Dionisio Espejo Paredes / La “cancelación” a la luz del pensamiento crítico

Filosofía, Política

1. La confusión canceladora y el fetiche

Tenemos la extraña sensación de que la historia, las facticidades, transcurre a un ritmo que no coincide con el de los discursos, de que nuestros debates tienen una vida paralela y van muy atrás respecto a la praxis; los polemizadores nos agotan sin que nos demos cuenta de donde se perpetran las nuevas catástrofes. La batalla cultural parece se uno de esos campos de batalla convertido en espectáculo de masas. Algunos consideran que es un escenario decisivo, otros que en cambio es un desvío de la atención. Muchas figuras del marxismo actual consideran que la reivindicación de las diversidades son solo entretenimientos que no tocan al poder económico ni a la explotación material1. Aunque hay algo de verdad, quizá no han percibido que el poder no solo se ejerce en la infraestructura sino que, incluso antes de su ejercicio, hay un discurso que legitima su poder, ganar la batalla discursiva es decisiva para ejercer el mando. Benjamin o Gramsci nos advirtieron de ello. En cualquier caso esos cuestionamientos ayudan a no perder la brújula de la crítica. Cuando nos apuntamos a la reividicación de los derechos de las minorías o de las diferencias no reducimos nuestro arsenal crítico a la pretensión de consolidar ciertas identidades o empoderar a ciertos sectores por razón de sexo, género, religión o nacionalidad. Debemos ser conscientes de nos dirigimos a un poder que, indiferente a esas razones, continua devorando a cuantos somete. Los marxistas ortodoxos nos ayudan a confrontarnos con una pregunta ineludible: ¿desafían nuestras luchas la lógica del beneficio y la desigualdad material, o reclaman un asiento más diverso en la mesa de los explotadores? La diversidad en la cúspide, sin alterar la pirámide, ¿es el sueño publicitario del capitalismo tardío?. Moralizar su lenguaje o derribar estatuas no es malo per se, pero ¿no se vuelve regresivo cuando suplanta la batalla por redistribuir riqueza, poder y tiempo?. Reconocer esta trampa es el primer acto de una crítica que aspire a no dejarse seducir por espejismos multicolores.

Julio Cortés Morales / Sobre el supuesto elemento “revolucionario” o “socialista” en el fascismo del siglo XX

Filosofía, Política

Breve introducción:

La famosa clase del “intelectual público” residente en Miami llamado Axel Kaiser sobre los supuestos vínculos entre socialismo y nazismo, más las reacciones de todo tipo que ha generado, me han motivado a circular en forma de columna este capítulo de “La religión de la muerte” (Tempestades, Santiago, 2023; Lazo, Rosario, 2024). Como se ve, la situación es un poco más compleja que la versión que desde la izquierda niega todo vínculo entre los fascismos y ciertas formas reaccionarias y anti-marxistas de socialismo nacional. Lo cual es aprovechado por los nuevos fascistas que -al decir de Lazzarato- han mutado del “nacional-socialismo” al “nacional-liberalismo”, y desde la que presentan como una nueva extrema derecha se esfuerzan en desfascistizar su imagen pública endosando todo el fascismo a su supuesto origen de izquierda.

Mauro Salazar J. / ¿Tiene sexo la hegemonía? Zonas de combate

Filosofía, Política

al Chile del Rechazo, a la imposibilidad de definir los modos de producir el sentido del presente.

Si asumimos la imagen de las palabras, cuál sería el corpus sexual de un término “celebrado” y “manido” como hegemonía al interior del binarismo masculino-paterno, o bien, bajo la dicotomización entre lo privado-doméstico y lo público/político. Invocamos la trayectoria inestable de un «término» (barítono-relacional) que muchas veces ha inspirado la consciencia crítica de los subalternos (desbandes transformadores de Rosa Luxemburgo y su “Huelga de masas”) y, otras tantas, ha quedado enfangado en la «soberanía estatal» (orden adultocéntrico). Ya sabemos gracias a Beasy-Murray que la teoría de la hegemonía concibe al Estado como una instancia incuestionada. Tal sería un poder constituido que antecede cualquier formación de demandas y que goza de una supremacía de «lo nacional» sobre otras posibilidades de concebir el territorio.

Alejandro Fielbaum S. / Carteles de izquierda

Filosofía, Política

Todos los hombres se ríen de los peces de colores y Charlot se llora de los peces de colores. (Federico García Lorca, La muerte de la madre Charlot)

I. En los años gloriosos del cine mudo estadounidense, los dos cómicos más importantes se dieron un curioso desafío: Buster Keaton y Charles Chaplin compitieron por quién podía dirigir un largometraje con menor cantidad de carteles, esos que indicaban con palabras escritas lo que la actuación de ellos y sus colegas no podían mostrar. Pese a la supuesta rivalidad que se ha querido ver entre ambas estrellas, se trataba de una disputa amistosa: solo se podría desafiar a una competencia tan exigente a quien se respeta, asumiendo de paso que ella solo podría mejorar la producción del otro.

Arnault Skornicki / Los orígenes teológico-políticos del biopoder. Pastoral y genealogía del Estado

Filosofía

En el transcurso de los años 1970, Michel Foucault llevó a cabo una genealogía amplia del Estado moderno, en la cual la dimensión religiosa ocupa un papel de primer orden. Así, el concepto de biopolítica viene a unirse al de disciplina para comprender la estatalización de las relaciones de poder desde el Renacimiento: una atiende a la gestión global de las poblaciones y su vitalidad, la otra al control de los cuerpos individuales. La dificultad de articular estas dos tecnologías políticas sostiene esta «antinomia de la razón política moderna», entre totalidad y singularidad (omnes et singulatim). La idea de poder pastoral, elaborada en 1978, permite aclarar el origen de esta dualidad del poder político. En primer lugar atenderemos a la originalidad metodológica de Foucault en el seno del debate teológico-político, para analizar después el concepto de poder pastoral a partir de las fuentes históricas y filosóficas, que le conducirán a reevaluar la importancia del cristianismo en la Antigüedad tardía en el advenimiento de la gubernamentalidad moderna. Finalmente, el artículo destacará el horizonte político de su investigación, a saber, la crítica al marxismo y a la gubernamentalidad de partido.

Luciano Carniglia / De Catástrofes y Utopías. Apuntes para un pensamiento de la relación entre hombre, naturaleza y técnica a la luz del problema de la alienación en Marx y Simondon

Filosofía

En la actualidad, algunas de las voces críticas que buscan afinar la comprensión del fenómeno técnico como uno de los horizontes de sentido determinantes de nuestra contemporaneidad, atribuyen al humanismo, en sus diversas variantes, su profunda incomprensión. Ya Heidegger en su Carta sobre el humanismo advertía acerca de la inevitabilidad de una cada vez más creciente tecnificación de la vida. La imposibilidad del hombre de reconocerse en un mundo totalmente tecnificado, esto es, en esa naturaleza a la cual ha logrado reducir a la servidumbre y que lo enfrenta incluso a la posibilidad de su aniquilación por medio del peligro atómico, se encontraba ya implícita, como un destino, en la forma en que el humanismo pensaba la humanitas del homo.