Georges-Louis Gunther / De un instante a otro. El instante noopolítico como captura del instante mesiánico

Estética, Filosofía, Política

En una de sus célebres Tesis sobre el concepto de historia, Walter Benjamin evoca el instante mesiánico, segundo cualquiera, «puerta estrecha por la que podía pasar el Mesías», y contrapone dos tiempos: el tiempo del judaísmo y el tiempo del progreso, «homogéneo y vacío» que, por ser transparente, prohíbe toda irrupción, todo surgimiento, todo acontecimiento. Quisiera intentar aquí, tomando prestado un concepto propuesto recientemente, mostrar que nuestra época se caracteriza por el inesperado matrimonio entre instante mesiánico y tiempo homogéneo y vacío; dicho de otro modo, que, entre sus numerosas proezas, la civilización, o el Capitalismo —las divergencias taxonómicas son superfluas—, ha logrado abortar las potencialidades revolucionarias del instante mesiánico reintegrándolo en el dispositivo global, cuando precisamente Benjamin lo concebía como aquello que le es irreductible. Propongo llamar a ese instante instante noopolitico, en referencia al noo‑poder tal como Balise ouvrante lo ha teorizado recientemente [1]. Al reemplazar la espera mesiánica o revolucionaria por una espera noopolítica, el dispositivo global produce, con la mayor eficacia, su desactivación.

Gerardo Muñoz / La vigilia de unas voces: una postal desde el norte

Filosofía, Política

Como en toda ciudad portuaria, en Newark las distancias pesan y se materializan de forma inconspicua, como ya hemos dicho en otra ocasión en la que hicimos un trazado del entorno. Entre la estación del tren de New Jersey y el centro de detención Delaney Hall hay por lo menos unos quince minutos en automóvil. Hemos vuelto esta vez con los amigos del jóven colectivo católico Nuevo Personalismo, cuyo programa y formas de actuar no se define por una militancia irrestricta y cerrada, sino por una singular persistencia en testimoniar el actual embrutecimiento generalizado. Ya con esto bastaría para decir que estos jóvenes son lo suficientemente despiertos para que sean nuestros amigos, pero además de esto hay que agregar que ellos también se desviven para generar encuentros de palabra y pensamiento, un gesto caritativo y por lo demás raro en la época en la que nos ha tocado vivir. Si es difícil definir al “movimiento personalista” es porque se resiste a las costuras de un movimiento programático y con todas las respuestas a la mano. Lo ‘nuevo’ del personalismo es que reconoce que atravesamos el desierto, y en esa búsqueda espera encontrar amigos. No es tampoco la búsqueda de quienes quieren llegar a casa; más bien, es el ejercicio que parte del hecho de la devastación de la casa común que define el desierto incluso si se está en los espacios auráticos de la metrópolis (el nuevo personalismo tiene su base neoyorquina, lo que quiere decir que son herejes de la ciudad).

Paola Caridi / Consejo de la Paz. La propuesta indecente

Política

“Impunidad disfrazada de diplomacia”. Eso es lo que se escucha en Gaza, gracias a los periodistas palestinos que siguen dando testimonio de lo que ocurre en la Franja. En este caso, es Tareq Abu Azzum, uno de los corresponsales de Al Jazeera English, quien sintetiza así la frustración que recorre la población, sobre todo después de que Benjamin Netanyahu fuera invitado a formar parte del Consejo de la Paz instituido por Donald Trump. ¿Cómo es posible que el autor del genocidio palestino sea invitado a llevar la “paz”? ¿No tiene Netanyahu una orden de arresto internacional en su contra, emitida por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad?

Mauro Salazar J. / Fuego y acumulación. Capitalismo de forestales

Filosofía, Política

El capital es otro tipo de fuego, se llama progreso

I. La acumulación originaria

¿Qué arde en el sur de Chile? La respuesta obvia es: bosque. Pino radiata, eucalipto, queule milenario. Pero esta respuesta permanece en la superficie. Lo que arde es una contradicción irrefrenable entre dos formas de estar en el territorio, dos proyectos irreconciliables de lo que debe ser la tierra. De un lado, la acumulación capitalista que requiere la conversión de todo —absolutamente todo— en materia de extractivismo, en recurso valorizable, en commodity. Arde una persistencia que fue negada, desplazada, y retorna de forma espectral para recordar que su aniquilación nunca fue completa.

El capital requiere aceleración, sí, pero no como necesidad «externa», sino como ley de su movimiento íntimo. Cada ciclo que no se acelera es muerte parcial, pérdida de ganancia, ralentización insoportable. La rotación de mercancías debe continuar en velocidad ascendente. Los márgenes crecen en tiempos cada vez menores. Esta lógica choca brutalmente contra los tiempos de la naturaleza, esos tiempos de siglos, de formaciones milenarias del bosque nativo. El capital lo «resuelve»: treinta años de monocultivo donde tardaban siglos las otras vidas vegetales. Luego el fuego « limpia » para minería. Cada fase más rápida que la anterior. Cada aceleración erosiona más profundamente los sistemas ecológicos.

Javier Agüero Águila / La izquierda y el tiempo de la melancolía

Filosofía, Política
  1. El pasado

En un texto de hace casi 35 años, titulado Jeanne, de guerre lasse (1991), el filósofo Daniel Bensaïd escribía que “En la carrera del siglo entre socialismo y barbarie, ésta última ha tomado varios cuerpos de ventaja. Ingresamos al siglo XXI con menos esperanza de la que tenían nuestros abuelos en los umbrales del siglo XX”.

Por aquella barbarie que habrá sacado notable ventaja, Bensaïd se está refiriendo, claro, al capitalismo en su versión de expansionismo neoliberal y a todas las implicancias que arrastra en el plano político, social, humano, en fin. Sin embargo, lo que inquieta aún más, es la referencia a los abuelos, al pasado; siendo en este punto nosotros quienes vemos con ventaja a esa otra generación que se vaporizaba en el desencanto de un siglo XX por llegar; en otras palabras, nuestra desesperanza ha crecido con el paso del tiempo y la posibilidad de construir una izquierda más allá de sí misma, esto es, por encima de sus históricas ceremonias bautismales y exégetas notables de Marx, no han resultado en un regeneración de la esperanza, de la espera en la esperanza. La barbarie no solo ha colonizado “espacios”, sino que territorialidades subjetivas que no han dejado de extenderse al punto que hoy, después de más de tres décadas de lo escrito por Bensaïd, el capitalismo toma la forma y el vibrato neofascista que deja a la intemperie y en evidencia una serie consecutivas de derrotas –muchas de ellas expresión de la propia decadencia totalitaria en la que devino la emancipación original del marxismo– en las que la izquierda niega reconocerse.

Mauro Salazar J. / Conjurar Caracas: El Kapital y sus cóleras

Filosofía, Política

a Nelly, senza la pretesa del significato stabile

Semioclastia

Este ensayo explora las tres paradojas irresolubles que atraviesan la política latinoamericana contemporánea: la victimización que cancela la deliberación, la orfandad hermenéutica (izquierdas fragmentadas) que impide el diagnóstico, y la violencia estructural integrada en las élites locales. A partir de la captura de Maduro (Venezuela, 2026), se argumenta que estas paradojas no pueden ser resueltas mediante formas dialectales, sino únicamente habitadas críticamente. La bomba imperial opera bajo una lógica dromológica de aceleración absoluta que colapsa los espacios de negociación política y expresa la verdad destructiva del capitalismo en su fase terminal. La tarea política consiste en construir teoría desde la catástrofe misma, sin garantías de emancipación.

Introducción: Crisis de inteligibilidad

Un evento ha irrumpido en la situación política latinoamericana. Se llama Caracas, bomba imperial, imposibilidad política. Este ensayo permanece fiel a lo que el evento ha revelado: tres paradojas irresolubles. La fidelidad consiste en extraer las consecuencias más radicales del evento, aunque ello signifique pensar sin esperanza. Una verdad comienza cuando el evento irrumpe. Aquí comienza una verdad política, aunque sea la verdad de la imposibilidad.