DMPJ / Máquinas de Guerra Subterráneas: Deleuze-Guattari y el 7 de Octubre

Filosofía, Política

«A veces ven efectivamente algo que los otros no ven, pero otras veces solo ven en grado y no sirve para nada. Aunque son colaboradores de los proyectos de control más rígidos y crueles, ¿cómo no iban a sentir simpatía por la actividad subterránea que se les revela?» Deleuze & Guattari

«Un viajero escocés da fe de la atracción única por el poder del fuego, hablando después de que los rebeldes incendiaran el Ayuntamiento de París en mayo de 1871: ‘Nunca podría haber imaginado algo tan hermoso. Es magnífico. No negaré que la gente de la Comuna son bribones espantosos. ¡Pero qué artistas!’… la vitalidad se ha instalado en los llamados ‘barrios problemáticos'». El Comité Invisible

Cualquier intento occidental de filosofar desde la relativa seguridad de su escritorio u oficina sobre cualquier genocidio en curso en Gaza es una tarea que solo puede intentarse con el análisis más militante, ya que las realidades que enfrenta el pueblo palestino no pueden, de ninguna manera, ser simplemente ‘conceptualizadas’ o ‘teorizadas’ como un simple elemento de la filosofía política o la teoría crítica, sino solo como un proceso continuo de devenires-políticos… uno que exige la atención de cualquier esfuerzo praxeológico colectivizado formado contra las formulaciones molares y moleculares globalizadas del imperialismo, el capitalismo y el fascismo.

Julio Cortés Morales / Etnocaceristas: ¿populismo radical o postfascismo decolonial?

Filosofía, Política

Una forma extremadamente curiosa de llevar las posiciones “etnodiferencialistas” de la Nueva Derecha francesa1 al límite es la de los denominados “etnocaceristas” del Perú, creación de los Humala (Isaac y sus hijos Ollanta y Antauro) que condujo a la formación de un movimiento político integrado primeramente por militares; una curiosa variedad de populismo radical según algunos2, que a mi juicio bien podría ser considerada una forma de postfascismo andino.

Los etnocaceristas reivindican la “raza cobriza” (una de las cuatro que según ellos existen en el planeta, junto a la blanca, amarilla y negra), el Imperio Inca, al general Andrés Avelino Cáceres -héroe antichileno de la Guerra del Pacífico- y al gobierno militar del general Velasco Alvarado. El movimiento fue creado por Issac Humala, abogado que había militado en el Partido Comunista del Perú y luego en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, y sus hijos militares, Ollanta y Antauro, que en 1989 formaron el movimiento clandestino Militares Etnocaceristas (MEC). El objetivo del MEC era “estudiar la realidad peruana, la historia militar del país y su situación étnica, para elaborar una forma de lucha contra el terrorismo del Sendero Luminoso diferente de las brutales represiones ejercidas por las autoridades estatales, no sólo contra los senderistas sino también contra la población civil de los Andes”3. En el proceso los Humala fueron acuñando la idea de una revolución militar que arrebate el poder a los civiles occidentalizados, la que fueron fundiendo con la reivindicación de un nacionalismo étnico del Tahuantinsuyo.

Gerardo Muñoz / La verdadera gnosis: una postal desde el norte

Filosofía, Política

Las figuras deambulan de un lado a otro sin saber muy bien a dónde ir, si es que hay que ir a algún lado o permanecer a la espera. Ahí está la pareja de Martín Soto, uno de los huelguistas detenidos del centro de detención, que lleva puesta una camisa remangada y un chaleco de obrero. En el área de espera, muy cerca de la entrada para vehículos, se pasea un niño pequeñito, de unos ocho o nueve años, que lleva mascarilla puesta y alza una pancarta “Fuck ICE”. Otra pancarta se eleva a su derecha en la que leemos “Chinga la Migra”. Los chicos de la militancia autónoma con sus balaclavas se desplazan como pequeñas hormigas levantando adoquines del perímetro para trasladarlos a una pequeña barricada que en pocos minutos va tomando forma. Otros conversan, se saludan, o se acercan a preguntar; y con cierta frecuencia pasan los camiones y rastras que hacen presencia con sus cláxones. En una carpa blanca aguardan aquellos encargados de primeros auxilios y meriendas, porque tal o temprano, llegada la noche también llega el hambre. Todos asumen la necesidad de hacer otra cosa con un tiempo que permanece fuera de sí y que pareciera escurrirse a lo largo de la estirada Avenida Doremus.

Julio Cortés Morales / Vegan Reich: acerca de viejos y nuevos ecofascismos

Filosofía, Política

El tema del ecofascismo tiene una larguísima data, puesto que las preocupaciones conservacionistas y llamadas a un “retorno a la naturaleza” eran bastante usuales hace un siglo en diversos entornos, incluida la izquierda del movimiento obrero.

En ese contexto, varios fascismos, entre ellos el alemán, se caracterizaron precisamente por desarrollar una serie de rituales, discursos y prácticas ligados a su idea de “suelo y sangre”1.

Como ha explicado Mario Sobarzo en base a los trabajos de Adorno y Fromm, la nostalgia por la vieja comunidad perdida es parte importante de la ideología fascista, pues “la tendencia al sometimiento y aceptación del sadismo y otras formas de violencia física y psicológica que el fascismo habría incoado como doctrina y práctica social, tienen su origen en el temor del hombre moderno a la soledad e inseguridad que se habrían producido por las transformaciones socioeconómicas del capitalismo y el abandono del esquema de solidaridad medieval”. A su vez, Sobarzo identifica en esta “imagen idealizada de una comunidad perdida -el estado paradisíaco-” la base de “la aceptación burguesa de un sistema tan crítico a la burguesía misma, como es el fascismo”2.

Julio Cortés Morales / La muerte del espíritu (o el espíritu de la muerte)

Filosofía, Política

Las ideas de la Nueva Derecha francesa han encontrado algún eco en España -a pesar de su neopaganismo, que espanta bastante a los nacional-católicos-, desde el Proyecto Cultural Aurora y su revista Hespérides creados por Javier José Esparza en los noventa, y luego en junio del 2002, cuando se dio a conocer el Manifiesto contra la muerte del espíritu (al que un año después se le agregó: y de la tierra), redactado por Javier Ruiz Portella y suscrito junto al escritor colombiano Álvaro Mutis, a los que se agregaron luego cientos de firmas, incluyendo intelectuales de derecha y de izquierda, hasta totalizar 1147. Ruiz Portella empezó a publicar luego la revista El Manifiesto, que además tiene un activo sitio web, autodenominado como “periódico política y socialmente incorrecto”1.

Mauro Salazar J. / Mercados del no ver. Oligopolio medial

Filosofía, Política, Sin categoría

«Si acabamos todos ciegos, como parece que va a ocurrir, ¿para qué queremos la estética, y en cuanto la higiene, y dígame Doctor, qué higiene hay aquí. Probablemente, solo en un mundo de ciegos serán realmente las cosas lo que realmente son». José Saramago, Ensayo sobre la ceguera

En Ensayo sobre la ceguera (1995), todo empieza en una esquina sin nombre. Un chofer se detiene ante un semáforo y de pronto no ve: el rojo deja de significar, el blanco lo ocupa todo. No hay diagnóstico, no hay enemigo con rostro. La tragedia de Saramago no tiene frente ni retaguardia, y es precisamente eso lo que el lenguaje bélico, con su deleite por los sustantivos de guerra, no puede nombrar. Lo que sí tiene es una lógica: quienes resistieron fueron los que construyeron entre sí una forma precaria de comunidad, algo parecido a la comprensión mutua. En Chile, ese lugar ha sido reemplazado. No por la pandemia sino por algo anterior y más duradero: la «fosa común» que el aparato mediático concentrado cava cada día, confinando la experiencia de quienes no caben en el relato hasta volverla invisible para quienes sí caben.