es estado deficiente del conocimiento, sino su forma más auténtica, aquella en la que el alma toca su límite y descubre que este no es muro, sino puerta.

Mauro Salazar J. / La inteligencia artificial y el desencantamiento del mundo. Una nota weberiana sobre la racionalización capitalista

Filosofía, Política

«Significa que no hay en torno a nuestra vida poderes ocultos e imprevisibles, sino que, por el contrario, todas las cosas pueden —en principio— dominarse mediante el cálculo y la previsión. Y esto quiere decir que se ha excluido del mundo la magia.» Max Weber, La ciencia como vocación (1919)

Hay una tentación fácil cuando se habla de inteligencia artificial. Consiste en tratarla como una novedad absoluta, un acontecimiento sin genealogía, una ruptura que nos arroja fuera de la historia conocida. Conviene resistir esa tentación. La inteligencia artificial no inaugura nada. Prolonga. Es un capítulo tardío, quizá el más consecuente, de un proceso que Max Weber describió hace más de un siglo con una lucidez que todavía nos incomoda: el proceso de racionalización. Leer la IA desde Weber no es un ejercicio de erudición. Es una manera de recuperar el hilo que la vuelve inteligible, de ver en ella no un prodigio técnico sino una forma extrema de algo muy antiguo, la sustitución progresiva de todo criterio por el cálculo.

Giorgio Agamben / Hombres y turistas

Filosofía, Política

La palabra turista aparece por primera vez en italiano en 1837 (turismo solo en 1907). La etimología es clara: el tour (el grand tour) es el viaje de formación que aristócratas e intelectuales europeos emprenden a partir del siglo XVIII, sobre todo en Italia, para conocer su historia del arte, sus modos de vida y su cultura. Como suele ocurrir, lo que al principio era propio de una élite se ha transformado con el tiempo en un fenómeno de masas.

Significativo es que su antecedente sean ciertamente las peregrinaciones que los creyentes emprendían para visitar los lugares sagrados de su religión: también los turistas, como los peregrinos, son peregrinos, es decir, según el significado del término latino, extraños en la tierra. El turismo es el signo de un cambio épocal en la relación entre los hombres y la tierra que habitan: dondequiera que se encuentren, ellos son extraños, de fuera (extra), ante todo en la misma ciudad en que viven. Recuerdo perfectamente el estupor con que, ya hace muchos años, cuando vivía en Venecia, me di cuenta de que ya no era posible distinguir a los venecianos de los turistas.

Aldo Bombardiere Castro / Europa, Latinoamérica y Estados Unidos. Tres casos de música nacionalista en torno a la noción de patria

Estética, Filosofía, Música, Política

La música no requiere de imágenes. Ella, en su esencial caudal de sucesiones sin sucesos, excede la clausura de la lógica representacionalista. Sin embargo, esto no significa que pueda, de manera circunstancial, contener o donar o despertar imágenes. Exceder no es carecer, sino superar el reduccionismo de la efectividad de los elementos meramente donados. Tales elementos, tales imágenes que la música suscita en nuestra imaginación, sólo puede ser posible, gracias a su esencia imaginal, sin nunca agotarse en la mera imaginación reproductiva ni en las imágenes que de ésta se desprenden. Caudal de sucesiones sin sucesos necesarios, sucesiones sin sucesos determinantes pero, no obstante, capaz de suscitar a ojos de nuestra consciencia una polifonía de imágenes. El acto contingente de suscitar imágenes que se puede desencadenar en la experiencia musical no resiste restricciones ni ataduras. Fuente absoluta y esencial desde la cual pueden llegar a fluir imágenes infinitas y polimorfas, abiertas a la irrefrenable exposición del devenir, fuente de imágenes innecesarias, pero, sin embargo, siempre posibles más allá de la mera facultad imaginativa, la música resuena como la imagen de lo irrepresentable.