Mauro Salazar J. / ‘Transhumanismo y revolución. ¿Nunca fuimos humanos?’ Flavia Costa. Una glosa

Filosofía, Política

Sinopsis

El transhumanismo se presenta como inevitable evolución de la humanidad. Quien depone interviene críticamente, argumenta que es un proyecto privatizado por elites libertarias, y no una promesa universal. La paradoja es feroz: una ideología que prometía liberación informacional global se convirtió en máquina de vigilancia. Su ensayo pregunta cómo la promesa de los años sesenta fue capturada por el libertarianismo anarco-ciber-capitalista en 2009, transformando redención colectiva en salvación individual de ricos.

Gerardo Muñoz / Palestina y la Inteligencia Artificial

Filosofía, Política

Cuando los historiadores venideros estudien la segunda década de este siglo no podrán un ignorar un hecho que se ha desplegado con toda claridad ante los ojos de todo el mundo: que la aceleración de la Inteligencia Artificial y la nueva modelación tecnológica se desplegara al mismo tiempo que el genocidio del pueblo palestino. En un sentido estricto, la destrucción del mundo que representa Gaza va de la mano del punto más alto de la racionalidad de la subsunción técnica ontoteológica cuyo verosímil, la Inteligencia Artificial, es el último avatar de la cibernética aplicada a la turbulencia de los fenómenos. Por supuesto, al menos desde la mirada esférica y autonomizada de Abbe Sieyes, la modernidad política siempre ha dependido de los encuadres tecnológicos para gobernar los cuerpos y las almas de los vivientes. En este sentido, la novedad de la Inteligencia Artificial es el resultado de la fascinación humanista siempre obsesionada con el orden, la identificación, y los infinitos andamios de prevención ensimismada (hoy la phone app, los checkpoints, lentes con videograbación). La óptica pasiva moderna regresa como la última cárcel mortífera de una existencia amortizada en su propia degeneración.

Carlos Flores Cancino / Tesis críticas sobre el Manifiesto Tecnopolítico

Filosofía, Política

Las siguientes tesis nacen como réplica a propósito, y en contra, al reciente texto titulado “Manifiesto tecnopolítico” aparecido en un primer momento en Arqueologías del porvenir —como Manifiesto geotecnopolítico 0.1 — y posteriormente en la Revista Supernova. En este texto, en su última versión, Emmanuel Biset, Flavia Costa y Javier Blanco nos ofrecen una atenta lectura de los impactos que trae consigo la aceleración de la mediación técnica sobre las formas de vida y la crisis ambiental como consecuencia de los procesos antropogénicos. Sin embargo, vale la pena detenernos y poner algunos puntos de tensión para discutir y tomar distancia de sus propuestas tecnopolíticas. Veamos.

Giorgio Agamben / Sobre la inteligencia artificial y la estupidez natural

Filosofía

«Comienza una época de barbarie y las ciencias estarán a su servicio». La época de barbarie no ha terminado aún y el diagnóstico de Nietzsche se ve hoy puntualmente confirmado. Las ciencias están tan atentas a satisfacer e incluso adelantarse a toda exigencia de la época que, cuando esta decidió que no tenía ganas ni capacidad de pensar, le proporcionó de inmediato un dispositivo bautizado «Inteligencia artificial» (para abreviar, con la sigla IA). El nombre no es transparente, porque el problema de la IA no es el de ser artificial (el pensamiento, en cuanto inseparable del lenguaje, implica siempre un arte o una parte de artificio), sino el de situarse fuera de la mente del sujeto que piensa o debería pensar. En esto se asemeja al intelecto separado de Averroes, que, según el genial filósofo andalusí, era único para todos los hombres. Para Averroes, el problema, en consecuencia, era el de la relación entre el intelecto separado y el individuo singular. Si la inteligencia está separada de los individuos, ¿de qué modo podrán estos unirse a ella para pensar? La respuesta de Averroes es que los individuos se comunicaban con el intelecto separado a través de la imaginación, que permanece individual. Es sin duda un síntoma de la barbarie de la época, así como de su absoluta falta de imaginación, que este problema no se plantee respecto de la inteligencia artificial. Si esta fuese simplemente un instrumento, como las calculadoras mecánicas, el problema, en efecto, no existiría. Si, en cambio, se supone, como de hecho ocurre, que, al igual que el intelecto separado de Averroes, la IA piensa, entonces el problema de la relación con el sujeto pensante no puede evitarse. Bazlen dijo una vez que en nuestro tiempo la inteligencia ha acabado en manos de los estúpidos. Es posible que el problema crucial de nuestro tiempo adopte entonces esta forma: ¿de qué modo un estúpido —es decir, un no pensante— puede entrar en relación con una inteligencia que afirma pensar fuera de él?

Tariq Anwar / Una lengua que no comunica

Filosofía

¿Qué es una lengua que no comunica nada? Diremos que hay, a menos dos opciones, muy en boga hoy. Una sería el vaciamiento de la lengua, que nos hace decir palabras que ya no significan, porque no se sostienen en ninguna apelación a la verdad. Declararse demócrata, republicano, pacifista o «consciente del problema» ya no implica ni relación con una ética ni con una intención, por más que se redacte en 280 caracteres pareciendo muy importante el anuncio. Un gran influjo de vaciamiento se desplaza así por la lengua, las lenguas. Pero hay una segunda fuerza de vaciamiento que recibe tributo, por cierto de todas las «redes sociales», al tiempo que las hace posible. Se trata de una enorme episteme que ha convertido al mundo en información. Las estrellas son información, mis movimientos son información, mis likes por supuesto, la música que escucho, las transacciones bancarias, los pobres en mi ciudad, los niños aniquilados en Gaza, pura información, es decir, vaciamiento de cualidades para alcanzar la mínima expresión en vistas a su utilidad.

Alberto Toscano / Diseñado para dominar

Política

Una nueva campaña de reclutamiento apareció en los campus universitarios de élite de Estados Unidos este abril. En escuelas como Cornell y UPenn, carteles en paradas de autobús con un fondo negro severo comenzaban con una advertencia ominosa: «Ha llegado un momento decisivo para Occidente» — antes de acusar que la mayoría de las empresas tecnológicas fallan en considerar el «propósito nacional» al decidir «qué debería construirse.»

Por el contrario, Palantir, el contratista de defensa de análisis de datos detrás de los carteles, declaró que no solo construye productos tecnológicos «para asegurar el futuro de América,» sino «para dominar.»

El mensaje implícito de los anuncios hace eco de la convicción del liderazgo de Palantir, incluyendo al fundador Peter Thiel y al CEO Alex Karp, de que el verdadero mandato de Silicon Valley es cimentar la supremacía militar de Estados Unidos y Occidente — una nostalgia reaccionaria por la fusión de la Guerra Fría entre estado, ingeniería y capital.