Miguel Ángel Hemosilla / Hacia una genealogía del cine militante. Acerca de Política del anonimato en el cine de América Latina de Rudy Iván Pradenas

Cine, Filosofía

No necesitamos tu cuchillo de claridades”. Artaud.

La episteme Martiniana – que refiere al paradigma Martí- del buen gobierno y la unidad del ser nacional y continental como programa gubernamental, que, a su vez, sedimenta el mito de la liberación nacional como identidad cerrada y totalizante de lo latinoamericano, y que, a la vez, abastece el discurso del cine militante de la segunda mitad del siglo XX en América Latina, es el propósito analítico y problemático que abre la escritura del texto que a continuación nos proponemos reseñar.

Las líneas de problematización del texto de Rudy Iván Pradenas Políticas del anonimato en el cine de América Latina, (Umce, 2024), arremete como una genealogía foucaultiana del cine militante latinoamericano, que desafía el estatuto autoritario de la vanguardia estetizante y la metafísica de la identidad, desde una reflexión crítica des-centrada de la tesis del sujeto político mayor y el mitologema dominante de la soberanía nacional popular, articulada como unicidad hegemónica del historicismo redentor.

Mauricio Amar / Nakba

Filosofía, Política

Nakba es la palabra que los palestinos han escogido para designar un punto originario de su sufrimiento. Nakba en árabe significa catástrofe. El 15 de mayo de 1948, más de veinte mil palestinos fueron asesinados y más setecientos mil expulsados de sus hogares. Sus aldeas fueron arrasadas o, lo que hace el asunto más distópico, ocupada por familias judías que llegaban a vivir al Estado de Israel que se había creado bajo el programa colonial del sionismo. Por supuesto, no existe algo como un origen. Si hablamos de la Nakba, debemos luego ir más atrás al proceso de colonización sionista, antes de ello, al sionismo cristiano, cargado de antisemitismo, que buscaba sacar a los judíos de Europa. Aún antes, habría que hablar del colonialismo en general, de América, de África, de India y China. Habría que hablar del orientalismo y el racismo europeos, que finalmente consolidan en Palestina una colonia supremacista blanca. Habría que hablar de muchas cosas. Del capitalismo y la conversión de las vidas jerarquizadas y racializadas en mercancías, de los procesos de descolonización y la continuación del colonialismo por otros medios. Sí, habría que hablar de muchas cosas, pero la potencia del concepto Nakba sigue siendo irrefutable porque hoy lo que los palestinos han llamado su catástrofe no es otra cosa que la catástrofe del mundo.

Alberto Toscano / Palantir y el tecno-fascismo estadounidense

Filosofía, Política

Una nueva campaña de reclutamiento apareció en los campus universitarios de élite de Estados Unidos el pasado abril. En escuelas como Carnegie Mellon, Cornell y Penn, los carteles pegados en las paradas de autobús, con fondo negro, lanzaron una inquietante advertencia: «ha llegado el momento del ajuste de cuentas para Occidente», antes de acusar a la mayoría de las empresas tecnológicas de no considerar el «interés nacional» cuando deciden «qué debe construirse». Por el contrario, Palantir, el contratista de defensa especializado en análisis de datos y responsable de esta campaña de reclutamiento, declaró que no se limita a construir productos tecnológicos «para garantizar el futuro de Estados Unidos», sino, de hecho, «para dominar».

Aldo Bombardiere Castro / Divagaciones: Pensamiento adverbial

Filosofía

El lugar es aquí. Frente a la interrogación del dónde, lo más genuino consiste en responder con otro adverbio, pero ya no espacial, sino de tiempo: el lugar habita el mientras. Porque jamás un lugar podrá quedar apresado en un sustantivo. Más que sustantivos, simples agotadores de espacio en la presunta certeza de creer ser lo que son, el uso de la imaginación reverbera en los modos, en la caricia palmar con la que, de improviso, dicha palma desata la vibración de los entes. Por eso, imaginar nunca puede reducirse a la substancia reproductiva de lo imaginado por la imaginación. Mucho más poliforme que la economía de trasvasije estático -tan propia de la filosofía analítica- entre “objeto de contenido” y “continente subjetivo”, la manera en que habitamos este mundo es adverbial, gerúndica, circunstancial: desde el desde de lo siendo.

Gerardo Muñoz / Fragmento sobre la lejanía

Filosofía, Política

Recordábamos en estos días a Joshua Clover (1962-2025) – ¿cómo no hacerlo? – y de lo mucho que se puede recordar de él, que no es poco, reparábamos en una observación que se deslizaba en Riot Strike Riot (2016): en la modernidad, decía Joshua, el estado se encontraba lejos de los cuerpos y la economía estaba muy cerca (pensemos nada más en la centralidad de la fábrica); mientras que en la época del neoliberalismo financiero y de subsunción real, el estado está en todos lados y los modos de acumulación se encuentran desperdigados, aunque organizados mediante las infraestructuras y las cadenas de suministro a escala planetaria que nos vincula a cada uno de nosotros como células en circulación perpetua. En nuestros tiempos, la unidad de especie se encuentra separada no sólo en virtud de las cosas que produce o consume al estilo del viejo presupuesto de la alienación, sino que emerge como separación fundamental de su propia pertenencia en los mundos. La inversión no es fortuita: el pasaje hacia la espacialización diferenciada es un efecto que produce un hundimiento aún mayor en las profundas aguas de la abstracción de la totalidad – esa caída en free fall nutre un gnosticismo inmanente que dista de ser un accidente casuístico. La devastación de las relaciones espacio-temporales, que es al fin de cuenta una dispensación del nihilismo, es la condición ontológica de las catástrofes en curso en las que participa buena parte de la Humanidad en una fase compulsiva de autodestrucción.

Márcia Junges / “Sin el genocidio de Palestina, el neofascismo no podría sostenerse” Entrevista especial con Rodrigo Karmy Bolton

Filosofía, Política

Publicado en portugués en Instituto Humanitas Unisinos – IHU

1. ¿Cómo analiza el recrudecimiento del neofascismo a través de la profundización del neoliberalismo? ¿Cuáles son los nexos posibles en la coyuntura que vivimos?

    Me parece que nada podemos comprender hoy si no miramos a Palestina. Palestina es el catalizador de las transformaciones en curso y, por tanto, desde mi punto de vista, la grilla de inteligibilidad a través de la cual podemos contemplar el presente. ¿Por qué Palestina funciona como catalizador? Porque es en palestina donde el orden liberal encuentra su límite, donde el derecho internacional es violado, la moral destruida y el pueblo palestino despojado de su mundo. Nada de esta mutación capitalista podría tener lugar sin Palestina, por tanto: es Palestina la que ha mostrado el fracaso de Israel como proyecto ético y político, es Palestina la que exhibe la hipocresía del derecho internacional, es Palestina la que expone el derrumbamiento del ordenamiento liberal. Por eso, sin el genocidio sobre Palestina no puede apuntalarse el neofascismo, sin la masacre permanente de la colonización sionista no puede desplegarse la nueva fase del capitalismo global en la que éste se desprende del polo liberal para situarse desde el polo fascista y donde Israel se ha convertido en el modelo mismo del fascismo del siglo XXI. Como un reverso de la Alemania nazi, Israel –precisamente porque fue solo un “reverso especular” de dicha Alemania- no podía más que reproducir las formas del nazismo ahora bajo los modos del sionismo. Y esto no se debe a Netanyahu. Este último es, más bien, el efecto de años de nakba. En este sentido, si Palestina es el catalizador del proceso en curso es precisamente porque aquí todas las mediaciones erigidas hacia finales de la Segunda Guerra Mundial fueron desconocías desde un principio. En un ir y venir, podríamos recordar la tesis de Aimé Cesaire en “El discurso del colonialismo” cuando señalaba que el nazismo fue simplemente la aplicación de las técnicas coloniales sobre el espacio europeo y que, por eso, la exterminadora política de Hitler, se volvió imperdonable para los europeos. Podríamos decir que, la cuestión palestina es exactamente a la inversa: lo que los europeos aplicaron con europeos durante el nazismo (el colonialismo) ahora se externaliza desde 1948 hacia Palestina donde colonos europeos (sionistas) aplican lo que el nazismo hizo con los otrora europeos, así como los nazis aplicaron lo que los europeos aplicaron con los pueblos del “tercer mundo”. Por eso, una vez finalizada la Segunda Guerra, todo pareció volver a la “normalidad”: la catástrofe volvía a desplegarse, supuestamente, fuera de Europa. Y así, Israel parecía un proyecto completamente moral que, como tal, podía invisibilizar lo Real sobre lo cual dependía: la nakba. Israel fue y ha sido perdonado porque no ha atentado contra población europea sino contra el pueblo palestino.